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Coprocracia Mexicana

Por: Francisco Martín Moreno

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Francisco Martín Moreno

Las raíces etimológicas de la “Coprocracia” se remontan al griego. Copro, kópros, elemento compositivo prefijo que significa excremento: coproanálisis, coprofagía, coprófago, como podría ser el caso de muchos perredistas, priístas, morenistas, panistas, pesistas, candidatos independientes camuflados y niños verdes o multicolores, auténticos coprófagos. La segunda parte del neologismo cracia significa fuerza, gobierno, dominio… Así encontramos la fórmula perfecta para definir “coprocracia” mexicana: el poder o el gobierno de la mierda. ¿Fuerte el terminajo? ¡Claro que lo es!, pero pensemos en el PAN absolutamente dividido, en donde hasta un ex presidente del propio partido, defensor de las banderas ultramontanas, entre otros gerifaltes, de repente dan un bandazo y aparecen sin decoro alguno, traicionando sus principios ideológicos -si alguna vez los tuvieron- para registrarse en el PRI o en Morena, un partido al menos proteico, por llamarlo de alguna manera. ¿Se imaginan a un Miguel Miramón, ultra conservador, pro clerical y pro monárquico, atacando sin pudor a la iglesia y a Maximiliano, aliándose de golpe al movimiento liberal juarista?
¿Se puede estar en contra del matrimonio homoparental, de la adopción de niños entre parejas homosexuales, en contra de la educación sexual, de las píldoras anticonceptivas, en contra de la suspensión del embarazo y aliarse en un frente electoral con los perredistas, defensores de dichos conceptos? ¿No se trata de un evidente aborto político? ¿Cuál trinchera se defiende? La coprocracia adquiere un hedor mefítico cuando el PES, Partido Encuentro Social, cristiano y evangelista, de extrema derecha confesional, el mismo que, además de todo lo anterior, también se opone a los derechos de LGBT, de repente se une a Morena, de supuesta izquierda, a pesar de que el PES votó, junto con el PRI y el PAN, en contra las propuestas legislativas morenistas en el congreso. ¿Qué tal la pestilencia política? ¿Eh…? ¿Verdad que hiede?.
¿Quién va a defender la intención del voto ciudadano en el congreso, en el contexto de este menjurje desaseado, en donde la política se ha prostituido, se ha convertido en un gran negocio y los electores confundidos, serán ignorados tan pronto concluyan los comicios? ¿A dónde vamos? Todas las banderas están manchadas y deslavadas. ¿A quién creerle ante la desaparición de las ideologías?.
El tal Bronco, un traidor de las más caras causas regiomontanas, un priísta camuflado inventado para restarle votos a López Obrador, el supuesto rescatista del tesoro regio saqueado impunemente, según la prensa por el gobernador saliente, hoy en risueña libertad, este “ilustre” desconocido en el resto del país, reúne sospechosamente, en un chasquido de dedos, cientos de miles de firmas con millones de pesos de dudoso origen que apoyan su candidatura, ahora presidencial. ¡Qué olor&! ¿Y los vendedores de credenciales de elector que las enajenan a 8 pesos para que los independientes puedan contar con su registro, mientras el INE se abstiene de tomar las medidas esperadas? ¿Más…? AMLO prometió cínicamente que si llegaba a ganar la presidencia amnistiaría a la “Mafia del Poder”, según él, la peor enemiga de México. ¿La “Honestidad Valiente”, la “Constitución Moral”, la purga ética del gobierno consiste en perdonar a la pandilla priísta? ¿Sí? ¿Esa es la Regeneración moral de la sociedad o su temeraria “Degeneración? ¿Y el Estado de Derecho? ¿Verdad que todo apesta?.
Cantinflas haría una parodia maravillosa de este circo político, porque ahora tenemos a un candidato del PRI que no es priísta, pero tampoco panista o tal vez es más panista que priísta, y que es traicionado por los propios tricolores, ya que mientras él propone con sobrada razón, acabar con la corrupción y con la impunidad, los legisladores de su partido, que no son de su partido, pero que sí lo son, bloquean la investigación de las operaciones de Odebrecht en PEMEX, junto con 50 diputados de Morena que “curiosamente” abandonaron la “H” Cámara de Diputados antes de la votación. ¿Es clara la alianza PRI-MORENA en contra de Meade? ¿Creerán que Meade es el payaso de la bofetadas?.
Ahí está un gobierno que utiliza a la PGR, otra canallada, para atacar sin pruebas a Anaya, que prometió encarcelar a los políticos corruptos, cualquiera que sea el cargo público que ocupen. ¿Respuesta? Los priístas temerosos de ser encarcelados, negocian con López Obrador la impunidad a cambio de su apoyo electoral, una felonía innombrable en contra del propio candidato priísta, al que dicen apoyar, pero lo apuñalan por la espalda. Por otro lado, surge una candidata independiente que es panista, pero ya no es panista, sino solo calderonista.
¿Debemos creerle a los chapulines (insectos ortópteros que brincan como pelotas de hule)  que traicionan a su partido a cambio de la impunidad o a los panistas ultramontanos, hoy confesos morenistas de extrema izquierda, que perdonan públicamente a la tal mafia, a la pandilla que defraudó a México, con tal de llegar al poder? ¿Qué tal un López Obrador que permite el ingreso a su partido, (es de él y solo de él), de sujetos perseguidos por la justicia con quienes pretende reformar éticamente a México? ¿Esos son los reformadores? Holy shit!.
La política mexicana es apestosa, hedionda, fétida y corrupta, a tal extremo que ha convertido a nuestra democracia en una auténtica coprocracia en momentos en que la paciencia nacional se agota. No tendremos otra oportunidad de reivindicación social después de este crítico 2018. Se escucha en términos sonoros e inconfundibles, a lo largo y ancho de México: “última llamada…”, antes de asistir a otro siniestro episodio del México Bronco que nadie quisiera volver a presenciar…
Otro sí digo: López Obrador ya anunció que si hay fraude electoral él no va a detener a la gente… Pero, ¿quién decide si hubo fraude electoral o no…? ¿López o la autoridad? ¡López!, el mismo constructor de la “República amorosa” que mandó piadosamente “al diablo a las instituciones…” No importa si millones de mexicanos, ciudadanos de a pie, de todos los perfiles políticos, van a vigilar los comicios y a levantar las actas y que existe un TRIFE para resolver la licitud de la contienda. Esta vez no tomará Reforma, sino el país completo. Su Santidad López Obrador, supremo guía espiritual de la nación, un peligro para México, ya advirtió que si pierde las elecciones estallará la violencia y él no la detendrá, pero sí la impulsará oculto en su rancho… Si no gana, el diluvio, la revolución… ¡Horror! ¿Y la Patria…? A la mierda con la patria.
Finalmente, ¿qué es la patria en el contexto de una carroñosa Coprocracia…?

@fmartinmoreno
www.franciscomartinmoreno.com

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Si bien el señor López se sintió sorprendido al ser condenado a pasar la eternidad en la galera más recalcitrante del infierno, su confusión se desbordó al contemplar los rostros impasibles de otros señores López

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La Pesadilla del Señor López

Si bien el señor López se sintió sorprendido al ser condenado a pasar la eternidad en la galera más recalcitrante del infierno, su confusión se desbordó al contemplar los rostros impasibles de otros señores López, tal vez alojados en orden alfabético en el averno. Ahí estaba López de Santa Anna, ataviado con guerrera de gala y López Portillo enfundado en su warm-up-suit como si fuera a hacer ejercicio.
Si se aterró al ver el rostro sanguinolento de Mefistófeles, quien le extendió la más cordial bienvenida, el pánico se convirtió en furia al darse cuenta que su sustituto, el Secretario de Gobernación, ya nombrado presidente interino de la República, tomaba la decisión de continuar con el aeropuerto de Texcoco que generaría 150 mil millones de dólares al año, una derrama económica sensacional que enriquecería a toda la nación. En su pesadilla, la mayoría de su gabinete o había huido del país o estaba encarcelado. El peso de las sábanas lo asfixiaba. Sudaba, empapaba la cama, volteaba desesperado en busca de auxilio, en tanto producía meros sonidos guturales.
El nuevo mandatario recuperaba en instantes la confianza mundial en México. Arribaban miles y miles de millones de dólares, euros, yuanes y yenes que creaban empleos y bienestar. Las rondas petroleras inundaban con miles de millones de dólares las arcas nacionales para detonar el desarrollo de México y desmantelar la crisis financiera de Pemex. Se extraía abundante petróleo gracias a la técnica del fracking que le había reportado autosuficiencia petrolera a EU, mientras el norte de México se convertía en potencia gasera en razón de la explotación del gas shale con la participación asociada de experimentadas empresas extranjeras. Dejábamos de importar gas. Los proyectos multinacionales de energía limpia, la eólica, la barata, desplomaban las tarifas de consumo de energía eléctrica.
El señor López trató de sacudirse la colcha como si se estuviera incendiando al corroborar la reinstalación del Consejo de Promoción Turística. Nada parecía ser suficiente. De golpe vio a Bartlett encerrado en una celda roja, alegando que fundaría una granja porcina en la luna, junto con Mao y Stalin. A un lado observó a Martí Batres, a Yeidckol Polevnsky, a Mario Delgado y a Ricardo Monreal, guardados en una media esfera de vidrio, desde donde repetían al unísono: “ocho, ocho, ocho, ocho…” ¿Tendrían que estar en un manicomio? ¿Cómo apelar a una sentencia dictada por una Corte Celestial que contaría con otros datos…?
Sofocado, comprobó la cancelación de Dos Bocas, del Tren Maya y del corredor transístmico, aberrantes proyectos que nacerían quebrados. La nación estalló en ¡Vivas! cuando 350 mil pequeñitos volvían a las estancias infantiles, regresaba el presupuesto a los hospitales públicos, los médicos recuperaban sus empleos, se expulsaba a los “doctores cubanos”, en realidad, agentes comunistas, al igual que se largaba del país al asesor vasco y al argentino. Se reponía la autonomía de los organismos públicos. Se fortalecía la democracia. México apoyaba al Grupo de Lima. Las compras del gobierno se hacían por licitación y no por asignaciones directas. Ya no se perseguía a los opositores y se derogan las leyes confiscatorias. Las cárceles se llenaban de morenistas corruptos. Desaparecían los poderes en Baja California. Se respetaba a las fuerzas armadas y se desintegraba la Guardia Nacional para capacitar a la Policía Federal. Arriba, en lo más alto de la caldera, colgaban ahorcados, Peña Nieto y Videgaray, ambos con la lengua de fuera como si continuaran burlándose de México. Se volvía a instalar una reforma educativa con arreglo al mérito y no a las presiones sindicales. Se tranquilizaba a los mercados y a las casas calificadoras. Ya no se regalarían 350,000 millones de pesos a Ninis ni a otros beneficiarios, era la hora de trabajar y no de comprar el voto de millones de mexicanos para el 2021 o el 2024. Ya no se obsequiarían 100 millones de dólares a los países centroamericanos, cuando en México se requerían empleos a gritos. Las consultas populares espurias del señor López ya eran consideradas delitos federales. Se acababa el paternalismo que invitaba a la resignación y a la pobreza.
Nunca amaneció, nunca oscureció, nunca despertó el señor López: el infierno era eterno…

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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En la década de los 70 la palabra ‘pirruris’ fue usada para “designar a jóvenes provenientes de un estrato social alto o bien para calificar a quienes tenían pretensiones de pertenecer a el

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¡Arriba los Pirruris!

En la década de los 70 la palabra ‘pirruris’ fue usada para “designar a jóvenes provenientes de un estrato social alto o bien para calificar a quienes tenían pretensiones de pertenecer a el.” Los “niños bien” criticaban las costumbres de las clases populares, las de los llamados “nacos”, al carecer éstos de las inmensas desventajas socioeconómicas y de la educación de los sectores de escasos recursos. ¡Un horror!
Hoy en día, el término ‘pirruris’ ha resurgido en razón de un léxico agresivo y clasista utilizado por el ciudadano presidente de la República para dividir y enfrentar a nuestra sociedad, en lugar de impulsar un proceso de reconciliación nacional y de trabar poderosas alianzas para crear millones de empleos con el objetivo de ir disminuyendo gradualmente las terribles diferencias económicas, en realidad, amenazantes bombas de tiempo que todos estamos obligados a desactivar a la brevedad posible.
En la actualidad, y en el contexto de la evolución filológica de la palabra ‘pirruris’, dicha expresión se refiere, en lo general, a ciertas personas adineradas, entre las que no se encuentran los narcotraficantes multimillonarios ni los políticos enriquecidos con cargo al erario ni los prelados titulares de inmensas fortunas después de haber lucrado perversamente en el mercado espiritual, entre otros especímenes más. Los nuevos “pirruris”, de acuerdo a la terminología política actual, según mi entender, son los empresarios destacados que han conquistado el éxito económico a través de sus compañías, bienestar que, desde luego, comparten sus respectivas familias.
Estos empresarios triunfadores en la escala que se desee, son acusados y denunciados socialmente por quienes piensan que el dinero es el “excremento del diablo”, además de creer que toda riqueza es mal habida, salvo la detentada por una parte de la Nomenklatura de Morena, oculta, por supuesto, al escrutinio público.
Los renombrados políticos que atacan hasta ahora verbalmente a los “malvados hambreadores del pueblo”, desconocen las complejidades y riesgos en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo con líderes mafiosos, so pena de ver colocadas las banderas rojinegras en las puertas de sus compañías. Ignoran los riesgos de ser secuestrados, o asesinados, al igual que sus seres queridos, así como las consecuencias del desplome de las ventas, asfixia financiera que impide el pago de salarios o de impuestos o la amortización de los créditos bancarios o hipotecarios que puede ocasionar la desaparición de las empresas. No se toman en cuenta los chantajes de los auditores fiscales ni los sobornos imprescindibles para obtener licencias y autorizaciones y solo así poder continuar con el desempeño de sus actividades ni las consecuencias de las abruptas devaluaciones del peso cuando se tienen contratadas deudas en dólares ni la desesperación propia del bloqueo de las líneas férreas o del saqueo de los trenes que transportan los insumos ni la imposibilidad de surtir pedidos a tiempo, so pena de enfrentar multas comprometedoras.
Los críticos suicidas de los “pirruris” les es imposible entender que en su resentimiento y envidia que a más empresas sanas, más empleos, más consumo de productos nacionales, más equilibrio social, más divisas, más utilidades, más recaudación tributaria en todos los niveles de gobierno, más crecimiento económico y más capitalización: unas empresas fuertes hablan de un fisco fuerte y por ende, de un país fuerte al contar con más presupuesto público para construir más obras de infraestructura, dotar con más y mejores servicios a la comunidad, más y mejores sistemas de impartición de justicia, más solidez institucional, más y mejor educación, más democracia, más desarrollo político, más certeza y oportunidades de negocios para los inversionistas nacionales y extranjeros, más posibilidades de abrazar más proyectos sociales, culturales y económicos y a la inversa…
Comparemos entonces a un país con “pirruris” y a un país sin “pirruris” como ocurre en Cuba, en Venezuela y en Nicaragua. ¿Está claro? Los “pirruris”, con sus debidos defectos y excepciones, crean empleos, se juegan su patrimonio, generan divisas, impulsan la prosperidad y el bienestar, pagan impuestos (a pesar de la escandalosa evasión que va de la mano con la corrupción pública), financian actividades turísticas, deportivas y culturales, entre otras tantas actividades más.
Cuando los “pirruris” son atacados y se atenta en contra de la certidumbre y seguridad pública y jurídica, aquellos sustraen la sangre del aparato productivo y exportan sus recursos o los congelan en perjuicio de los sectores más necesitados a los que urge ayudar. Tan pronto los “pirruris” huyeron de Cuba y Venezuela, advino una pavorosa miseria que tarde o temprano ocasionará nuevos estallidos sociales.
En México necesitamos millones de “pirruris” para poder construir más academias y universidades, más polos de desarrollo, más infraestructura, más y mejor educación, seguridad y servicios públicos.
¡Arriba los “pirruris”!, mientras más “pirruris” tengamos, mejores condiciones de vida disfrutaremos y a la inversa. Desde que los “pirruris” se fueron de Venezuela o les expropiaron sus empresas, en Caracas desaparecieron los gatos y los perros callejeros porque fueron devorados por una nación hambrienta sometida a una terrible tiranía. Una vez más ¡Vivan los “pirruris”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, presentó una iniciativa de Reforma Constitucional ante el Pleno del Senado

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Los Ministros Mudos

Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, presentó una iniciativa de Reforma Constitucional ante el Pleno del Senado, con el objeto de ampliar de 11 a 16 el número de ministros de la Suprema Cortes de Justicia de la Nación (SCJN), por si fuera poco, todavía planteó como un emboscado ultramontano extraído de las catacumbas de mediados del siglo XIX, la creación de una Tercera Sala de la SCJN especializada en materia anticorrupción, la cual, según él, “debe contar con la competencia exclusiva para tratar temas de responsabilidad administrativa y delitos que tengan por origen hechos o actos de corrupción en los que participen servidores públicos y particulares”. El presidente de la República, enviaría cinco ternas a fin de que los senadores eligieran por mayoría de dos tercios de los votos a los nuevos integrantes de la SCJN.
Justo es reconocer dentro del más estricto rigor ético que Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, discrepó del senador morenista porque “En mi opinión, la Constitución tiene una Tercera Sección en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa que establece, precisamente, la integración de tres Magistrados para ver el tema anticorrupción que hasta la fecha no han sido nombrados.”
Por toda respuesta, el coordinador de Morena agendó la polémica iniciativa después de haber desayunado con el Presidente de la República en Palacio Nacional, de modo que el ciudadamo Jefe de la Nación está perefectamente enterado y conforme con el planteamiento, de otra forma se hubiera opuesto, como correspondería a un auténtico juarista defensor de las ventajas de la división de poderes.
¿No era acaso un momento histórico para que los actuales ministros de la Suprema Corte de Justicia hubieran convocado a una conferencia de prensa para protestar por la iniciativa, en la que tambíén se proponía desaparecer el Consejo de la Judicatura Federal?
¿Qué tal un discurso en los siguientes términos ante la opinión pública?
Señor Ricardo Monreal:
“Los Poderes de la Unión, su independencia y su autonomía, aunados a los órganos constitucionales autónomos, constituyen las limitantes a los poderes entre sí y al equilibrio que exige nuestra democracia republicana en cumplimiento de la ley suprema.
“La invasión irrespetuosa del Ejecutivo en contubernio con el Legislativo a órganos autónomos y del Poder Judicial, contrapesos constitucionales que limitan el poder presidencial en beneficio de los gobernados, minan su credibilidad y confianza.
“Parte fundamental de cualquier democracia es un Poder Judicial, eficaz y con la suficiente autoridad para hacer exigible a las autoridades su sometimiento al orden jurídico, la independencia de este sistema es fundamental para que el Estado de derecho prevalezca y los derechos humanos estén a salvo y debidamente protegidos.
“La incorporación de 5 nuevos ministros atropella de manera vulgar el Nuevo Sistema de Justicia Penal, el Sistema Nacional Anticorrupción, las obligaciones de la función pública en cuanto a la aplicación cabal de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la autonomía de la Fiscalía General de la República, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. A los ministros de la Corte no les corresponde la persecución de los delitos y mucho menos la aplicación de sanciones administrativas.
“La corrupción per se no está tipificada como delito, son las conductas que de ésta generan la adecuación a delitos previamente previstos y sancionados en la legislación mexicana.
“De acuerdo a lo anterior, nosotros, los ministros de la Corte, en uso y goce de las facultades autonómicas que nos concede nuestra Carta Magna, y en ejercicio de los principios de contra pesos políticos existentes en una democracia, rechazamos la propuesta proveniente del senador Monreal porque en el fondo, de manera perversa y espuria, se le estaría concediendo al Jefe del Ejecutivo un control encubierto sobre el máximo tribunal de la nación, sin perder de vista que el presidente López Obrador ya cuenta con una mayoría simple en el Congreso de la Unión y por ende, ya domina también en el Poder Legislativo, por lo que puede promover y aprobar diferentes leyes. Si accediéramos a esa propuesta contraria a los intereses de la República y al Constituyente del 57 y del 17, nos convertiríamos en cómplices de una regresión de consecuencias imposibles de prever. Todos somos Belisario Domínguez”.
¿Qué sucedió en la realidad? Que los ministros de la Corte enmudecieron y con ello reforzaron el dicho de quien calla otorga. ¿Ya no existen los Belisarios en el México del siglo XXI? ¿NO…? Preparémonos entonces para una nueva dictadura…

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