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Buenos Días

¿Se acuerdan del vals “Dios nunca muere”?

Mexicanísimo vals, de Macedonio Alcalá

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Pues el otro día, mirando un documental de NEFLIX me vino a la memoria este mexicanísimo vals, de Macedonio Alcalá, el cual compuso en 1868, en el inicio de su letra que dice: “Muere el sol en los montes, con la luz que agoniza, pues la vida en su prisa nos conduce a morir…”, luego, más adelante dice: “Pero me queda el consuelo que Dios nunca morirá”. El autor, según esto, un descendiente de la raza zapoteca, viviendo en extrema pobreza (qué extraño), al parecer tal situación le trajo esta inspiración.

MORIRÁ LA RAZA HUMANA, LA VIDA SEGUIRÁ SU CURSO
Volviendo al documental, resulta se trata de nuestro planeta y muestra vívidamente la magnificencia de la madre naturaleza con la creación, así como los estragos que el calentamiento global está causando en ésta, por ejemplo, con los osos polares, las morsas, leones marinos y demás fauna de los sitios con hielo y como se están tácitamente suicidando estos animales por la falta de hielo en su hábitat. Y aquí en a donde entra la letra del vals de referencia, porque casi al final del documental muestran a Chernobil como una ciudad abandonada por el ser humano en función a la tragedia nuclear ahí sucedida en abril de 1986. En donde se supone la radiación ahí provocada por la acción humana, dejó en calidad de inhabitable tal sitio para los humanos, por 20,000 años, pero, ahora, con la ausencia del ser humano, resulta la zona se ha estado recuperando en lo que se refiere a la flora y la fauna. Y toda una serie de animales que habían sido erradicados por el hombre mismo cuando ahí tenía sentadas sus reales, hoy en forma paulatina han regresado, desde lobos, ardillas y hasta los grandes renos se les comienza a ver en los alrededores, como también en la otrora zona urbana. Por lo que es lo mismo ¡Dios nunca muere!

EL HOMBRE PASARÁ A CAUSA DE SU TORPEZA
Y Gracias a Dios, ante la ausencia del hombre, con radiación y todo, la madre naturaleza está repoblando la zona en forma por demás milagrosa. Entonces, muy bien podemos concluir, que a pesar de todos los desastres que la raza humana está provocando a todo lo largo y ancho del globo terráqueo, la vida no se extinguirá y mucho menos sucederá el temido apocalipsis para la creación en general, qué, claro, lo está resintiendo, pero, por la prevalencia del Creador, no desaparecerá del todo. Tal vez la humanidad sí, la cual sin duda alguna tendría toda la responsabilidad de tan grande tragedia y en el pecado lleva la penitencia. Pero, la naturaleza se repondría, o sea, con el tiempo, siempre con el tiempo. Nunca con esa ansiedad tan característica de nosotros los seres humanos, sino, con la paciencia con la que la Madre Natura ha hecho todas las maravillas de las que aun gozamos los humanos, pero estamos renuentes a dejar de destruir para convertirlas en “riqueza”, en aras de cometer a cabalidad el pecado capital de la avaricia.

LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA…
O sea, la Tierra y sus encantos seguirán su curso una vez superado este escollo realizado por el hombre. Cumpliéndose así a cabalidad lo dicho por Santa Teresa de Ávila: “…la paciencia todo lo alcanza”.

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Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.