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Opinión

Con El y Conmigo

Sí, no podría escribir un sólo renglón si no tuviese la certeza de que El está conmigo siempre en las buenas y en las malas.

Publicado

en

Irene Ortega Valdivia

Sí, no podría escribir un sólo renglón si no tuviese la certeza de que El está conmigo siempre en las buenas y en las malas. Y en estas últimas fechas se amotinan los recuerdos del por que el escribir durante tantos años y sentirlo como un bálsamo a mi existencia.

Y así desmenuzo algunos pasajes que seguro deseen leer y querer, como también enterarse de que escribir es una actitud casi demencial, porque después de mucho pensar y echar al papel todo lo que se va acumulando , en ese ínter uno escribe para que algunos ni nos lean.

Esta aseveración que encierra el sabio regalo de la ironía y exceso de buen humor no es propia; tuve oportunidad de escucharla hace años en el gremio periodístico y el medio cultural, escritores y también los que jugamos seriamente con la pluma y las palabras.

Allí, con un lenguaje claro y directo escuché a quién valerosamente aseveraba que la entrega del periodista debe ser una entrega de rectitud, digna y absoluta a la profesión, porque al igual que un enviado de guerra, se juega todo al perder el nombre o venderse.

Y es precisamente Veracruz el que posee ese lenguaje que se manifiesta en la literatura, y muchas veces en el silencio que nos hace cómplices de muchos secretos vueltos voces, resultado de la palabra esc rita; y aunque aquí ésta cultura no gana “raiting”, si ha ganado mejores mexicanos, porque entre todas las creaciones revolucionarias del hombre, la escritura sobresale como la suprema hazaña intelectual, con un sinnúmero de críticas que considero fundamentales para la democracia de una sociedad abierta.

Sin lugar a duda mucho se aprende en la redacción el arte de escribir, pero fundamentalmente a observar y analizar para llegar al reflejo de la realidad.. Y aún así solemos escuchar que se carece de crítica seria. Sin embargo, actualmente los grupos de poder van siendo menos y las élites literarias despareciendo.

Observadores acuciosos de la gente y las situaciones, los que escribimos por gusto hemos hecho del periodismo y de la literatura una realidad de vida, porque el valor de lo que echamos al papel no admite discusión, porque en muchas ocasiones y situaciones, nuestras palabras salen del alma, de los sentimientos que conmueven y hasta los ideales con los que muchas veces soñamos.
A todos los que sabemos de la placidez que nos proporciona el escribir, no nos queda duda que esa fuente inagotable de energía, de coraje y de gusto por llevar al papel lo que ocurre en México y todo lo que preocupa a las Mexicanos, es un gusto y un deber.

Que dura y a veces triste es la vida, pero también que audaz y maravilloso es el disfrute de echar al papel palabras, fecundas, auténticas y valerosas. Y es que El está con nosotros.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.