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sábado, mayo 15, 2021

Voladores de Papantla: 11 años de patrimonio intangible

Por: Leticia Perlasca Núñez

Se trata de una plegaria a la divinidad para atraer la lluvia y regar los cultivos con agua desde el cielo.

Los voladores de Papantla son sin duda uno de los grandes patrimonios veracruzanos, imagen de histórica identidad.

Un 30 de septiembre pero de 2009, la UNESCO declaró a la ceremonia ritual como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

Esta tradición totonaca fue el primer elemento vivo de México que recibió dicha nominación; el nombramiento se dio con base en la Ceremonia ritual de los Voladores por haber sido transmitida de generación en generación, y recreada constantemente por las comunidades involucradas en respuesta a su interacción con la naturaleza y el universo.

En la ceremonia, cuatro jóvenes trepan por un mástil de 18 a 40 metros de alto fabricado con el tronco de un árbol recién cortado en el bosque tras haber implorado el perdón del dios de la montaña. Sentado en la plataforma que remata el mástil, un quinto hombre, el caporal, toca con una flauta y un tambor melodías en honor del sol, así como de los cuatro vientos y puntos cardinales. Después de este acto de invocación, los danzantes se lanzan al vacío desde la plataforma a la que están atados por largas cuerdas, giran imitando el vuelo de los pájaros mientras la cuerda se desenrolla, y van descendiendo paulatinamente hasta el suelo.

De acuerdo a la UNESCO, para los ejecutantes de esta danza y todas las personas que comulgan con la espiritualidad del rito en calidad de espectadores, la ceremonia de los voladores constituye un motivo para enorgullecerse de su patrimonio y de su identidad culturales, al mismo tiempo que suscita un sentimiento de respeto por ambos.

Los voladores de Papantla son conocidos a nivel mundial, sus participaciones programadas y otras permanentes en otros países, han permitido consolidar una gran tradición.

A pesar del poco apoyo que vienen recibiendo en los últimos años, los maestros totonacas buscan preservar la danza de los también llamados hombres-pájaros, enseñando a las nuevas generaciones a volar en las alturas de un tronco de madera.

Enhorabuena por nuestros voladores de Papantla, patrimonio intangible y gran orgullo nacional.

@PerlascaLety
FB Leticia Perlasca

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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