lunes, noviembre 28, 2022
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La culpa es del Turco 

Miguel Salvador Rodríguez Azueta presenta el Dictamen su artículo titulado “La culpa es del Turco” 

La aventura que definitivamente inmortalizó a Weremere tanto a nivel local, nacional e internacional fue el sainete de tomar por asalto la isla de sacrificios y declararla república autónoma de Chalchihuecan. 

Una guasa que estuvo a punto de terminar en una gran tragedia de no ser por la gracia natural de mi amigo para entrar y salir de problemas muy bien librado. 

Solo minutos antes de morir mi amigo me confesó parte de la historia, que todo comenzó una mañana en el café de la parroquia, en la peña de amigos a los que apodaban los turcos pedorrones, llamada así porque sus miembros eran exclusivamente descendientes de libaneses y millonarios. Eso sí, de vez en cuando la mesa exclusiva permitía algún espacio a invitados que reunieran ciertos requisitos, no importara que no fueran ricos, sino con el hecho de ser agradables o llevar algún chisme caliente del solar porteño. 

Según Weremere aquella mañana andaba por el famoso café cuando fue invitado a tomarse un lechero en la exclusiva mesa. 

El tema que se trataba era el amago hacendario  que padecía uno de los turcos por parte del sistema tributario federal , según el afectado todo se debía a que no era simpatizante del nuevo gobierno y por andar apoyando a los “fifís” contrarios al régimen le habían echado a andar a los auditores fiscales, encontrando sendas irregularidades en sus empresas -que de acuerdo al turco no eran para tanto-  que siempre se habían arreglado con una aportación voluntaria con el gobierno en turno, cosa que ahora no aceptaban y que había que entregar una millonaria suma a la hacienda federal con todo y recibo. 

De acuerdo a Weremere el empresario hostigado exclamó que prefería regalar los 30 millones de pesos de recargos y multas a alguna noble causa que pagar al gobierno lo que consideraba injusto. 

El tema fue escalando y de pronto surgió se habló sobre del pacto federal y de los recientes reclamos y declaraciones de algunos gobernadores rebeldes, así como el caso clásico y reiterado del Estado de Yucatán, cuando las cosas se ponen difíciles con el gobierno federal de inmediato sacan aquello de la república yucateca. 

Cuando los integrantes de la mesa le preguntaron a Weremere su opinión al respecto  este dijo que se acuerdo a sus estudios de leyes así como al conocimiento de historia veracruzana estaban por cumplirse los 200 años de la unión de Veracruz al pacto federal, pero que no había existido una referéndum o encuesta (cosa de moda) para conocer el sentir del pueblo veracruzano y que en ese caso no estaba tan descabellado el hacer algo que atrajera la atención del gobierno federal como por ejemplo tomar por asalto la isla de sacrificios y declararla territorio libre. 

¡Nos faltan huevos! – dijo Weremere que masculló el turco. 

Solo el empresario afectado no se rio de la idea de Weremere y de acuerdo a mi amigo, cerca de mediodía una camioneta de lujo se le emparejo cuando caminaba por la avenida independencia, era el empresario turco que lo invitó a subir para decirle que le daría dos millones de pesos más los gastos que fueran necesarios para que se armara la bulla esa que había comentado. 

Mi amigo nunca desprecio la oportunidad de ganarse unos pesos, aunque el destino quiso que su fortuna y miseria económica fuera una balanza constante en su vida, unas veces fue rico otras no tenían ni para el camión. 

Con la condición de guardar el anonimato de su patrocinador – hasta le fecha se desconoce quién fue el empresario culpable de financiar la aventura en la isla de sacrificios – Weremere cogió el dinero y de inmediato armó el equipo y el plan maestro para tomar la isla de sacrificios. 

No tuvo ningún problema en la empresa de integrar el comando elite, porque el dinero en efectivo suele ser un gran acicate, así que los primeros en enlistarse en la aventura fueron Pánfilo Toto y Rafael Xalamihua dos pescadores que por su alcoholismo habían sido rechazados de cualquier asociación de pescadores y de la sociedad misma, poco entendieron del plan y solo le pidieron Weremere para la gasolina de la lancha y la caña suficiente para beber el tiempo que durara la comisión- 

Una sobrina del tío, que había hecho gran fortuna en la administración pública estatal de sexenios anteriores y que se había destacado no por sus aportaciones técnicas o profesionales sino por haber ganado certámenes de belleza y desconocer la palabra no para su tío. Antes de caer en desgracia y en el olvido, trataba de mantenerse vigente intentando ser popular en las redes sociales con videos que más que ayudarla parecía dificultarle su regreso a la fama, pues como ya no era tan joven lucia ridícula y tonta haciendo videos bailando o cantando como una jovencita.  

Fabiola Delgadillo solo tenía en mente ganar más seguidores para sus redes sociales para que alguna empresa famosa la sacara del refrigerador en el que se encontraba, pues nadie después de su paso por la política quería ofrecerle un trabajo formal, cuando Weremere le propuso el “tiro” no dudo nada en aceptar porque iba a transmitir en vivo la aventura que sería toda una noticia internacional. 

Por último, el personaje más difícil de entender cómo fue que se metió en tratos con Weremere fue el cronista no oficial de la ciudad, Rubén Daniel, que era una persona muy serio y respetado entre los jarochos y hasta la fecha también es una incógnita como fue convencido en esta pantomima que casi ocasiona la tercera guerra mundial. 

A distancia, el plan no era absurdo ni descabellado. Primero acercarse a la isla en una lancha pesquera que pasara desapercibida, la de los teporochos era una vergüenza, Fabiola sería un fuerte distractor pasaría por turista despistada e iría en bikini, segundo: Una vez en la isla se sometería a los dos marinos que hacían la guardia y a quien Weremere conocía; los cabos Odilón Becerra y Serapio Esquivel, con 10 años de servicio en la armada y que padecían sobrepeso por  no hacer nada más que comer y dormir en aquella isla, Tercero:  Someter al farero Pedro Camacho y su perro mestizo Fallín,  una vez hecho esto conectarse al  sistema de internet satelital que había adquirido el turco junto con un equipo de relacionistas públicos para anunciar al mundo el plan libertario desde la isla de Sacrificios declarándola territorio libre y exigiendo cualquier cosa que se les ocurriera a Rubén Daniel y Fabiola para distraer al gobierno federal y dar tiempo al Turco para sacar su dinero del país, definitivamente un gran distractor. 

¿Abastecimientos?  ¿Comunicación? 

Todo lo tenía previsto Weremere, había hablado con un líder de pescadores local y además recibiría apoyo de los amigos del empresario que tenían yates, lanchas, botes, motos acuáticas y hasta veleros para iniciar un bloqueo a la isla para evitar la llegada de refuerzos y posible desalojo por parte de la armada, por último, para no morirse de hambre se tensó una tirolesa desde la playa de sacrificios al Oxxo del fraccionamiento Costa de Oro, el punto más cercano entre la isla y la tierra firme. 

Por lo que hacía a la difusión en los medios de noticias, Weremere había prometido la exclusiva de una noticia que impactaría al mundo a un reportero amigo suyo que residía en Nueva York, además de los miles de seguidores de Fabiola en sus diversas redes sociales. 

¿Qué podía fallar en este plan perfecto? 

Al inicio, nada; pues fue un plan bien trazado y ejecutado, todo salió tan bien al principio que los mismos guardias de la isla prefirieron quedarse como prisioneros a regresar a su cuartel a hacer ejercicio como los habían amenazado sus superiores sino bajaban de peso, al farero se le hizo una vacilada aquel sainete  y se quedó tranquilo con Fallín en su cabaña con servicio de internet de alta definición viendo la liga de campeones de la UEFA, eso sí, sin descuidar  el funcionamiento del faro, además de echarse sus tacos de ojo con Fabiola y sus transmisiones en bikini desde la playa. 

Efectivamente, la noticia como ustedes recordaran ocupó los primeros titulares y los grandes medios internacionales enviaron corresponsales para cubrir a los rebeldes, esto ocasionó algo que nadie tenía previsto, a pesar de la situación de confinamiento por el Covid19, la demanda hotelera en la ciudad y la renta de lanchas y yates se dispararon. 

El bloqueo civil con todo tipo de embarcaciones funcionó y ante la presión mediática internacional, la armada y el ejército decidieron dejarle al ejecutivo federal la resolución diplomática del conflicto. 

Rubén Daniel se dio vida danto entrevistas y hablando sobre la historia de Veracruz y declarando a la isla como “La Republica de Chalchihuecan”, con escudo y bandera propios que le hizo su mamá que era costurera. 

La farsa hubiera acabado en pocos días de no ser porque Rubén Daniel concedió entrevistas a un medio ruso de comunicación y luego a uno chino. Como Rubén Daniel no sabía ruso ni chino, no supo que fue lo que dijo de acuerdo a la traducción, pero no fue nada bueno cuando a los pocos días CNN anunciaba la llegada a las costas mexicanas de la flota norteamericana del Golfo con portaaviones y submarinos incluidos. 

Algo estaba saliendo mal, cuando los chinos residentes en la ciudad empezaron a vender banderas, logotipos y esfinges con el rostro de Rubén Daniel y la comandante Fabiola. 

Los twitasos entre los mandatarios de Rusia y Estados Unidos no se hicieron esperar y el colmo fue la llamada del líder de Venezuela a Rubén Daniel para felicitarlo y el ofrecimiento del ministro cubano para enviar a su primer embajador. 

Al día siguiente de las declaraciones de diversos mandatarios incluyendo el de Corea del Norte a la República popular de Chalchihuecan, llegó con carácter de urgente un enviado especial del presidente, pero de los Estados Unidos el cual después de hablar con el representante del gobierno federal y ver la renuncia de todo el estatal y se fue a la parroquia a buscar a Weremere para conocer que pasaba exactamente. 

Weremere como siempre, muy quitado de la pena entraba y salía de la isla de sacrificios como ministro sin cartera, evitaba dar entrevistas a los medios, porque según él, el líder de la rebelión era Rubén Daniel y la sobrina del tío que ya para esas fechas tenía millones de seguidores en sus plataformas. 

Weremere siempre dijo que era una difamación eso de que él había ideado todo, – – La culpa fue del turco- decía sin especificar cuál había sido su participación y sin negar que lo vieron en las Vegas apostando una fortuna y viviendo en el Bellagio y bueno eso no lo podía negar porque yo fui con él a ese viaje que llamó la gira de Sacrificios. 

Ni a mí me contó que fue lo que acordó con el enviado del presidente americano, eso sí, el agente era de origen mexicano y se habían conocido desde los tiempos de la Federal de Seguridad en los constantes viajes de Weremere a la ciudad de México,  después de una amena charla el agente se despidió y Weremere todavía se quedó un rato hasta que dieran las 12:00 del día después de fue a su casa y a las 13:00 hrs como por arte de magia los rebeldes entregaron la isla a la armada ante la sorpresa de todo el mundo y la tristeza de los hoteleros y restauranteros locales. 

Así como todo había empezado, todo se esfumó y como suele pasar en Veracruz la anécdota fue quedando en el olvido, sin preguntas y sin respuestas, de esos secretos a voces que Veracruz intenta guardar. 

Eso sí, Weremere nunca me contó que habló con el enviado del presidente gringo  pero lo que si fue notorio es que Rubén Daniel fue alcalde, Fabiola sigue haciendo películas en Hollywood, los lancheros tuvieron nuevas lanchas pero luego las vendieron para comprar caña, los cabos siguieron igual en sus  puesto e igual de gordos, al farero Pedro y a Fallín les pusieron televisión satelital con todos los canales deportivos abiertos  en su cabaña, lo de la resolución de los conflictos de Taiwan, Ucrania, Crimea, Siria y Ucrania, pues no tengo conocimiento que fuera por la broma de Weremere, pero bueno él se jactaba de haber salvado al mundo durante viaje de dos meses a las Vegas  y después con las ganancias del juego – según él- puso un restaurante que ya luego les platicare. 

¿Del Turco?, lo único que se sabe es que todo fue su culpa. 

Adaptación del cuento “La culpa es del Turco” de la obra Los Cuentos de Juan Sarmiento y otras cábulas del solar jarocho, de Miguel Salvador Rodríguez Azueta. DR. 2020 

Por: Miguel Salvador Rodríguez Azueta

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