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Opinión

La Costumbre del Poder: ¿Está vigente el andamiaje institucional del presidencialismo?

En esencia aún nada lo ata a la historia y al gobierno, pero a partir de que asuma la jefatura del Estado, de que se asiente en la silla del águila, la realidad imaginada cederá su lugar a la realidad real

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Las instituciones de gobierno se enriquecen con la experiencia de los hombres que las dirigen, con las normas legales que las fortalecen y actualizan al transcurso del tiempo y ante eventualidades y transformaciones sociales y políticas. La vida en la República no es y no puede ser estática, ni estética.

El triunfo de AMLO renueva esa aspiración insensata de resucitar el presidencialismo enriquecido por Plutarco Elías Calles y perfeccionado por Lázaro Cárdenas, el general. Su sello de identidad fue la munificencia, y hoy no hay, punto, se acabó desde que iniciaron la venta de los activos del Estado, y los recursos fiscales son insuficientes para dar y prestar, sin descuidar el desarrollo social, el precario equilibrio entre el bienestar y el poder económico.

Me azora que José Antonio Crespo, en su texto de El Universal del 20 de agosto último sugiera el impulso de una República de Weimar a la mexicana, con la posibilidad de restablecer la gobernabilidad y recuperar parte del proyecto originario que dio vida a la nación con el andamiaje constitucional de 1917, tan reformado y violentado. ¿Cuántos cumplen el mandato? ¿Cuántos piensan en el Estado antes que en sus proyectos personales? ¿Cuántos han tenido la flexibilidad de conciencia para no caer en la tentación de la realidad imaginada e imponer, por ley, el respeto a la realidad real?

¿Podría AMLO convocar a un <<revival>> de la Comisión Nacional Tripartita con tal desequilibrio entre los factores de la producción? Los sindicatos son una caricatura de lo que deben ser, para tranquilidad de los patrones y para satisfacción de las empresas extranjeras que aquí pagan salarios de risa frente a los que debieran cubrir en sus países de origen.

La Constitución impone mandato y da normas a la institución presidencial, pero en cuanto a las facultades metaconstitucionales que la enriquecieron, como remite al poder que convirtió al Presidente de la República en árbitro definitivo de toda disputa, en lo que refiere a esa fuerza para imponer la voluntad del Estado sobre el capricho, requerimientos o necesidades de los poderes fácticos, pues ni manera de restablecerla. No por falta de ganas, sino que al perder la munificencia lo disminuyó, lo degradó, lo ninguneó.

AMLO actualmente disfruta de su permanencia en los cuernos de la luna, porque todavía no adquiere ninguna responsabilidad constitucional, todavía es ajeno al mandato que lo obliga a gobernar de acuerdo a la norma y a sujetarse a la ley, y puede darse el lujo de titubear, de convocar a referéndums o consultas populares y convencer a EPN de promover la legislación que recree la SSP federal, porque en esencia aún nada lo ata a la historia y al gobierno, pero a partir de que asuma la jefatura del Estado, de que se asiente en la silla del águila, la realidad imaginada cederá su lugar a la realidad real.

Es entonces cuando empezaremos a ver y a sentir el verdadero empeño por hacer una regeneración nacional, por impulsar la IV transformación de México.

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La Costumbre del Poder: La disputa por el petróleo II/II

En materia energética, la situación se resume así: quien use la cuchara para tomar un bocado sin la autorización del gobierno, se llevará fuerte manotazo

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Supongo que a AMLO le ocurrió con el poder y el petróleo, lo que sucede a los diabéticos tipo 1, absolutamente disciplinados, cuando los obsequian con el pastel de chocolate soñado o el whisky de una malta que no se puede paladear sin inyectarse insulina. En un momento lo que se obtiene deja de disfrutarse, se pierde, no puede servir a los demás.

La presidencia de México dista mucho de equipararse al papado, o a la posibilidad de dirigir el Imperio. Sólo se hace lo que se puede con lo que hay, y eso que está a disposición de los pobres primero, hay que sacarle el mejor provecho, para ellos y para esta aterida nación. Pero, regresemos a la nota informativa de El País sobre el petróleo.

“El comisionado de la CNH Sergio Pimentel ve “prácticamente imposible” llegar a la meta. Pemex no puede hacerlo todo sola, afirma. No ha podido invertir lo que está comprometido en las asignaciones y tampoco ha podido llevar a cabo las perforaciones a las que estaba comprometida.  El consultor Severo López Mestre Arana coincide en la limitada capacidad de inversión. Para aumentar la producción tienes que poner todos los juguetes a la vez, explica.

“Uno de esos juguetes empezó a temblar a los pocos días de tomar posesión la nueva Administración en diciembre de 2018. El Gobierno anunció la cancelación de las rondas petroleras, el sistema por el que se han licitado 111 proyectos de exploración y perforación a empresas mexicanas e internacionales desde 2015. Además, se frenó la licitación de siete farmouts, como se conoce a las asociaciones entre Pemex y privados para operar un campo petrolero. Aunque los empresarios tenían la esperanza de retomar ese camino en 2020, la semana pasada López Obrador lo descartó de forma contundente: ¡Cómo vamos a convocar a nuevas rondas! No tiene sentido. Esto no es un asunto político, ideológico, es juicio práctico. ¿Para qué quieren contratos si no invierten? El Gobierno ha insistido en que respetará lo ya firmado y que la reforma energética de su predecesor no se va a cancelar. Sin embargo, al suspender las rondas petroleras la ha ido vaciando de contenido.

“Para justificar la permanencia del veto, el presidente mantiene que la inversión privada es escasa y que los objetivos de producción no se han logrado. Están incumpliendo con las condiciones de los contratos, alertó. Las cifras, por ahora, son marginales si se las compara con las de la petrolera estatal. Solo 29 de los 111 contratos están produciendo; el resto se encuentran en fase de exploración. Desde 2015, la iniciativa privada ha invertido 2.700 millones de dólares en actividades petroleras, según la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), y se han alcanzado los 47.000 barriles diarios a finales de 2019, un volumen modesto pero superior a los 10.000 que les asignó recientemente López Obrador. El sector cita datos de la CNH que cubren contratos operados tanto enteramente por privados como en colaboración con Pemex, en el caso de los farmouts.

“Frente a los argumentos del Gobierno, la iniciativa privada afirma que el lento arranque se justifica por la complejidad del sector y que la intención es llegar a los 280.000 barriles diarios en 2024, una meta todavía lejana. Es una industria a largo plazo. La maduración de los pozos puede tardar entre cinco y 10 años, pero hay suficientes contratos para ver números muy interesantes, sostiene el consultor Severo López Mestre Arana.

“El enorme yacimiento de Zama es otro ejemplo de la tensión latente entre Gobierno y privados. Descubierto por la estadounidense Talos Energy tras ganar uno de los contratos de la primera ronda petrolera, se le considera uno de los campos más jugosos de la historia del país. Está situado a baja profundidad y tiene un potencial de más de 1.000 millones de barriles. Como el yacimiento se extiende a una zona asignada a Pemex, ambas partes están negociando la unificación de las áreas y quién de las dos será el operador”.

La situación puede resumirse así: quien use la cuchara para tomar un bocado sin la autorización del gobierno, se llevará fuerte manotazo.

www.gregorioortega.blog                                        @OrtegaGregorio

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Reformas políticas que nos privan de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual

En el sistema democrático se fueron consolidando estructuras de gobierno para que el pueblo se sienta representado y cuente con servidores públicos que promuevan sus causas, defiendan sus derechos e impulsen un estilo de vida de acuerdo a sus valores y convicciones.

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En el sistema democrático se fueron consolidando estructuras de gobierno para que el pueblo se sienta representado y cuente con servidores públicos que promuevan sus causas, defiendan sus derechos e impulsen un estilo de vida de acuerdo a sus valores y convicciones.

Si bien esto ha sido más un ideal que una realidad -ya que el pueblo no siempre ha sido escuchado ni representado dignamente-, en las circunstancias actuales de nuestra vida democrática los representantes del pueblo se han olvidado de su gente y se ponen al servicio de intereses ideológicos que favorecen la descomposición social.

En el ideal, el pueblo tendría que estar más relajado y confiado, consciente de que sus representantes están velando por sus intereses. Pero en la realidad el pueblo se tiene que organizar para defenderse y llega incluso a tener que gestionar un tiempo necesario para que sea escuchado por aquellos representantes que juraron servirlo y estar cerca de él.

De suyo representa una carga muy grande que nuestra gente tenga que cuidarse, por sus propios medios, de tanta inseguridad para que ahora tenga también que ocuparse de supervisar la actuación de sus representantes que están maquinando e impulsando una reingeniería social anticristiana que abona más a la confrontación, polarización y descomposición social.

De muchos servidores públicos se puede decir con tristeza y decepción que ya no representan el alma del pueblo, los valores del pueblo y la altísima sensibilidad del pueblo sino que están a las órdenes de ideologías que combaten rabiosa e irracionalmente la vida, el matrimonio y la familia.

A estos extremos hemos llegado. Ya hay mucho de qué cuidarnos. Y a esta lista interminable y asfixiante de riesgos y pendientes, ahora tenemos que estar atentos de las maquinaciones y las agendas secretas que poco a poco están socavando el alma y los valores de este pueblo que está cimentado en el respeto incondicional a la vida, el matrimonio y la familia.

Es inaudito que mientras el pueblo está de luto y conmocionado por los asesinatos y desapariciones de miles de personas así como por la inseguridad galopante, se pase por alto este momento de dolor y frustración para imponer una ideología que le priva al pueblo de un futuro digno, de una vida conforme a sus valores.

Cuánto se necesita que el desgaste parlamentario se concentre en recuperar a México de la violencia, de la inseguridad, de la pobreza y de la descomposición social. Pero ni siquiera este ambiente denigrante y peligroso toca el corazón y la conciencia de muchos representantes sociales para centrarse en las principales urgencias.

Ante este peligroso proceso de descomposción social que estamos viviendo, increíble e inauditamente se está atacando a la familia y se está usurpando su derecho en la educación de los niños y de los jóvenes.

El gobierno sigue asumiendo como referente conceptual la ideología de género, que desconoce las bases científicas, impulsando una agenda política que también se refleja en el sistema educativo.
Ya son muchas acciones y medidas que están imponiendo los nuevos gobernantes alineados y enajenados por la ideología de género, que los lleva a negar la realidad, a pasar por alto los valores de nuestro pueblo, a desconocer las evidencias científicas y a usurpar el derecho de los padres de familia a la educación de sus hijos.

Como lo vienen haciendo muchas personas y asociaciones, debemos seguir enfrentando de manera urgente el reto que nos viene de la ideología de género que está destruyendo nuestro marco antropológico desde el cual percibimos la bondad, grandeza y belleza del plan de Dios para el hombre, el matrimonio y la sexualidad.

Teniendo en cuenta las maquinaciones y los alcances de una ideología como la que comienza a imperar en México, cito la reflexión de Aleksandr Solzhenitsyn, escritor ruso y crítico del socialismo soviético, quien sostenía que: “Hemos puesto demasiadas esperanzas en reformas políticas y sociales, sólo para descubrir que nos estaban privando de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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Los libros prohibidos

Cuando de literatura se trata vienen a nuestra mente los títulos de algunas obras famosas y que se hicieron acreedoras a esta distinción por la recomendación de sus lectores.

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(Primera parte)

Cuando de literatura se trata vienen a nuestra mente los títulos de algunas obras famosas y que se hicieron acreedoras a esta distinción por la recomendación de sus lectores. Su fama ha traspasado fronteras y han logrado sobrevivir durante años conservando el grado que algún día les dará la categoría de clásicos.
Pero este atributo no las ha acompañado desde su nacimiento, algunas obras estuvieron prohibidas en cierta etapa de su existencia, por razones políticas, religiosas o morales que un sector de la sociedad, con el poder de hacerlo, las etiquetó como inconvenientes.
A continuación mencionamos algunos títulos que formaron parte de esta “deshonrosa” lista.
La Metamorfosis, Franz Kafka (1915)
Trópico de Cáncer, Henry Miller (1934)
Las uvas de la ira, John Steinbeck (1939)
Lolita, Vladimir Nabocob (1955)
Matadero cinco, Kurt Vonnegut (1969)
Versos satánicos, Salman Rushdie (1988)
Sicópata americano, Brett Easton Ellis (1992)

La Metamorfosis
Un hombre llamado Gregorio Samsa descubre que al despertar su cuerpo ha sufrido un cambio, se ha convertido en un insecto, por lo cual su familia lo aísla encerrándolo en su cuarto y lo separan de su novia, de la sociedad, del mundo. Al sentir que ocasiona problemas a su familia y rechazado por ésta, decide dejar de comer y muere.
Franz Kafka nació en Praga el 3 de julio de 1883, hijo de una acomodada familia de comerciantes pertenecientes a la minoría judía de lengua alemana.
Toda la obra de Kafka fue prohibida durante el régimen nazi y soviético; también lo prohibieron en Checoslovaquia porque se rehusó a escribir en checo (sólo escribió en alemán).

Trópico de cáncer
Es la historia de la vida de Miller malviviendo como escritor. Combinando ficción y autobiografía, algunos capítulos siguen una narrativa estricta y se refieren a amigos, compañeros y lugares de trabajo del autor. Otros están escritos como un flujo de reflexiones. Publicada por primera vez en 1934 por la editorial Obelisk Press en París, Francia. La edición en 1961 en los Estados Unidos por la editorial Grove Press se llevó a un juicio por obscenidad. Casi tan pronto como salió, la Corte Suprema de Pensilvania lo declaró “un hoyo de putrefacción. El texto es célebre por sus descripciones sexuales, de gran franqueza y en varias ocasiones de carácter detallado, se le considera una de las obras maestras de la literatura del siglo XX.

Las uvas de la ira
En Las uvas de la ira, John Steinbeck narra las tribulaciones de la familia Joad, humildes agricultores de Oklahoma que, debido a la gran sequía, acompañada de tormentas de polvo, que azotó y desoló el medio oeste norteamericano en la década de los 30, son desalentados de su propiedad por el banco y deciden emprender un viaje hacia California ante las promesas de trabajo y prosperidad ofrecidas por volantes de la época.
Sin embargo, el país estaba sumido en una crisis económica general, por lo que los cientos de miles que llegan a la tierra prometida junto con los Joad, no encuentran ni el trabajo ni la prosperidad que esperaban, sino privaciones y, sobre todo, humillaciones por parte de los poderosos, que agravan su situación personal.
Fue prohibida en Estados Unidos pues hablaba muy mal de la realidad social de la población de California.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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