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Opinión

El oráculo de Delfos….“El corazón de las edades”

“La niñez es la etapa en donde todos somos creadores”.

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El oráculo de Delfos….“El corazón de las edades”

“La niñez es la etapa en donde todos somos creadores”

Juana de Ibarbourou

 Por: Mtro. Luis Fernando Ruz Barros

La niñez es el tiempo de la vida con mejor dotación y predisposición para los aprendizajes, es más de ello se desprende que los niños, niñas y adolescentes puedan incorporar conocimientos, destrezas, sentimientos y valores adecuados a sus etapas evolutivas, que luego aplicarán en distintos ámbitos donde les sean requeridos para adaptarse a la compleja realidad que les toca vivir. El arte pone de cara al ser humano con problemas que pueden ser resueltos en un sinfín de formas. La libertad, la curiosidad y el sentido de aventura con que se aproximan al arte son sumamente difíciles de reaprender si han sido obstaculizados en su expresión.Aquellos que comienzan a ver el arte como un trabajo de imitación rara vez recobran el verdadero espíritu creativo que se requiere para producir innovadoramente y con la confianza que da el pensamiento independiente. En estas fechas en donde celebramos a la niñez resulta importante hacer un alto en el camino para ver donde nos encontramos parados cuando de voluntad para complementar la educación de nuestros hijos se trata. Y es que siempre se ha dicho que para formación integral, un niño, debe tener además de su educación escolar regular un espacio para su desarrollo humano y creativo, ese espacio solo lo puede encontrar en su familiarización con el arte y la cultura. En el tiempo presente se necesitan niños y niñas activos que aprendan a descubrir las cosas por sí mismos, por su propia actividad espontánea, que sean creativos y den soluciones a sus problemas cotidianos, que a través de su encuentro con la cultura razonen y generen ideas en lugar de memorizar con sentido o sin él, es decir que tengan juicio crítico. Sin embargo, muchas veces las instituciones educativas centradas únicamente en los niveles de aprendizaje masivo de tal o cual materia descuidan el desarrollo de algunas potencialidades y valores de los educandos contando en la mayoría de las ocasiones con la complicidad de los padres. Hagamos conciencia y cambiemos los paradigmas. Para que Veracruz y México tengan el cambio de inercia que se percibe por la generalidad debemos poner de nuestra parte. Los lugares en donde han logrado incorporar la educación artística desde etapas tempranas en la formación del menor, pero otorgada por verdaderos profesionales y no por la profesora de inglés que se quedó a cubrir la hora de pintura, son lugares con bajos índices de violencia. La única forma de transformar las cosas es pasando del discurso al ejemplo, de la intención al compromiso. No soslayemos la importancia que la Cultura por sí misma puede generar desde su implementación a partir de programas dirigidos a los llamados “reyes del hogar”. Cambiemos las armas por pinceles, la contaminación por libros y otorguemos seriedad al referirnos a esa etapa a la que el poeta Rumano Lucian Blaga llamó como “el corazón de las edades”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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