miércoles, octubre 5, 2022
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Tiempo de obrar

En los tiempos de Abraham, hace unos 3,800 años, hasta hace dos mil años atrás, la sabiduría de la Cabalá era conocida solamente entre los hijos de Israel. Desde la destrucción del templo hace dos mil años y hasta nuestra generación, la Cabalá ha sido oculta de la vista de la multitud y ha sido transmitida de generación en generación secretamente, sólo entre unos pocos cabalistas.  

En el período en el que la sabiduría ha estado oculta, se le han pegado todo tipo de estigmas. Han dicho que es mística, que se ocupa de brujerías, magia y demás. Nadie sabía precisamente de qué trata y de aquí los errados rumores. Tampoco la próspera industria que crece en nuestra generación y hace uso mercantil del nombre de la Cabalá para vender servicios y productos de tal o cual tipo, no está relacionada en absoluto con la esencia oculta de la sabiduría.  

Pero el período de ocultamiento ha finalizado. Hoy, nuevamente, se revela la sabiduría de la Cabalá original. Para todos, para todos los humanos estén donde estén, sin diferencia de sexo, edad, nacionalidad, religión o raza. La Cabalá es una ciencia superior. No pertenece a ninguna religión o fe, ni exige restricciones o condiciones de ningún tipo. Toda persona que desea comprender el mundo en el que vive, conocer el alma, saber cuál es su destino y aprender cómo manejarlo – está invitado a hacerlo.  

“Si mi pueblo me escuchara… estudiarían con niños de nueve años el Libro del Zóhar”, dijo el cabalista Rabí Ytzjak Isaac de Komarno ya en el siglo diecinueve.  

Después de él, otros cabalistas recomendaron inculcar estos conocimientos en el niño desde temprana edad, explicarle sobre el mundo que lo rodea, sobre las relaciones entre sus partes y las fuerzas que actúan sobre él. A través de este tipo de educación crece una persona llena de seguridad en sí misma, conectada a la fuente de la abundancia y siente que el mundo está abierto ante ella. Esta persona sabe utilizar favorablemente todas estas fuerzas y comprende que la vida no es limitada. 

El Libro del Zóhar nos enseña que nos encontramos en un gran sistema llamado “Naturaleza” o “Dios”, solo que nosotros sentimos únicamente una pequeña parte dentro de este sistema, una parte que se denomina “este mundo”.  

La meta de nuestra existencia es elevarnos por encima de los límites de este mundo y sentir todo el sistema de la naturaleza, la fuerza superior. Cuando lleguemos a ese peldaño, nos llenaremos de abundancia, placer y luz infinitos, de comprensión y sensación suprema, de sensaciones de equilibrio, de perfección y de armonía como las que existen en la naturaleza general.  

Para entender lo que debemos hacer para llegar a todo este bienestar, nos recomienda el Zóhar observar el comportamiento de la naturaleza de manera un tanto más amplio de lo común.  

Nuestro mundo es un mundo cerrado. Nosotros nos encontramos en un solo sistema general que todas sus partes están conectadas entre ellas. No podemos pensar que estamos por encima de todo, por encima de la naturaleza, y que podemos hacer todo lo que se nos antoja. Esta es una receta segura para la auto-destrucción. No podemos tampoco escaparnos de la naturaleza ya que somos parte inseparable de ésta. Por ello, debemos aprender la ley general de la naturaleza, y obrar según esta.  

Nuestro impulso de desarrollarnos es maravilloso, pero debemos hacerlo de manera correcta, en dirección a una conexión sana entre nosotros y el resto de las partes de la naturaleza, de una manera que no intervenga en la armonía y el equilibrio general. Este es, de hecho, el fundamento de la sabiduría de la Cabalá.  

El observar la naturaleza nos enseña que todos los cuerpos vivientes están construidos según el principio de la preocupación por el prójimo. Las células en el cuerpo vivo se unen unas a otras a través de una entrega mutua a favor de la vitalidad del cuerpo entero. Una célula que no considera su entorno y lo esclaviza para su propio beneficio, es una célula cancerosa.  

Una actividad egoísta de este tipo provoca, al final de cuentas, la muerte del cuerpo entero.  

Al nivel inanimado, vegetal y animal, el individuo actúa para el bienestar general, y con ello encuentra su integridad. Sin actividad armónica de esta índole no es posible la existencia. Sólo la sociedad humana se maneja diferente… ¿Por qué? Porque a diferencia de los demás niveles en los que la ley de la naturaleza impone el equilibrio y la armonía, la naturaleza le ha dejado al hombre lugar para el libre albedrío, lugar para una participación consciente en la armonía general del sistema de la naturaleza.  

Si participamos en el sistema incorrectamente, la corrupción que creamos en él, vuelve a nosotros y es percibida como sufrimiento. Y así, de a poco, durante miles de generaciones, la naturaleza nos hace avanzar hacia la comprensión de que debemos aprender su ley general. Aprender, y al final, obrar según esta ley.  

El problema está en que nosotros no sentimos la fuerza general de la naturaleza que obra sobre nosotros, la fuerza de amor y entrega llamada también “Creador”. Si bien en nuestra época, la ciencia está avanzando gradualmente hacia la revelación de que la naturaleza tiene intelecto y sentimiento, potencia de una sabiduría inmensa que sostiene y maneja todo, y de todas formas, dentro de nuestro ego, no queremos reconocerlo.  

Pero el estado en el que está el mundo hoy demuestra que esta ceguera e insensibilidad del sistema general no pueden continuar.  

Baal HaSulam escribió sobre esto ya hace ochenta años:  

“es muy importante para nosotros, observar el comando de la naturaleza, saber qué nos exige, para que no nos castigue sin piedad”. 

Abriendo el Zóhar– Rav Michael Laitman 

Extractos selectos 

Tesoro Oculto  

El más destacado de los cabalistas en nuestros tiempos fue Rabí Yehudá Ashlag (1884-1954), y gracias a él comenzó a revelarse el Zóhar.  Él es conocido por su apodo “Baal HaSulam” (heb: Autor de la Escalera), por su interpretación “La Escalera” sobre el Libro del Zóhar.  En sus últimos años escribió Baal HaSulam las “Escrituras de la Última Generación” que comienzan así:  

“He aquí una alegoría sobre un grupo de hambrientos y sedientos perdidos en el desierto, y he aquí que uno de ellos encontró un lugar de asentamiento abundante, y comenzó a recordar a sus miserables hermanos, solo que ya se había distanciado de ellos a tal punto que no sabía dónde localizarlos. ¿Qué hizo? Comenzó a dar grandes gritos y a soplar el cuerno (shofar), quizás sus hambrientos y miserables amigos escucharan su voz y se acercaran a él y vendrían también a ese asentamiento lleno de abundancia. Así es el asunto que tenemos aquí – he aquí que nos hemos extraviado en el terrible desierto junto a toda la humanidad, y ahora hemos encontrado un tesoro inmenso lleno de abundancia, esto es – los libros de la Cabalá que se encuentran en el tesoro…  

Ahora, señores, he aquí frente a ustedes pronto y dejado de lado en este armario, el libro en el que está escrita y explícita toda la sabiduría de las naciones y todas las órdenes del individuo y del público las cuáles sucederán en el final de los días, esto es – los libros de Cabalá… 

Abran estos libros y encontrarán todas las buenas órdenes que serán reveladas al final de los días, y de los cuáles recibirán la mejor lección sobre cómo organizar también hoy el orden de las cosas.”  

Baal HaSulam, “Escrituras de la Última Generación”, Preámbulo 

Queridos lectores, para nadie es un secreto que estamos viviendo una vida que pende de un hilo muy delgado.   Covid-19, Guerras, inflación, crisis económicas, conflictos de parejas, de género, familia. etc., etc.   La paz está ausente. 

En hebreo, la palabra paz (“Shalom”) viene de la palabra para la plenitud y perfección (“Shlemut”). Esto implica qué si queremos lograr plenitud y perfección, tenemos que llegar ahí, por la vía de la paz.  

Un estado perfecto y completo es uno en que varios opuestos se complementan y se completan entre ellos mismos. Como tal, contrario a lo que a menudo se piensa de la paz. 

Es imposible que exista paz sin guerra, tal como noche y día y no debemos enfocarnos en intentar traer la paz al convencer o forzar a otros a pensar como nosotros, porque no sucederá. Por lo tanto, la paz es un proceso largo que involucra educación para que todos nos separemos de nuestro estado actual y lleguemos a un estado donde estamos todos juntos, donde necesitamos adherirnos a un nuevo estado, perfecto y pleno, que construimos por encima, desconectado de nosotros mismos, donde todos estamos conectados como UNO.         

Shalom. 

Por último, hablaremos de algunos términos que vimos en las lecturas durante esta semana:  

1.- Tifferet: 

Hay solamente un pequeño espacio que se denomina “tercio medio de Tifferet”, que allí es libre de decidir a qué quiere pertenecer, a lo inferior ó a lo superior. 

2.- hombre: 

Adam (Hombre), de la palabra Domeh (similar al Creador). 

3.- letras: 

Cada letra es un cierto código, una regla o un atributo que el hombre toma en el mundo superior. 

4.- Padres: 

 AVI (Aba ve-Ima) son el padre y la madre superiores. 

 5.- Dvekut: 

Es un estado muy elevado (adhesión).  Implica igualdad, es decir que conecta a uno con el otro. 

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