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Opinión

El último emperador azteca

Un 28 de febrero muere el último emperador azteca, Cuauhtémoc; se trata del hombre que encabezó la defensa de la Gran Tenochtitlán.

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El último emperador azteca

Leticia Perlasca Núñez

Un 28 de febrero muere el último emperador azteca, Cuauhtémoc; se trata del hombre que encabezó la defensa de la Gran Tenochtitlán pero también la vio caer ante los conquistadores españoles.
Cuauhtémoc nació en el año 1495, quién también fue sobrino y yerno de Moctezuma II, se convirtió en emperador mexica en 1520 debido a la muerte de Cuitláhuac, sucesor del primero.
Fue hijo de Ahuízotl, octavo tlatoani de México. Su nombre significa «águila que desciende» y proviene del náhuatl cuauhtli, águila y temoc, que baja. Se señala como fecha de su probable nacimiento el año de 1502.

Al morir Ahuízotl, Cuauhtémoc quedó huérfano, por lo que su madre tuvo que hacerse cargo de su educación. El Códice Mendocino refiere que desde los tres años de edad, al varón mexica se le enseñaba la obediencia, la laboriosidad, la devoción a los dioses y la sobriedad.

Tras la muerte de Moctezuma II, el pueblo mexica furioso por la matanza emprendida por Pedro De Alvarado combatió de tal modo a los españoles que los obligó a huir, ocurriendo lo que se conocer como “La noche triste”, el 30 de junio de 1520.

La muerte de Cuitláhuac llevó a Cuauhtémoc al trono azteca, quien “se había distinguido por su arrojo contra los españoles. Había sido además cacique de Tlatelolco y, pese a sus 24 años, contaba con una notable experiencia militar”, menciona la fuente.

Impulsado por recuerdos como el de la Noche Triste, Cuauhtémoc defendió la gran ciudad azteca con suma valentía e hizo cuanto pudo para evitar que fuera tomada por los españoles. No bastó y fue testigo de la entrada triunfal de los europeos, quienes decidieron mantenerlo vivo para que utilizara su influencia sobre el pueblo.

Durante cuatro años, el emperador, ya sin poder alguno, vio de cerca la avaricia y deseo de poder de los españoles. Bajo las sospechas de que podía haber riquezas ocultas, el tesorero Julián de Alderete solicitó torturar al tlatoani, encontrando autorización por parte de Hernán Cortés.

Varios son los monumentos dedicados a Cuauhtémoc, por supuesto, el que se encuentra en nuestro bello puerto de Veracruz, en la avenida que lleva el nombre del último emperador azteca.

@PerlascaLety
FB Leticia Perlasca

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.