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Opinión

La Costumbre del Poder: ¿Cambio de régimen político?

El presidente Andrés Manuel López Obrador logró hacerse con el Congreso, con 20 congresos locales y, es obvio, el Ejecutivo, pero lo más importante, la voluntad popular. ¿Puede ésta convertirse en correa de transmisión del poder, para restaurar el esplendor y la fuerza de la Presidencia de la República?

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Algunos o muchos traen cruzados los cables. Temí ser yo, por lo que recurrí al Diccionario de política que debemos a Norberto Bobbio y Nicola Matteucci, donde la entrada a régimen político indica: “(Es) el conjunto de las instituciones que regulan la lucha por el poder y el ejercicio del poder y de los valores que animan la vida de tales instituciones”.

¿Estamos ante un cambio de régimen, o éste continúa con sustitución electoral de un gobierno por otro?

Volvamos al Diccionario: “Las instituciones por un lado constituyen la estructura organizativa del poder político, que selecciona a la clase dirigente y asigna a los diversos individuos comprometidos en la lucha política su papel. Por otro lado las instituciones son normas y procedimientos que garantizan la repetición constante de determinados comportamientos…”.

Si revisamos la historia de las instituciones políticas que dan sustento al Estado, podrá constatarse que el andamiaje jurídico y administrativo de México permanece fiel a lo que se construyó para alentar el triunfo de la Revolución, cuya historia cívica cesó con el advenimiento del neoliberalismo como compromiso ideológico, económico y político. Modificaron el proyecto, quizá parte del marco legal, pero nunca el institucional. El régimen permanece.

De ahí la distorsión en el desarrollo de México. Transitar de uno a otro modelo requería de un cambio de régimen que no se dio, o fueron incapaces de instrumentar.

Ahora el presidente constitucional aspira a la restauración del modelo presidencialista, y le pregunta obligada es ¿se puede? Carlos Salinas de Gortari dedicó 12 años a la desestructuración de la Presidencia de la República y del andamiaje que le daba sustento y consolidaba su poder: el PRI con sus sectores y los activos del Estado. Para un éxito completo debió transitar hacia al presidencialismo parlamentario y, así, efectuar un cambio de régimen.

Hoy el modelo político que determina la vida institucional de México es un híbrido. El presidente Andrés Manuel López Obrador logró hacerse con el Congreso, con 20 congresos locales y, es obvio, el Ejecutivo, pero lo más importante, la voluntad popular. ¿Puede ésta convertirse en correa de transmisión del poder, para restaurar el esplendor y la fuerza de la Presidencia de la República? A ello dedicarán gran empeño.

Lo que presenciamos no es un cambio de régimen, sino el intento de consolidación del régimen de siempre, sólo que sin los instrumentos de poder necesarios. Pienso que la opción de la reforma del Estado y fundar la IV República era la adecuada… era. Insisten en Luis XVIII.

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@OrtegaGregorio

Opinión

La Costumbre del Poder: La tentación autoritaria I/II

Pronto las palabras podrían destinar al arraigo y a la cárcel

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La Costumbre del Poder: La tentación autoritaria I/II

Resulta sorprendente que ahora busquen regresar a los modos judiciales y jurisdiccionales de gobierno que tanto criticaron, a los que condenaron durante su ascenso al poder. ¿Qué opina Rosario Piedra Ibarra? ¿Abrirán la boca los integrantes de la 4T que, en su momento de activismo paramilitar fueron perseguidos? AMLO fue vigilado, pero entraba por la puerta de atrás para acordar con Manuel Camacho Solís. Ni el muerto puede negarlo.

En 2008 escuchamos, todos, las bondades de la reforma constitucional penal, la necesidad de los juicios orales y abiertos, la modificación tácita en la manera de vigilar el proceso, con los jueces de control, el empeño por desaparecer las diferencias y asimetrías entre la administración de justicia de aquí, y la que se practica al otro lado. El proceso de integración va (¿iba?), a menos de que a todos nos engañen, como lo han hecho en otros temas.

Se dieron diez años. El año 2019 debió ser el de plena consolidación de esa reforma, que ahora va para atrás, en el clásico y respetuoso lenguaje presidencial: tengan para que aprendan.

He leído a los especialistas y a los legos, lo que me queda es la percepción de que vamos hacia el autoritarismo. Desde el gobierno a sus palabras las acompañan con hechos, y en medio de las supuestas bondades que pueda tener lo que proponen, ¿cómo regresar a la figura del arraigo, de la detención sin pruebas, de las pruebas obtenidas de cualquier manera? El retroceso es grave.

Sobre lo poco bueno: Ley de Justicia Cívica. Se pretende la prevención de la delincuencia desde su inicio, protegiendo la convivencia cotidiana frente al asedio de la delincuencia común y de su colusión con policías y funcionarios municipales; Se priorizará la reparación inmediata del daño, con la obligación del Estado de repararlo en los casos de las personas más vulnerables; Proyecto de Código Penal Nacional. Se establecerá con toda precisión la competencia local y la federal; Corresponsabilizar a las autoridades federales y estatales de manera clara y específica en su lucha contra la delincuencia organizada.

¿Qué hay detrás de estas buenas intenciones? Durante ese 2008 y hasta 2010, al menos, escuché sobre la necesidad de abrir una escuela de MP, tal como existe el Instituto de la Judicatura Federal. Haber cursado la carrera de leyes, no habilita para reunir y armar las indagaciones y pruebas de la carpeta de instrucción. La probidad profesional se aprende sobre la marcha, y está en la palabra. Se necesita la profesionalización del MP, pero al Poder Ejecutivo no le interesa, porque así es como puede torcer la ley.

El domingo 19 de enero último, escribió Rosa Montero en El País Semanal: “En el libro (La lengua del Tercer Reich), Klemperer explica cómo las palabras mentirosas de los totalitarismos envenenan las mentes. Denuncia la hipocresía afectiva del nazismo, el pecado mortal de la mentira consciente empeñada en trasladar al ámbito de los sentimientos las cosas subordinadas a la razón (…) y arrastrar esas cosas por el fango de la obnubilación sentimental. Es una lúcida definición de los desaforados populismos que medran por el mundo: la trampa consiste en embadurnar las ideas con el engrudo de las emociones baratas, hasta convertirlas en una masa informe incapaz de ser procesada mentalmente…”.

Pronto, las palabras podrían destinar al arraigo y a la cárcel.

www.gregorioortega.blog                                    @OrtegaGregorio

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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Buenos Días

En la opinión de Buenos Días!

Después de la masacre de la familia LeBarón, que volvió a poner ante la conciencia pública la dimensión del horror y la tragedia del país, ya solo hay tiempo para encararla con una política de Estado.

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LO DIJO J. SICILIA, EN SU DISCURSO ANTIER EN EL ZÓCALO DE C. DE MÉXICO
“Tú nos pides más tiempo para buscar la seguridad, pero no hablas de verdad ni de justicia. Después de la masacre de la familia LeBarón, que volvió a poner ante la conciencia pública la dimensión del horror y la tragedia del país, ya solo hay tiempo para encararla con una política de Estado que, dada la tragedia del país, ya solo hay tiempo para encararla con una política de Estado que, dadas las redes de complicidad enquistadas en el Estado, se base en mecanismos extraordinarios de verdad y justicia, una verdad que debe tejer, en función de esos mecanismos, al as instituciones creadas para enfrentarla; una verdad que debe pasar también por el respeto a las autonomías indígenas, a los migrantes y el fortalecimiento de los municipios”.
Concluyó su discurso en el zócalo expresando: “Ya es tiempo, presidente, de poner un verdadero alto a tanto dolor, a tanta muerte, a tanta humillación, a tanta mentira; tiempo de unir las fracturas ensangrentadas de la patria y de hacer con todo la verdad, la justicia y la paz que tanto necesitamos. Es tiempo de poner el vino nuevo en odres nuevas. Tú decides, presidente, hacia qué lado de la historia quieres caminar”.

¿EN QUE PAÍS VIVÍA AMLO?
AMLO respondió ayer lunes que respetaba a los integrantes de la Marcha por la Paz, pero no en los que no habían dicho nada en el pasado ¿¿¿¿???? Un integrante de la familia LeBarón, Adrián, que encabezaba la marcha (Javier Sicilia era el otro que dirigente), apenas en noviembre le acribillaron a una hija y a cuatro nietos. Y a Sicilia, que le mataron a su hijo en Morelos en marzo del 2011, no ha dejado de realizar marchas de protesta por la paz, tanto con Calderón, como con Peña Nieto y a ambos les dijo que no combatían la violencia en el país. a Calderón le dijo incluso que no servía su estrategia contra el narco, incluso, en abril del 2011 pidió se pactara con los criminales para que ya no hubiese más muertes en el país, pues en los EUA, por un lado reciben la droga y por el otro metían armas ilegalmente al país. En una de esas juntas, en que estaba presente Genaro García Luna ¡Hasta dijo en plena junta que debía de renunciar el Secretario de Seguridad Pública! Salvo que quiten el video de Internet, hoy lunes que estoy escribiendo este espacio, ahí aparece Sicilia, respetuoso, pero eso sí ¡Aguerrido! Ayer por la tarde Adrián LeBarón aclaró que en el pasado ya se había reunido dos veces con AMLO 2 y que prefería ya no hacerlo más. Por lo tanto ¿Quién miente?

¡CONSTE! YO NO SOY FIFÍ, APENAS LLEGO A “FIRULAIS”.
Según recuerdo, una de las muchas promesas de campaña de AMLO, fue la de acabar con la violencia que padecemos en el país ¡Y es la hora en que los mexicanos de quinta no vemos claro! Y como decía los de la Marcha por la Paz: “¡Vivimos con miedo!”. Incluso, hace como diez días Jorge Ramos, el periodista México-americano, cuestionó a AMLO en una mañanera sobre que podía decir de que el 2019 había sido el año más violento en México, a lo que el aludido, desde el atril dijo: “Eso calienta”. Y de ahí divagó y divagó, pero jamás respondió objetivamente al periodista a pesar de que éste le insistía en la pregunta; si mal no recuerdo el periodista le dijo que solo se concretaba a culpar a las pasadas administraciones.

EN INJUSTO CRESCENDO EL NÚMERO DE FIFÍS Y CONSERVADORES
Por lo tanto, la inseguridad seguirá y tal vez, ahora los afectados de una u otra forma por la violencia, así como Calderón incriminó o llamó a los muertos “daños colaterales”, Peña Nieto únicamente se hizo guaje, ahora tal vez se les llame “Fifís” o “conservadores” a quienes se atrevan a clamar justicia y apoyo para esclarecer la muerte o la desaparición de sus familiares. Por lo pronto, ahí está la ley de extinción de dominio ¡Toda una espada de Damocles!

¡“CHIDA” LA CUARTA TRANSFORMACIÓN!
O sea, ahí la llevamos entonces con otro sexenio que se perfila a ser “pior” que los anteriores, en el cual solo se ha legislado para incriminar y castigar al pueblo de México, para llegado el momento necesario ¡Aplicarles tales leyes injustas a las víctimas o a quienes se atrevan a criticar al poseedor de la verdad!

http://losbuenosdias.blogspot.com
correo: [email protected]

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Ahora y Aquí

KINTSUGI O LA CREATIVIDAD CONVERTIDA EN LUJO

Sellar las cicatrices con oro es de buen gusto

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El reciclaje creativo se abre paso como una fórmula magistral de convertida en filosofía de vida, que sostiene que un objeto puede ser más bello después de romperse y sellar sus cicatrices con oro, le añade valor. La idea es que las cosas que se rompen se pueden arreglar, o reutilizar, para darle un uso diferente, funcional o artístico. Le llama suprarreciclaje o upcycling y es una alternativa contra las tendencias modernas al hiperconsumo y la obsolescencia programada, que apoya el consumo responsable, el reciclaje y la necesidad de reducir al máximo la generación de residuos.

No es nada nuevo, pues hace cinco siglos los japoneses acuñaron un término: kintsugi, literalmente “parche de oro”, y es una apreciada técnica artesanal que consiste en recomponer los pedazos rotos de un objeto de cerámica y cubrir las “costuras” con polvo de oro o plata. El objeto se enriquece, y como una pieza kintsugi puede ser más valioso y apreciado que antes de romperse. Las cicatrices de la pieza, lejos de esconderse, disimularse u ocultarse, se exhiben realzadas y transforman su esencia estética resaltando el valor de la imperfección: la historia deja huella en un objeto, y esa huella lo enriquece, lo convierte en único.

La escritora francesa Céline Santini en su libro, “Kintsugi. El arte de la resiliencia”, dice que es una proyección de esta filosofía oriental a la vida personal, que la belleza de las heridas, de las grietas, son una metáfora del valor de la huella que deja el paso del tiempo, como esencia de la vida misma. El kintsugi tiene mucho de superación frente a una adversidad, de necesidad de reutilizar, de no consumir y tirar. También del gusto por los trabajos caseros de bricolaje o artesanía del DIY (do it youself), que permite dar un toque personal a las cosas y brindarles una nueva vida, o simplemente repararlas y seguir utilizándolas, en vez de sustituirlas.

Y ya que de arte y de recuerdos se trata, no hace mucho en nuestro país se acostumbraban las colchas de retazos, las macetas hechas de pedazos de cerámica de tazas y jarras rotas, o patios enteros cubiertos con mosaicos de diferentes colores.

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