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Buenos Días

En la opinión de Buenos Días!

Para los jóvenes como “yoviznando” saben muy bien sobre “Juan Salvador Gaviota”.

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EL GRAN CAFÉ DE LA PARROQUIA Y JUAN SALVADOR GAVIOTA

Para los jóvenes como “yoviznando” saben muy bien sobre “Juan Salvador Gaviota”; aquella novela (que hoy estaría en la categoría de “motivacionales”) que tanto impacto y trataba de una gaviota que se había superado en todos los órdenes sobre la parvada, a tal grado, que sin ella proponérselo alcanzó lo que se podría considera un estado de paz o iluminación. En contraposición al resto de las demás gaviotas, que pasaban sus vidas comunes dedicadas solo a buscar comida en la bahía de la ciudad o en los tiraderos aledaños.

¡DE PRONTO ME LLENÉ OTRA VEZ DE VERACRUZ!

Ayer, en mis correrías me quedó muy a mano verme con una persona en el nuevo Gran Café de la Parroquia, en Washington esquina el bule, al cual no había ido. Y tal vez porque lo había dado por sentado por haber vivido y crecido frente al mar, ayer, al volver a ver esta formidable vista del Golfo de México desde un sitio tan privilegiado, de golpe recordé tiempos gratos, creo por lo inesperado de estar en un lugar tan placentero, respirando “jarochidad” a plenitud y recibiendo un cúmulo de buenas vibras. Nada más entrando  que decidí adoptarlo como mi sitio de lectura, retiro y meditación ¿A poco no está bien?

¡FUE UN BEST SELLER!

De ahí el título del día de hoy, porque nada más entrando al café, me senté a una mesa junto al ventanal del mar y al admirar la vista, vi que en una pequeña plazoleta en la banqueta del “muro”, había una familia cuyos integrantes trataban de comer a pleno aire libre en una improvisada banca que ahí hay, en lo que inútilmente trataban de espantara unas gaviotas que revoloteaban sobre ellos tratando de birlar algo de comida, hasta que un par de niños se levantaron y comenzaron a arrojar pedazos de tortilla al viento. Solamente hacía falta ver a través del ventanal a Juan Salvador Gaviota haciendo piruetas frente a sus tunantes pares.

¡NUNCA DEJA DE SORPRENDERNOS NUESTRO QUERIDO VERACRUZ!

Incuestionablemente que nuestro muy querido Veracruz sigue siendo hermoso ¡Y siempre lo será!, con todo y la contaminación rampante de la que ningún sitio del mundo se salva, así como con esa infausta aglomeración de vehículos por doquier en la hoy zona metropolitana. Tampoco deja de sorprendernos nuestra querida ciudad con inesperadas situaciones, como la de esta casi epifanía que tuve ayer por la tarde. Sí, estoy ahora más que convencido del decir de la letra en el son jarocho al expresar: “¡Solo Veracruz es bello!”.

¡SE ESTÁ BIEN EN CASA!

Por lo que me permito felicitar a los señores Fernández Ceballos por tan visionaria acción y excelente aprovechamiento del espacio donde han construido este nuevo local, al que, reitero, lo he adoptado como un sitio de lectura, como si se tratara del rincón preferido de mi casa. Para degustar buenamente mi café (no me lo están preguntando, pero lo tomo lechero ¡Descafeinado, deslactosado y bajo en grasas! – ¡Hombre! ¿Estaré viejito -?).

“Calumnia” dedicada a mi gran y viejo amigo Borgar, quien también pasó mucho tiempo frente al mar y en el mar. Y porque también es un asiduo contertulio del Gran Café de la Parroquia.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.