La Costumbre del Poder: ¿Qué los detiene?

¿Cómo narrarán la historia de la 4T? Los mexicanos no merecemos que sea la de otra oportunidad perdida. Pero las exigencias de la sociedad, amarradas a la buena o mala voluntad de los inversionistas en el desarrollo de la nación, la incontrolable violencia y el número de muertes que no cesa de crecer, nos obligan a pensar que temen hacer la reforma del Estado, que es el inicio del verdadero cambio de régimen

Foto: Agencia

La diversidad de opiniones vertidas, la facilidad con la cual puede manipularse el sentimiento político y social de los electores -siempre gracias a la revolución cibernética y al perfecto instrumento del tiempo real y las redes de comunicación-, hacen difícil discernir dónde está la verdad. Los falsos profetas se consideran sus dueños.

Ni Vicente Fox tuvo la oportunidad de la que AMLO disfruta. Su tiempo de gracias es más extendido, los peces gordos están en las redes, los niveles de aprobación indican que todo se le perdona, pero la prueba de fuego será el resultado de la elección intermedia y… sin embargo, parece no percatarse que el país se le deshace en las manos.

El poder conquistado es una responsabilidad mayor que la que asumieron sus antecesores. El mandato constitucional debe cumplirse a cabalidad, porque se votó por el cambio ofrecido y, además necesario; también se sufragó por la regeneración nacional, lo que significa otro régimen, reforma del Estado… pero sólo se empeña en restaurar la presidencia imperial, cuando el camino está señalado, pues la institución presidencial dio de sí.

Busco respuestas, regreso a mi lectura de Histoire de la Pensée, donde Jacques Chevalier rescata para sus lectores la siguiente observación:

“Es por lo que Marx podrá escribir en 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte (1852): ‘Los hombres hacen su propia historia, no en condiciones determinadas por ellos, sino en las condiciones dadas’. Es al interior de esas condiciones que el hombre debe actuar para incorporarse a la corriente de la historia, sin lo cual su acción será ineficaz. Tal es la llave de la acción, de la praxis, pues ésta es la llave del pensamiento. Las ideas por ellas mismas no modifican nada: sólo en la praxis el hombre debe demostrar la verdad, es decir la realidad, el poderío, la precisión de su pensamiento (su idea, su propuesta). No se trata de interpretar al mundo, sino de transformarlo”.

¿Cómo narrarán la historia de la 4T? Los mexicanos no merecemos que sea la de otra oportunidad perdida. Pero la velocidad que da a las decisiones el tiempo real, las exigencias de la sociedad, amarradas a la buena o mala voluntad de los inversionistas en el desarrollo de la nación, la incontrolable violencia y el número de muertes que no cesa de crecer, nos obligan a pensar que temen hacer la reforma del Estado, que es el inicio del verdadero cambio de régimen.

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