Futbol

Ganar con el ADN

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El comentario de Ángel Palma en El Dictamen.

Previo a la serie final por el título del fútbol mexicano la prensa deportiva dedicó muchas portadas a Cruz Azul, su posición como líder general lo justificaban. Incluso, los reportajes acerca de la capacidad y acoplamiento de la dupla Peláez-Caixinha hacían pensar que el campeonato número 9 de los cementeros llegaría sí o sí, en el escenario ideal para una revancha y arropados por un ambiente de triunfalismo anticipado en su afición.

Y tal vez en ese triunfalismo anticipado estuvo la clave de la derrota de los dirigidos por Pedro Caixinha; si bien, es necesario visualizar metas para romper con bloqueos mentales, como podría ser el caso de la máquina celeste con 21 años sin títulos, la psicología deportiva nos habla de la importancia de concentrar los esfuerzos en el presente; y a ese respecto, por diversas declaraciones, daba la impresión de que parte del plantel se encontraba con la cabeza en los festejos de un hipotético título y no en la batalla que antes había que librar ante Club América.

En el otro lado de la moneda, encontrábamos mesura en las declaraciones de los jugadores americanistas y su líder Miguel Herrera, esto aunado a la experiencia del plantel y que, el también llamado “Piojo”, encuentra mayor motivación en escenarios de alta presión.

La final fue muy criticada, todos queríamos un partido vistoso con un marcador que no dejara lugar a dudas de la superioridad de quien resultara campeón, pero el fútbol, así como bello, también es caprichoso en las historias que nos regala para mover fibras emocionales.

En la jugada que marcó la diferencia, nuestro amado fútbol fue cruel y bondadoso con dos héroes de la medalla de oro conseguida en Londres 2012, probablemente el máximo logro internacional del fútbol mexicano; fue cruel con Jesús Corona que se precipitó al ejecutar un saque de meta y fue bondadoso con la experiencia y esfuerzo de Oribe Peralta al presionar a Marcone para generar la oportunidad del gol con el que Edson Álvarez se vistió de héroe.

Como todos sabemos, Edson Álvarez venía de ser muy criticado por el partido ante Suecia en la Copa del Mundo, en el que metió un autogol; tal vez por su cuna americanista, las críticas no encontraron punto medio y escalaron al grado de llamarlo “inflado”, “diva” y, en el mejor de los casos, le daban la etiqueta de “jugador desubicado”.

El domingo 16 de diciembre quedará marcado en la carrera del jugador de 21 años; tomó el lugar del lesionado Matheus Uribe para, junto con Guido Rodríguez, dar un partido casi perfecto en el centro del campo y coronarlo con un doblete que lo incrusta con letras de oro en la historia americanista.

A veces se sale de crisis de imagen pública con declaraciones estratégicas, acercándose la afición y otras más enfocándose en el trabajo diario para responder con resultados deportivos. Edson, con su ADN ganador aprendido en América, cambió la amargura de un autogol por las dulces lágrimas de un título.

@angelpalma1

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