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Cuentos Políticos

Las Verdades Inútiles

Por: Francisco Martín Moreno

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¿Recuerdan el viejo cuento del Traje nuevo del Emperador escrito por Hans Christian Andersen? La moraleja de la fábula consiste en explicar que no por el hecho de que muchas personas crean que algo es verdad, sus puntos de vista van a resultar ciertos. Hagamos memoria juntos:
Había una vez un rey muy prudente y cuidadoso que dispensaba una especial atención a su vestuario. Un día llegó a sus oídos la existencia de dos charlatanes que decían poder fabricar prendas invisibles para los estúpidos. Solo la gente inteligente podía advertir la calidad de los diseños. El rey de marras decidió mandarse hacer un traje a la medida con ese material novedoso. Toda la ciudad había oído hablar de la fabulosa vestimenta real y estaba deseando comprobar cuán estúpidos eran sus vecinos.
Los estafadores, instalados en las recámaras de palacio, hicieron como que ayudaban al emperador a ponerse la inexistente prenda y éste salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla. Los súbditos del pueblo alabaron la singular indumentaria temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verla, hasta que un niño dijo:
“El rey va desnudo”
El emperador escuchó el comentario y le concedió la razón al menor, sin embargo, levantó la cabeza y terminó el desfile con la debida dignidad.
¿Conclusión? La sociedad comparte la ignorancia colectiva de un hecho obvio, aun cuando individualmente reconozca lo absurdo de la situación. Es decir, una inmensa cantidad de electores mexicanos niegan una verdad obvia a pesar de la evidencia.
¿Por qué razón intitulé esta entrega “Las Verdades Inútiles”? Porque la imagen pública de López Obrador se ha consolidado de tal manera en las mentes de millones de mexicanos que lo han vuelto inmune a toda crítica o hecho, muy a pesar de la abrumadora contundencia de las pruebas. Supongamos que dentro del contexto de un cuento político, se llegara a descubrir que López Obrador o cualquiera de sus familiares tuviera una cuenta secreta por varios millones de dólares en un paraíso fiscal en el mar Caribe. Supongamos que se exhiben las evidencias documentales de las transferencias electrónicas bancarias y se muestra la evidencia de los depósitos en los estados de cuenta a nombre de los titulares de los fondos. Cada probanza que acredita la verdad de los hechos, está avalada por la fe pública de un notario. No hay salida ni exoneración alguna. Los cargos son contundentes y sin embargo, el inculpado, el tabasqueño, derogaría la investigación realizada a fondo con un simple comentario: “Es un compló, una conjura de la Mafia del Poder, un golpe bajo de mis enemigos. Otro ardido de quienes están nerviosos y desean impedir mi acceso a la presidencia.” La comedia e finita…
De la misma manera en que nadie fue capaz de decirle al emperador del cuento de Andersen, que iba desnudo por la calle para no parecer estúpidos, quienes ya decidieron, pase los que pase, votar por López Obrador, no aceptan argumentos en contra, niegan la evidencia y no se atreven a criticar sus propuestas. Caso cerrado. A Otra cosa…
Se sabe que AMLO intentaría gobernar con recetas extraídas del bote de la basura de la historia de las doctrinas económicas. Insiste en la burocratización de la energía, en revertir las llamadas “Reformas Estructurales” que le reportarían al país aproximadamente doscientos mil millones de dólares de inversión extranjera, cuando Pemex y CFE ha sido el botín de políticos y ambas empresas se encuentran quebradas por despilfarros, ineficiencia y corrupción o todo junto. Propone erradicar mágicamente la putrefacción oficial por medio de una “República Amorosa” inserta en una “Constitución Moral”, un despropósito verborreico.
Asegura que congelaría los precios de los combustibles importados sin tomar en cuenta los vaivenes monetarios, es decir, la depreciación del peso para adquirir las gasolinas en el exterior, mismas que podrían subir de valor de acuerdo a las cotizaciones internacionales del barril de petróleo. Quienes aprueban sus posiciones económicas o sociales también pagarán con sus impuestos o por medio de la contratación de deuda el desquiciamiento presupuestario. Otro embuste indigerible. López Obrador prometió duplicar los precios de garantía a los productores nacionales de maíz y mostró su más claro perfil populista cuando en Tabasco, su Estado natal, invitó a la ciudadanía a abstenerse de pagar sus consumos de energía eléctrica y todavía adquirió una serie de camionetas para colocar “diablitos” en los cables conductores de energía eléctrica, sin ignorar que cuando los clientes de una corporación dejan de pagar sus adeudos adviene la ruina, como bien lo entendería un párvulo.
En un país de reprobados, López Obrador ha prometido derogar la Reforma educativa y regalar, obviamente sin trabajar, miles y más miles de millones de pesos a ancianos, madres solteras, estudiantes y desempleados, entre otras personas más que sin duda merecen las ayudas financieras, sin embargo, la realidad económica es impuesta por las limitaciones presupuestales, sin perder de vista que más de la mitad de la población se encuentra en la economía informal, es decir, que no paga impuestos, objetivo que debería ser prioritario en el mundo de la razón…
Asaltan los trenes en el Bajío, se roban miles de millones de litros de gasolinas de los ductos de Pemex; existen decenas de miles de muertos como consecuencia de los ajustes de cuentas entre narcos que envenenan a la sociedad y López Obrador promete no utilizar la fuerza pública para imponer el orden porque el pueblo es intocable y, por si fuera poco, asegura que amnistiará a los traficantes de narcóticos.
López Obrador y el emperador van desnudos por la calle y sus seguidores guardan silencio y aplauden su paso real hacia el abismo…
Se requiere la presencia de un niño que de la voz de alarma. Las verdades ya son inútiles…
@fmartinmoreno

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Si bien el señor López se sintió sorprendido al ser condenado a pasar la eternidad en la galera más recalcitrante del infierno, su confusión se desbordó al contemplar los rostros impasibles de otros señores López

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La Pesadilla del Señor López

Si bien el señor López se sintió sorprendido al ser condenado a pasar la eternidad en la galera más recalcitrante del infierno, su confusión se desbordó al contemplar los rostros impasibles de otros señores López, tal vez alojados en orden alfabético en el averno. Ahí estaba López de Santa Anna, ataviado con guerrera de gala y López Portillo enfundado en su warm-up-suit como si fuera a hacer ejercicio.
Si se aterró al ver el rostro sanguinolento de Mefistófeles, quien le extendió la más cordial bienvenida, el pánico se convirtió en furia al darse cuenta que su sustituto, el Secretario de Gobernación, ya nombrado presidente interino de la República, tomaba la decisión de continuar con el aeropuerto de Texcoco que generaría 150 mil millones de dólares al año, una derrama económica sensacional que enriquecería a toda la nación. En su pesadilla, la mayoría de su gabinete o había huido del país o estaba encarcelado. El peso de las sábanas lo asfixiaba. Sudaba, empapaba la cama, volteaba desesperado en busca de auxilio, en tanto producía meros sonidos guturales.
El nuevo mandatario recuperaba en instantes la confianza mundial en México. Arribaban miles y miles de millones de dólares, euros, yuanes y yenes que creaban empleos y bienestar. Las rondas petroleras inundaban con miles de millones de dólares las arcas nacionales para detonar el desarrollo de México y desmantelar la crisis financiera de Pemex. Se extraía abundante petróleo gracias a la técnica del fracking que le había reportado autosuficiencia petrolera a EU, mientras el norte de México se convertía en potencia gasera en razón de la explotación del gas shale con la participación asociada de experimentadas empresas extranjeras. Dejábamos de importar gas. Los proyectos multinacionales de energía limpia, la eólica, la barata, desplomaban las tarifas de consumo de energía eléctrica.
El señor López trató de sacudirse la colcha como si se estuviera incendiando al corroborar la reinstalación del Consejo de Promoción Turística. Nada parecía ser suficiente. De golpe vio a Bartlett encerrado en una celda roja, alegando que fundaría una granja porcina en la luna, junto con Mao y Stalin. A un lado observó a Martí Batres, a Yeidckol Polevnsky, a Mario Delgado y a Ricardo Monreal, guardados en una media esfera de vidrio, desde donde repetían al unísono: “ocho, ocho, ocho, ocho…” ¿Tendrían que estar en un manicomio? ¿Cómo apelar a una sentencia dictada por una Corte Celestial que contaría con otros datos…?
Sofocado, comprobó la cancelación de Dos Bocas, del Tren Maya y del corredor transístmico, aberrantes proyectos que nacerían quebrados. La nación estalló en ¡Vivas! cuando 350 mil pequeñitos volvían a las estancias infantiles, regresaba el presupuesto a los hospitales públicos, los médicos recuperaban sus empleos, se expulsaba a los “doctores cubanos”, en realidad, agentes comunistas, al igual que se largaba del país al asesor vasco y al argentino. Se reponía la autonomía de los organismos públicos. Se fortalecía la democracia. México apoyaba al Grupo de Lima. Las compras del gobierno se hacían por licitación y no por asignaciones directas. Ya no se perseguía a los opositores y se derogan las leyes confiscatorias. Las cárceles se llenaban de morenistas corruptos. Desaparecían los poderes en Baja California. Se respetaba a las fuerzas armadas y se desintegraba la Guardia Nacional para capacitar a la Policía Federal. Arriba, en lo más alto de la caldera, colgaban ahorcados, Peña Nieto y Videgaray, ambos con la lengua de fuera como si continuaran burlándose de México. Se volvía a instalar una reforma educativa con arreglo al mérito y no a las presiones sindicales. Se tranquilizaba a los mercados y a las casas calificadoras. Ya no se regalarían 350,000 millones de pesos a Ninis ni a otros beneficiarios, era la hora de trabajar y no de comprar el voto de millones de mexicanos para el 2021 o el 2024. Ya no se obsequiarían 100 millones de dólares a los países centroamericanos, cuando en México se requerían empleos a gritos. Las consultas populares espurias del señor López ya eran consideradas delitos federales. Se acababa el paternalismo que invitaba a la resignación y a la pobreza.
Nunca amaneció, nunca oscureció, nunca despertó el señor López: el infierno era eterno…

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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En la década de los 70 la palabra ‘pirruris’ fue usada para “designar a jóvenes provenientes de un estrato social alto o bien para calificar a quienes tenían pretensiones de pertenecer a el

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¡Arriba los Pirruris!

En la década de los 70 la palabra ‘pirruris’ fue usada para “designar a jóvenes provenientes de un estrato social alto o bien para calificar a quienes tenían pretensiones de pertenecer a el.” Los “niños bien” criticaban las costumbres de las clases populares, las de los llamados “nacos”, al carecer éstos de las inmensas desventajas socioeconómicas y de la educación de los sectores de escasos recursos. ¡Un horror!
Hoy en día, el término ‘pirruris’ ha resurgido en razón de un léxico agresivo y clasista utilizado por el ciudadano presidente de la República para dividir y enfrentar a nuestra sociedad, en lugar de impulsar un proceso de reconciliación nacional y de trabar poderosas alianzas para crear millones de empleos con el objetivo de ir disminuyendo gradualmente las terribles diferencias económicas, en realidad, amenazantes bombas de tiempo que todos estamos obligados a desactivar a la brevedad posible.
En la actualidad, y en el contexto de la evolución filológica de la palabra ‘pirruris’, dicha expresión se refiere, en lo general, a ciertas personas adineradas, entre las que no se encuentran los narcotraficantes multimillonarios ni los políticos enriquecidos con cargo al erario ni los prelados titulares de inmensas fortunas después de haber lucrado perversamente en el mercado espiritual, entre otros especímenes más. Los nuevos “pirruris”, de acuerdo a la terminología política actual, según mi entender, son los empresarios destacados que han conquistado el éxito económico a través de sus compañías, bienestar que, desde luego, comparten sus respectivas familias.
Estos empresarios triunfadores en la escala que se desee, son acusados y denunciados socialmente por quienes piensan que el dinero es el “excremento del diablo”, además de creer que toda riqueza es mal habida, salvo la detentada por una parte de la Nomenklatura de Morena, oculta, por supuesto, al escrutinio público.
Los renombrados políticos que atacan hasta ahora verbalmente a los “malvados hambreadores del pueblo”, desconocen las complejidades y riesgos en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo con líderes mafiosos, so pena de ver colocadas las banderas rojinegras en las puertas de sus compañías. Ignoran los riesgos de ser secuestrados, o asesinados, al igual que sus seres queridos, así como las consecuencias del desplome de las ventas, asfixia financiera que impide el pago de salarios o de impuestos o la amortización de los créditos bancarios o hipotecarios que puede ocasionar la desaparición de las empresas. No se toman en cuenta los chantajes de los auditores fiscales ni los sobornos imprescindibles para obtener licencias y autorizaciones y solo así poder continuar con el desempeño de sus actividades ni las consecuencias de las abruptas devaluaciones del peso cuando se tienen contratadas deudas en dólares ni la desesperación propia del bloqueo de las líneas férreas o del saqueo de los trenes que transportan los insumos ni la imposibilidad de surtir pedidos a tiempo, so pena de enfrentar multas comprometedoras.
Los críticos suicidas de los “pirruris” les es imposible entender que en su resentimiento y envidia que a más empresas sanas, más empleos, más consumo de productos nacionales, más equilibrio social, más divisas, más utilidades, más recaudación tributaria en todos los niveles de gobierno, más crecimiento económico y más capitalización: unas empresas fuertes hablan de un fisco fuerte y por ende, de un país fuerte al contar con más presupuesto público para construir más obras de infraestructura, dotar con más y mejores servicios a la comunidad, más y mejores sistemas de impartición de justicia, más solidez institucional, más y mejor educación, más democracia, más desarrollo político, más certeza y oportunidades de negocios para los inversionistas nacionales y extranjeros, más posibilidades de abrazar más proyectos sociales, culturales y económicos y a la inversa…
Comparemos entonces a un país con “pirruris” y a un país sin “pirruris” como ocurre en Cuba, en Venezuela y en Nicaragua. ¿Está claro? Los “pirruris”, con sus debidos defectos y excepciones, crean empleos, se juegan su patrimonio, generan divisas, impulsan la prosperidad y el bienestar, pagan impuestos (a pesar de la escandalosa evasión que va de la mano con la corrupción pública), financian actividades turísticas, deportivas y culturales, entre otras tantas actividades más.
Cuando los “pirruris” son atacados y se atenta en contra de la certidumbre y seguridad pública y jurídica, aquellos sustraen la sangre del aparato productivo y exportan sus recursos o los congelan en perjuicio de los sectores más necesitados a los que urge ayudar. Tan pronto los “pirruris” huyeron de Cuba y Venezuela, advino una pavorosa miseria que tarde o temprano ocasionará nuevos estallidos sociales.
En México necesitamos millones de “pirruris” para poder construir más academias y universidades, más polos de desarrollo, más infraestructura, más y mejor educación, seguridad y servicios públicos.
¡Arriba los “pirruris”!, mientras más “pirruris” tengamos, mejores condiciones de vida disfrutaremos y a la inversa. Desde que los “pirruris” se fueron de Venezuela o les expropiaron sus empresas, en Caracas desaparecieron los gatos y los perros callejeros porque fueron devorados por una nación hambrienta sometida a una terrible tiranía. Una vez más ¡Vivan los “pirruris”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, presentó una iniciativa de Reforma Constitucional ante el Pleno del Senado

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Los Ministros Mudos

Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, presentó una iniciativa de Reforma Constitucional ante el Pleno del Senado, con el objeto de ampliar de 11 a 16 el número de ministros de la Suprema Cortes de Justicia de la Nación (SCJN), por si fuera poco, todavía planteó como un emboscado ultramontano extraído de las catacumbas de mediados del siglo XIX, la creación de una Tercera Sala de la SCJN especializada en materia anticorrupción, la cual, según él, “debe contar con la competencia exclusiva para tratar temas de responsabilidad administrativa y delitos que tengan por origen hechos o actos de corrupción en los que participen servidores públicos y particulares”. El presidente de la República, enviaría cinco ternas a fin de que los senadores eligieran por mayoría de dos tercios de los votos a los nuevos integrantes de la SCJN.
Justo es reconocer dentro del más estricto rigor ético que Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, discrepó del senador morenista porque “En mi opinión, la Constitución tiene una Tercera Sección en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa que establece, precisamente, la integración de tres Magistrados para ver el tema anticorrupción que hasta la fecha no han sido nombrados.”
Por toda respuesta, el coordinador de Morena agendó la polémica iniciativa después de haber desayunado con el Presidente de la República en Palacio Nacional, de modo que el ciudadamo Jefe de la Nación está perefectamente enterado y conforme con el planteamiento, de otra forma se hubiera opuesto, como correspondería a un auténtico juarista defensor de las ventajas de la división de poderes.
¿No era acaso un momento histórico para que los actuales ministros de la Suprema Corte de Justicia hubieran convocado a una conferencia de prensa para protestar por la iniciativa, en la que tambíén se proponía desaparecer el Consejo de la Judicatura Federal?
¿Qué tal un discurso en los siguientes términos ante la opinión pública?
Señor Ricardo Monreal:
“Los Poderes de la Unión, su independencia y su autonomía, aunados a los órganos constitucionales autónomos, constituyen las limitantes a los poderes entre sí y al equilibrio que exige nuestra democracia republicana en cumplimiento de la ley suprema.
“La invasión irrespetuosa del Ejecutivo en contubernio con el Legislativo a órganos autónomos y del Poder Judicial, contrapesos constitucionales que limitan el poder presidencial en beneficio de los gobernados, minan su credibilidad y confianza.
“Parte fundamental de cualquier democracia es un Poder Judicial, eficaz y con la suficiente autoridad para hacer exigible a las autoridades su sometimiento al orden jurídico, la independencia de este sistema es fundamental para que el Estado de derecho prevalezca y los derechos humanos estén a salvo y debidamente protegidos.
“La incorporación de 5 nuevos ministros atropella de manera vulgar el Nuevo Sistema de Justicia Penal, el Sistema Nacional Anticorrupción, las obligaciones de la función pública en cuanto a la aplicación cabal de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la autonomía de la Fiscalía General de la República, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. A los ministros de la Corte no les corresponde la persecución de los delitos y mucho menos la aplicación de sanciones administrativas.
“La corrupción per se no está tipificada como delito, son las conductas que de ésta generan la adecuación a delitos previamente previstos y sancionados en la legislación mexicana.
“De acuerdo a lo anterior, nosotros, los ministros de la Corte, en uso y goce de las facultades autonómicas que nos concede nuestra Carta Magna, y en ejercicio de los principios de contra pesos políticos existentes en una democracia, rechazamos la propuesta proveniente del senador Monreal porque en el fondo, de manera perversa y espuria, se le estaría concediendo al Jefe del Ejecutivo un control encubierto sobre el máximo tribunal de la nación, sin perder de vista que el presidente López Obrador ya cuenta con una mayoría simple en el Congreso de la Unión y por ende, ya domina también en el Poder Legislativo, por lo que puede promover y aprobar diferentes leyes. Si accediéramos a esa propuesta contraria a los intereses de la República y al Constituyente del 57 y del 17, nos convertiríamos en cómplices de una regresión de consecuencias imposibles de prever. Todos somos Belisario Domínguez”.
¿Qué sucedió en la realidad? Que los ministros de la Corte enmudecieron y con ello reforzaron el dicho de quien calla otorga. ¿Ya no existen los Belisarios en el México del siglo XXI? ¿NO…? Preparémonos entonces para una nueva dictadura…

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