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Opinión

No es lo mismo

Este título surge como respuesta a cierta pregunta que me acaba de hacer un atento lector. Gracias por su interés y también por leerme.

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No es lo mismo

Irene Ortega Valdivia

Este título surge como respuesta a cierta pregunta que me acaba de hacer un atento lector. Gracias por su interés y también por leerme.
Claro que no es lo mismo el escribir un libro que una pequeña columna en un añejo y prestigiado periódico como lo ha sido el Dictamen. Y no es lo mismo porque las cosas increíbles nos las cuenta la vida; en cambio el trabajo de los escritores es justamente lo contrario. El trabajo de los que solemos escribir incluyendo los buenos escritores, es ajustar la realidad de modo que otros la crean posible.

Quizá su reacción a ésta verdad la desconozco, pero la polémica me encanta y me atrae. Gracias por su tiempo y su decir.
A los que escribimos por el placer de hacerlo, nos cuesta cierto trabajo enhebrar lo que sucede en el  ámbito normal y hasta los desfalcos del mundo y sus dirigentes; de la literatura y de las vanidades existentes. Y esto no es fácil, vamos acumulando un tesoro de energía, de gusto por las palabras y pendientes de como suenan y significan a los oídos de nuestros lectores.
Sin lugar a duda, para todos los que escribimos gozamos de una condición de bienestar al estarlo haciendo; y después de echarlo todo al papel y leerlo, nos acerca al gozo y hasta la satisfacción de penetrar en el disfrute y hasta críticas de nuestros lectores.

Si señores, el periodismo y el escribir novelas, cuentos, concretamente libros, son escritos que se leen con una sonrisa siempre dejándonos esa certeza que nos deja toda gran novela en su contenido. En cambio la escritura es simple y sencilla de los aconteceres cotidianos, algunos tan bravíos  como una luz de bengala.

Pero no es lo mismo escribir un Libro que una columna en el Periódico. Los libros no se cuentan, se recomiendan y cuando son excelentes casi se bendicen; por lo mismo, sucede que la novela encierra varias de las mejores virtudes de un buen libro, y éste es conmovedor porque dosifica y hasta nos provoca el llanto cuando no queda más remedio. Por que? simplemente porque el autor nos engaña, lo que lo hace muy bueno, ya que de eso justamente se trata la buena literatura, de engañar con la verdad que más nos duela o nos alegre.

Pero eso no se puede hacer en una columna de periódico, porque valientemente se va arriesgando el tono narrativo, buscando con avidez la palabra precisa, el informe veraz y el sabio regalo de la ironía hasta manejar el modo de reírse con la vida y de la vida tantas veces como sea posible y finalmente echarlo al papel.
Y todo ello no es nada fácil; porque no es lo mismo el cálculo mental de una novela que una buena columna en el periódico.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.