fbpx
Síguenos en:

Opinión

UN SALARIO MÍNIMO EUROPEO

Sería el 60% del sueldo medio de cada país

Publicado

en

Aunque no resolvería las enormes disparidades de salarios entre países, como los 27,341 euros anuales de Dinamarca contra los 2,902 de Bulgaria, la Comisión Europea quiere que los países de la Unión Europea (UE) fijen un mínimo de remuneraciones en el 60% del salario medio de cada país, por lo que esta semana iniciará los trabajos para consensar un salario mínimo europeo (SME), una de las propuestas más destacadas de su nueva agenda social, que incluye medidas como la creación de un seguro europeo de desempleo.

El objetivo es potenciar la convergencia económica entre los socios de la UE, reducir el riesgo de dumping salarial en un mercado laboral sin fronteras y rescatar a una parte de los 110 millones de europeos en riesgo de pobreza. Ursula von der Leyen, nueva presidenta de la Comisión, se comprometió con el Parlamento Europeo a poner en marcha en menos de 100 días una ambiciosa agenda social y medioambiental, tras asumir el cargo el 1 de diciembre pasado.

La Comisión ya aprobó el Pacto Verde, que fija el objetivo de convertir a Europa en el primer continente que logra la neutralidad en emisiones de CO2. Con ese avance en la agenda medioambiental, inicia su agenda social, más susceptible de provocar divisiones y enfrentamientos entre los socios de la Unión, ya que el socialista luxemburgués Nicolas Schmit, que ocupa la cartera de Empleo, es firme partidario de establecer, no solo un salario mínimo, sino un seguro o reaseguro de desempleo, y defiende una renta mínima a todos los ciudadanos en situación vulnerable.

La propuesta del SME inquieta a países de Europa central y del Este, con costes laborales por debajo de la media, que temen que el marco europeo reduzca su competitividad. El salario mínimo anual neto en Polonia, Hungría, República Checa o Eslovaquia no llega a 5.000 euros al año mientras que en Bulgaria o Rumanía ronda los 3.000.

En Alemania, Francia o Italia supera los 13.000 euros y en España, los 11.000 euros, y la diferencia es explotada en sectores con posibilidad de desplazamiento de trabajadores, como el transporte. Los socios veteranos de la UE presionan a Bruselas para que combata ese dumping salarial, con el endurecimiento de las normas sobre trabajadores desplazados, mientras que los Gobiernos de los países del este abogan por mantener una relajación, que les es favorable. El SME también inquieta a Italia y Chipre donde no existe a nivel nacional o en los que se fija a través de una negociación colectiva sin intervención de las autoridades, como los países nórdicos). Unos temen romper su tradición laboral y otros que el marco europeo desbarate un sistema que da buenos resultados.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.