Opinión

Todo se reduce a mantener privilegios a costa de lo que sea

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En virtud al gran negocio y control de masas que significa la “adoración” a la imagen de la Guadalupana...
Foto: Archivo

Hoy, se conmemora el CDLXXXVII aniversario de la supuesta aparición de la Virgen de Guadalupe al aborigen Juan Diego. Y no obstante han transcurrido 487 años de ese “milagro” y la humanidad ha avanzado en todos los órdenes de la ciencia, la Iglesia Católica, en virtud al gran negocio y control de masas que significa la “adoración” a la imagen de la Guadalupana, sigue inmersa en la acción mediática de incrementar año con año la tradición de esa mentira que por casi cinco siglos sigue imponiendo y cultivando en los crédulos. Como si la virgen, el supuesto ser celestial, hecho de amor y sintiendo enorme comprensión por sus hijos, estuviera sentada en una nube con el Niño Dios en su regazo, mostrándose embelesada viendo cómo por las carreteras y caminos de México, muchos peregrinos son atropellados o muertos violentamente por accidentes viales, en función a que los caminantes se desplazan irresponsablemente por senderos peligrosos hechos exclusivamente para el paso de vehículos y no de personas.

GRAN NEGOCIO PARA LA IGLESIA Y AYUDA PARA CONTROL DE MASAS AL SECTOR PÚBLICO
Pero, he ahí que la Iglesia Católica, en función a lo rentable que le resulta sostener y fomentar la credulidad y el fanatismo entre la población, ahí está el ejército de curas y mitrados expoliadores dirigiendo a millones de incautos, con la única finalidad de explotarlos y hacerlos realizar actos de “sacrificio”, “por los favores recibidos”, que son a todas luces un ataque al a dignidad humana, pero que se traducen en ingentes ingresos la Santa Mafia, así como la sumisión incuestionable de millones de creyentes.
Es de risa ver cómo los mismos curas de iglesias rurales (y de las grandes zonas urbanas –ahí está La Villa-) en el festejo del “milagro Mariano del Tepeyac”, controlan o mejor dicho, piden “moches” o “derecho de piso” a los propietarios de las ferias o comerciantes que establecen en el atrio o cerca de los templos para la venta de sus productos en la “celebración” del “milagro del Tepeyac”. Comenzando por ese enorme subterráneo construido bajo la explanada de la Villa de Guadalupe, en donde se comercializan todo tipo de imágenes de la virgen y demás objetos sacros, que es una auténtica mina de oro para la Santa Madre Iglesia y que nada tiene que ver esa grosera comercialización con nada divino y mucho menos en la doctrina de Jesucristo, salvo eso sí, saquear y abusar de la ignorancia de los ingenuos feligreses que adquieren una gama de productos “espirituales”. No quedándome la menor duda, que ante la afluencia de tanta gente, hasta estupefacientes venden.

CADA QUIEN QUE CREA LO QUE QUIERA, PERO SIN DEJARSE MANIPULAR O ABUSAR POR ELLO
Cada quien puede creer en lo que quiera y se le antoje, pero, realmente es sorprendente que en un país laico como el que se supone es México, autoridades y curas tranzas, estén coludidos en pleno siglo XXI, para mantener a gran parte de la población en un absoluta ignorancia, todo con la finalidad de preservar a toda costa el control sobre esa masa crédula y fanática (aquí entra el por qué llevar a cabo una buena educación de gran calidad hacia toda la población), con la único propósito de manipulación a modo de la multitud, para sostener cada uno de estos sectores (funcionarios e iglesia) la vida de sibaritas y de boato palaciego que de siempre han disfrutado.

LO ÚNICO BUENO ES EL GRAN FACTOR DE UNIDAD DEL PUEBLO QUE TAL “MILAGRO” REPRESENTA
Como les he dicho, lo único bueno del “milagro del Tepeyac”, es la unión e identidad que a través del sincretismo religioso, que sin haberse propuestos esto los creadores y fomentadores de esta explotación “divina”, se consolidó. Muestra de esto lo tenemos en la arenga del Padre Hidalgo al haber reunido estandarte de la Guadalupana en mano, al pueblo mexicano para que se revelara en contra de sus explotadores. Pero, desafortunadamente el atracó y la manipulación han prevalecido, con todo y la excomunión de que fuera objeto el cura Hidalgo.
De hecho, fue tal vez una jugada que les salió a las mil maravillas a los conquistadores, cuando alguno trajo de pura chiripa una réplica de la Virgen de Guadalupe, de Cáceres, España. Que es la figura de una virgen María de color moreno, que como todas las vírgenes inventadas por la Iglesia, tienen por objetivo defender los intereses de la Santa Mafia a través de la credulidad, pues los signos de la virgen morena de Cáceres, es atacar al islamismo que en aquellos ayeres aún era fuerte en la Madre Patria, de ahí (como les he explicado), vienen los “cuernitos” sobre los que está posada la imagen religiosa, que es la luna creciente, símbolo del Islam. O sea, la virgen aplastando al Islam.
Pero, el cuento pegó en México y ahí estamos todavía.
PERO ¡FELICIDADES A LAS LUPITAS!
De todas formas, aprovecho para enviar una felicitación a todas las Lupitas y en ello, vaya la esperanza de que la credulidad se torne en franco decrecimiento y la razón se imponga en estas celebraciones, que de divinas no tienen nada, sino solo fanatismo a ultranza, para beneficio totalmente materialista y por tanto malsano, de a quienes les conviene controlar a una gran masa de gente en forma incondicional a su absoluta, cuando egoísta y muy particular disposición.

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