En la opinión de… Buenos Días

PUES SI, AHORA VIVIMOS ENJAULADOS
Desde hace ya varios años en que la violencia se fue adueñando de nuestro país y actualmente los índices están más que desbordados, efectivamente, tal como se lo dije el otro día, vivimos en auténticas jaulas. Solo falta que se nos permita a los ciudadanos más comunes que corrientes, que podamos tener armas y nuestros hogares se encontraran debidamente artillados, como corresponde al nivel de violencia al que se ha llegado en TODO EL TERRITORIO NACIONAL.

No es cuestión de la presente administración, pero la ciudadanía nota que no se hace nada al respecto y la violencia sigue en crescendo. Incluso, se debe de estar ahora invirtiendo en sistemas de ¿Cuándo en los setentas del siglo pasado se iba a pensar en instalar un sistema de alarma en nuestros hogares? ¡Jamás! Incluso, fue a partir del presente siglo que en la provincia mexicana comenzó la inseguridad a llegar fuera del otrora Distrito Federal hoy Ciudad de México y arrancó la ahora “industria de la seguridad” a tomar auge. Y hoy debemos invertir una lana en contar con esos sistemas, tener incluso hasta sistemas de cámara de circuito cerrado y hasta tenerlo conectado al celular ¿Eso es vivir? ¡Absolutamente no! Eso es provocar incremento en la adrenalina por la preocupación de que estamos inermes a cualquier acecho y el Estado Mexicano no está haciendo nada al respecto; desafortunadamente esa es nuestra muy pobre realidad.

Y NI ASÍ SE SALVA UNO DE QUE NOS LLEVEN AL BAILE
Hoy todos los hogares tienen protecciones de barras metálicas y no se le abre ni a Jesús Resucitado, por la duda de que no sea algún ladrón disfrazado. Otrora, las casas con planta baja, contaban con “protecciones” de barrotes de madera ¡Háganme el refabron cavor! Y eso porque además se veía hasta estético ¿Hoy? Requisito indispensable en que las casas estén convertidas en auténticas jaulas para protección propia.
¡HOY, SOLO EN ESTADO DEPRESIVO ORGANIZABA UNO UNA LUNADA!
Otrora, recuerdo cuando hasta organizábamos los de la palomilla, con todo y las muchachas, lunadas en la playa de Mocambo, era muy divertido ¡Y nunca nos pasó nada! Hoy, creo hasta está prohibido ya andar de noche en las playas ¡De ese tamaño!

ERAMOS UNA COMUNIDAD MÁS QUE ENVIDIABLE
Así que no me digan que vivo del recuerdo, pues reitero, nos divertíamos tanto y tan sanamente que ni nos dimos cuenta de lo privilegiado que fuimos a haber vivido en una comunidad donde en los barrios ¡Toda la cuadra o más allá de la misma, TODO era nuestro hogar! Las casas se mantenían con las puertas abiertas y por las tardes-noches, era de mucha educación ir saludando a las vecinas que estaban con sus sillones tlacotalpeños, platicando o tejiendo: “tomando el fresco”. En ocasiones se quedaba uno a platicar y hasta café nos invitaban ¿A poco no?

LAS ACTUALES GENERACIONES YA NO CONOCEN NADA DE ESTO
Es muy lamentable cómo se les ha cancelado una forma tranquila de desarrollo y convivencia a las nuevas generaciones.
Recuerdo cuando mi padre llegaba a casa y no nos encontraba, luego nos reconvenía porque a mi mamá solo le decíamos en lo que abríamos la puerta de la casa: “¡Voy abajito!”. Y eso era todo, aparecíamos hasta para la hora de la cena. Él nos decía a los varones (porque mis hermanas si estaban obligadas a decir a donde y con quien iban, pero, de todas formas, por las costumbres prevalecientes todos estábamos muy bien protegidos, niños, niñas, adolescentes, etc.): “Ese “abajito” significa que se pueden ir hasta a Boca del Río y uno no sabe que es de ustedes”. Creo mi viejo lo hacía para mostrar un tanto su gran autoridad que incuestionablemente era más que respetada ¡Por todos los integrantes de la familia, incluida Mein Führer!

¿A POCO NO SE PERDIÓ ALGO TAN VALIOSO COMO ESA PAZ CON LA QUE CRECIMOS?
Pero, eso yace ahora en la historia y la anécdota, pues desafortunadamente la desintegración social y familiar es ahora lo nuestro. E incuestionablemente algo debemos de hacer para que cuando menos regrese un poco de la paz con la que nosotros crecimos ¿Verdad que sí?.

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