El Veracruz que se nos fue

Veracruz creció y nos rebasó

Hago constar no es albur lo que digo en el título de esta “calumnia”, sino ¡Todo lo contrario! Resulta que el otro día un sobrino me obsequió una cachorra chihuahua miniatura y con motivo de su vacunación conocí a una veterinaria con la que tuve una muy buena plática, porque resulta que tenemos muchos amigos en común. Le decía eso solo sucedía en aquel Veracruz que desafortunadamente, pero sobre todo por la extrema violencia en la que vivimos en ¡TODO EL TERRITORIO NACIONAL! Ahora hasta nuestras casas son una auténticas jaulas en las que pasamos buena parte del día ¡Escondidos! Y no le abrimos ni a Jesucristo resucitado, por el desafortunado temor con el que vivimos desde hace ya muchos años en el país y que desafortunadamente se ha recrudecido en los últimos meses.

SITIOS COMUNES DEL BELLO VERACRUZ ¡DONDE TODO VERACRUZ ACUDÍA!
Le decía que en los ayeres de mi adolescencia y juventud, no es que nos conociéramos todos en Veracruz, sino que recordábamos que en algún lugar nos habíamos visto y alguna amistad nos había contado algo de esa persona. Sobre todo porque coincidíamos en sitios donde ahí sí, todos nos veíamos. Como fuera en mi época de chamacón, en el malecón, el café “La Terraza”, donde ahora está “El Café de La Parroquia”, de Don Marcelino Fernández Lavid (QEPD), de muy grata memoria mi inolvidable amigo. En “El Café de la Parroquia”, en Independencia y Zamora, de mi otro gran amigo, también de muy grata memoria, desafortunadamente también finado, Don Fernando Fernández Lavid.

En las fiestas de los salones de ese entonces, como lo fuera la “Cueva de Leones”, “Club Rotario”, las tertulias dominicales en “Al Mar” (amenizadas en aquellos ayeres por “Los Flamers”; de los bailes organizados por el buen amigo Conrado Cortés Mora, que se ponían de mucho ambiente, como el “Canecao” o el “Blanco y Negro” (amenizadas en aquellos ayeres por “Los Flamers”, los esporádicos organizados en “La Fontana”, del entonces hotel Veracruz; e incuestionablemente en la playa de Mocambo, donde todos los domingos (que no hubiera “norte”), era una inmensa cuanto por demás atrayente pasarela. También, en los distintos colegios (¡La Prepa entre ellos!), que no eran tantos como ahora, todos sabíamos de todos ¿A poco no?

LA MAYORÍA SIGUE AHÍ, PERO ¡VERACRUZ CRECIÓ Y NOS REBASÓ!
Pues en esos lugares, los cuales, algunos todavía existen ya son historia como sitios de reunión. O, se sigue acudiendo a ellos, pero, ya no se tiene la presencia refrescante de la juventud de los tiempos de los sesentas y setentas. Hoy la juventud acude a las plazas comerciales a aprovechar el aire acondicionado y ya no se conocen entre ellos. Pues también la explosión demográfica ha hecho tremendos cambios en la hoy ¡Zona metropolitana del municipio de Veracruz! Se perdió esa grata cualidad de saber quién era quien tan solo preguntándole a una amiga e incuestionablemente a una de nuestras hermanas ¡En un dos por tres aparecía el currículo completo de quien fuera! ¿Verdad que sí?

¡SIN DUDA TIEMPOS EN QUE NO VIVIAMOS CON TEMOR!
Pasé un muy grato momento recordando con la muy grata doctora veterinaria aquel bellísimo Veracruz de los tranvías, de la zona “Hollywood” en Mocambo; de cuando todo el mundo en la ciudad hacía uso de los camiones urbanos ¡Y ahí saludábamos también a todo el mundo y el mundo nos saludaba a nosotros! ¿A poco ese Veracruz sigue? ¡No!, pasó y ha quedado afortunadamente en nuestra memoria.

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