domingo, julio 3, 2022
InicioOpiniónT-MEC, tratado comercial en marcha

T-MEC, tratado comercial en marcha

Papel Social

Javier Herrera Borunda

El ajedrez de la geopolítica económica internacional mueve sus piezas de nueva cuenta para fortalecer la región geográfica de América del Norte con la intención de enderezar su rumbo y convertirla en una de las zonas económicas más poderosas del mundo.
El expresidente español Felipe González Márquez expresó en algún momento que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) constituía una verdadera hazaña de talento y una ruta inmejorable para la distribución del bienestar en la región. Cierto, es indiscutible que la firma del TLCAN, el 1 de enero de 1994, representó para nuestro país, a pesar de las voces contrarias a él en su momento, un verdadero parteaguas en el impulso de nuestra economía y en la creación de competitividad de nuestros productos en los mercados globales.
A partir de la entrada en vigor del TLCAN, México ha ido creciendo exponencialmente en el sector de exportaciones hacia Estados Unidos y Canadá. De acuerdo a cifras proporcionadas por el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, en la industria aeroespacial de partes y equipo, en 1994 México exportaba 1,293 millones de dólares mientras que en 2017 esta cifra ascendió a 10,812; en el ramo de maquinaria partimos de exportar 5,836 para alcanzar 53,897 millones en 2017; en el sector de aparatos eléctricos y electrónicos México exportó en 1994 a la Unión Americana 14,380 millones de dólares mientras que en 2017 ascendió a 61,938; y en la exportación de autos y autopartes en 1994 la cantidad ascendía a 7,125 millones de dólares para llegar a 83,632 millones de dólares en 2017. Las cifras son elocuentes por sí mismas.
Por su parte, las exportaciones de Estados Unidos y Canadá a México también han crecido sistemáticamente, en el caso de Estados Unidos destacan los aumentos en renglones económicos como papel, productos químicos, plásticos, cereales y de manera sobresaliente en combustibles incluidos gas natural, gas LP, gasolinas, diésel y lubricantes, renglón en el que pasamos de importar 1,014 millones de dólares en 1994 a 26,104 en 2017.
Es indiscutible que a más de dos décadas de la vigencia del TLCAN los beneficios para las tres naciones son palpables, el comercio en la región se ha más que triplicado representando más de 600 mil millones de dólares anuales, pero también lo es que el tratado mostraba ciertas obsolescencias en algunos de sus articulados que ya no se correspondían con los acelerados cambios en todos los órdenes que se han gestado en el mundo a partir de su firma.
De este modo los tres países coincidían en su revisión, por lo que trataron de instrumentar un tratado comercial más ambicioso denominado Acuerdo de Asociación Transpacífico que incluía a 12 países más de cuatro regiones geográficas: América del Norte, Sudamérica, Oceanía y Asia. Este mega-acuerdo comercial, considerado en su momento el más contundente que se negociaba en el orbe, fue firmado el 4 de febrero de 2016 en Auckland, Nueva Zelanda, por Chile, Perú, México, Estados Unidos de América, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Japón y Vietnam; sin embargo en enero de 2017, a menos de un año, el entonces presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, terminó con la participación de su país en él.
Quedaba entonces la revisión del TLCAN, acuerdo comercial con el que en su discurso cotidiano el presidente estadounidense tampoco estaba de acuerdo ya que argumentaba, sin estudiar a fondo sus implicaciones y las cadenas comerciales de valor agregado que ya existían entre los tres países, que ese “horrible tratado”, en nada beneficiaba a su país, México era el único favorecido al tener mano de obra más barata, lo que calificó de dumping laboral que afectaba a sus dos socios comerciales para la atracción de inversiones en su territorio.
De este modo, el 16 de agosto de 2017 los equipos de negociación de Estados Unidos, México y Canadá comenzaron en la ciudad de Washington la primera ronda de arduas y muy complejas negociaciones para modernizar el tratado que llevan ya 28 meses de trabajo, y en nuestro caso trascienden a dos administraciones de gobierno.
Destaco muy especialmente la gran capacidad de negociación y profesionalismo de nuestros negociadores, quienes han representado a nuestro país de manera sobresaliente y han respondido cabalmente a las amenazas contantes del presidente Trump, mismas que han incluido condicionar la firma del nuevo tratado, conocido en nuestro país como T-MEC, a medidas antidroga; a la aplicación de tarifas a exportaciones de vehículos ensamblados en México; a establecer aranceles especiales al acero y aluminio mexicanos; a modificar nuestra legislación laboral; y otras más.
El T-MEC finalmente fue acordado el 30 de septiembre de 2018 entre los tres socios comerciales y fue firmado el 30 de noviembre de ese mismo año por sus respectivos presidentes en la Cumbre de Líderes del G20, celebrada en Buenos Aires, Argentina. Una vez suscrito el tratado debía ser aprobado por la Cámara de Senadores de los tres países. En México, el Senado lo ratificó el 19 de junio del presente año, sin embargo no ha corrido con la misma suerte en las Cámaras de sus contrapartes que obligaron a nuevas modificaciones relacionadas con nuevas condiciones en materia laboral, medioambiental, biomédica y en algunos renglones de la industria automotriz.
Así, el pasado 10 de diciembre ante la presencia del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, como testigo de honor, los más recientes negociadores del T-MEC: Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de México, Robert Lighthizer, representante de Comercio de Estados Unidos, y Chrystia Freeland, vice primera ministra de Canadá, firmaron en Palacio Nacional el Tratado México, Estados Unidos y Canadá que deberá seguir el proceso legislativo de aprobación en cada uno de los países signatarios. Esperemos que su camino ya no sea tan arduo.

javi.borunda@me.com

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

Ultimas noticias