fbpx
lunes, marzo 1, 2021

Sobreconsumo, cambio climático, desigualdad y pandemia: el sistema que debe cambiarse

Por: Ornela Garelli
Especialista en consumo responsable y cambio climático en Greenpeace México, Integrante de la Alianza México Sin Plásticos.

En nuestro día a día tomamos diversas decisiones sobre lo que vamos a consumir. Qué ropa vestir o qué alimentos elegir para el desayuno, qué medio de transporte utilizar para ir al trabajo o a la escuela, son decisiones que debido al frenesí de la vida actual muchas veces no reflexionamos lo suficiente; más bien las tomamos automáticamente, guiados por nuestra propia comodidad o por la inmediatez del momento. Sin embargo, más allá de una simple decisión cotidiana, hablamos de acciones y elecciones que pueden tener grandes efectos en nuestro medio ambiente y en la vida de otras personas.

¿Por qué mi elección de consumir carne en lugar de vegetales afecta el planeta? ¿Por qué mi decisión de consumir moda rápida importada afecta a otras personas? De acuerdo con el C40, una red de ciudades contra el cambio climático, el sobreconsumo de productos y materiales (ropa, zapatos, energía, alimentos, agua, etc.) contribuye al 60% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI).  Lo anterior significa que nuestras elecciones de consumo diarias contribuyen a la problemática ambiental más grande que sufrimos como humanidad, el cambio climático.

Si te interesa conocer más sobre tu huella de carbono, revisa esta calculadora de emisiones que te dará datos a partir de tus hábitos de consumo diarios https://consumoresponsable.greenpeace.org.mx/calcula-tu-huella-de-carbono.

Sobreconsumir es uno de las causas del cambio climático

Pero ¿mi consumo contribuye de la misma forma al cambio climático que el consumo de alguien como Cristiano Ronaldo que viaja todo el tiempo en jets privados? ¿Mi consumo incide tanto en la degradación ambiental como lo hace una gran empresa como Amazon? La respuesta es NO.

De acuerdo con Oxfam (2015), el nivel medio de emisiones de una persona que forma parte del 10% más pobre de la población mundial es sesenta veces más inferior al de una persona que pertenece al 10% más rico (donde está Cristiano y Jeff Bezos, el dueño de Amazon). Esto quiere decir que existe una gran desigualdad cuando hablamos de degradación ambiental; ya que los que menos contaminan son los que sufren las mayores consecuencias de los problemas ambientales. Esta situación la vemos claramente en relación con el cambio climático, ya que los países con menor generación de emisiones históricas en muchos casos están siendo los más afectados; particularmente poblaciones vulnerables como agricultores, migrantes, comunidades indígenas, entre otras.

Lo mismo pasa en nuestro país, donde los hogares con más recursos tienen dieciocho veces más ingresos que destinan al consumo; esto en comparación con aquellos más pobres.  Así, por ejemplo, la población con más bajos ingresos del país participó con el 11.29 % del gasto total de electricidad; en contraste, la población con ingresos altos y muy altos participó con el 67.49 % del gasto total de este recurso (Cámara de Diputados, 2000). Esta amplia brecha entre los ingresos de los hogares nos permite reflexionar sobre la diferenciación en los impactos ambientales de cada sector; donde persiste el argumento de que, a mayor ingreso, mayores impactos ambientales.

Nuestros hábitos de consumo afectan el Planeta, pero los mayores daños provienen de estilos de vida basados en el sobreconsumo, en consumir y consumir productos y servicios muchas veces de forma superflua, que incluso no necesitamos; y sin que medie una reflexión sobre cómo estas acciones y decisiones dañan al medio ambiente y a las demás personas. 

Ante esto ¿si no formo parte de la población más rica del país o no provengo de un país desarrollado, puedo no preocuparme por los impactos de mis hábitos de consumo? La respuesta es NO, ya que todas y todos desde nuestras propias realidades personales podemos reflexionar sobre nuestros estilos de vida; buscando transitar hacia hábitos más sustentables, basados en el consumo responsable.

En primer lugar, nuestra aspiración no debe ser “sobreconsumir”, no debe ser lograr tener un estilo de vida derrochador como el de las grandes estrellas o futbolistas, ni debemos aplaudir las prácticas depredadoras de las grandes empresas.  Si consumiéramos como Estados Unidos, el país que más demanda recursos naturales (que después se usan para producir lo que se consume), necesitaríamos cinco planetas Tierra para cubrir dicha demanda.  Nuestro Planeta no puede más, la aspiración capitalista de volvernos ricos es lo que está acabando con el medio ambiente.

Como ciudadanía, debemos dejar claro a los gobiernos, a las elites mundiales y a las grandes corporaciones que no queremos más este sistema depredador y desigual.  El contexto de la pandemia de COVID-19 ha visibilizado y agudizado aún más las desigualdades ya existentes. Todas y todos merecemos trabajos dignos, acceso a servicios básicos, a alimentos y al cuidado de la salud. Este sistema, basado en la producción masiva, en el sobreconsumo, en la acumulación de las ganancias en unos cuantos y en la explotación de la naturaleza, debe redefinirse y situar al Planeta y a la gente en el centro.

Para lograrlo, desde nuestras trincheras personales podemos transitar hacia el consumo responsable; donde nuestras decisiones diarias se basen en una reflexión sobre los impactos ambientales y sociales de lo que vamos a consumir. Podemos comenzar dejando de comprar a las grandes empresas y optando por consumir local; comprando a las y los productores de nuestro país y nuestras ciudades.  Nuestras decisiones de consumo son una herramienta política muy importante para transformar este sistema y contribuir a crear una realidad más justa para todas y todos; incluida la protección ambiental y el combate al cambio climático. La pandemia por COVID-19 hace aún más urgente la necesidad de esta transformación.

NOTA: Este artículo utiliza información de un estudio que elaboramos Greenpeace México y el ITESO sobre consumo y cambio climático, próximo a publicarse.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen. 

Síguenos en Twitter @ElDictamen.
O si lo prefieres, en Facebook /ElDictamen.
Y también en Instagram: @ElDictamen
Más noticias AQUÍ.

Recibe las últimas noticias en tu correo:

Noticias en tu correo

Escribe tu correo electrónico:

ULTIMAS NOTICIAS

Contenido Relacionado

José Vasconcelos y la educación

Por: María del Carmen Delfín Delgado Recordando el Aniversario de su nacimiento: 27 de febrero de 1882. Regresa después de su exilio en 1915 en Estados...

Columna: Artillero

Por: Moisés Hernández Yoldi Desde adentro y desde abajo, será así o no será La única forma en la que la sociedad puede incidir en la...

S.O.S Medio ambiente: De basura a energía limpia

Por: José González Martínez Estimado lector, imagine usted por un momento que nuestra ciudad, nuestra infraestructura urbana, parques, jardines, espacios públicos, oficinas gubernamentales, escuelas, hospitales...