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GUERRA DEL PETRÓLEO ENTRE RUSIA Y ARABIA SAUDITA

Dudosos resultados de la estrategia árabe del caos

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GUERRA DEL PETRÓLEO ENTRE RUSIA Y ARABIA SAUDITA

Arabia Saudí ha desatado la llamada “Estrategia del caos” en el mercado del petróleo para convencer a Rusia de coordinar un recorte de producción, porque los rusos rechazaron la propuesta de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de recortar 1,5 millones de barriles diarios para compensar el desplome de la demanda de crudo provocada por la crisis del coronavirus. Con esto los árabes intentan hacer el máximo daño posible a Rusia tirando a la baja los precios. En el fondo, poco ha cambiado desde 2014, cuando Arabia Saudí comenzó a moverse para defender su cuota de mercado mundial ante los competidores.

La alianza de Arabia Saudí con Rusia, es de socios por conveniencia, y se había establecido en base a un enemigo común, el petróleo americano procedente del fracking en EEUU y Canadá. Los dos mayores productores del mundo formaron la OPEP para coordinar la política de producción y de precio deteniendo la expansión de la cuota de mercado del crudo americano. Pero Rusia, ha llegado a superar a Arabia Saudí en producción de petróleo, convirtiéndose en un competidor directo del reino saudita.

La crisis del coronavirus desencadenó una guerra por el control del mercado, que lleva desarrollándose desde 2014, cuando Arabia Saudí comenzó a perder cuota mundial de petróleo. Ante la negativa de Rusia de aceptar el paro de bombeo, que solo acepta mantener los actuales recortes pactados de 1,2 millones de barriles, Arabia Saudí ha recurrido a la mano dura, en un reconocimiento implícito de que la OPEP sola no puede hacer frente a la caída de demanda que se espera en las próximas semanas.

El coronavirus provoca una reducción de demanda en los primeros tres meses de este año de 3,8 millones de barriles diarios, una caída sin precedentes. Arabia Saudí anunció que redujo sus exportaciones en 500.000 barriles por día debido a la falta de demanda de su petróleo en China. La potencia asiática ha reducido su consumo ya que las refinerías se vieron obligadas a cerrar y los viajes se restringieron para detener la contaminación por el virus. La situación tiende a empeorar, pues la propagación del virus por el resto de Asia, Europa y América amenaza con mayor presión sobre la demanda para los próximos meses.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.