fbpx
Síguenos en:

Opinión

AMLO no va contra los empresarios, va contra la clase media

La Secretaría del Trabajo dio a conocer que se han perdido más 350 mil empleos formales en tan solo 3 semanas; esto es más o menos 14 mil despidos diarios de ciudadanos en empleos formales.

Publicado

en

AMLO no va contra los empresarios, va contra la clase media.

Amira Ibrahim Ruano

Vamos a intentar explicar por qué quiere acabar con cierto sector empresarial, que casualmente no son “la mafia del poder”; esa “mafia“ está a salvo, serían los últimos en morir económicamente en este país. Así que no, AMLO no va tras ellos, va tras la clase media empresarial – quienes son los que generan el 52% del PIB y cerca del 72% de los empleos; y al parecer, incluso así, el Presidente no los considera como lo que son: indispensables para sacar el barco a flote. Porque cuando el Consejo Coordinador Empresarial le pide un paquete fiscal de urgencia, no es para que dejen de pagar impuestos, le está pidiendo que proteja a los empresarios que no van a poder sobrevivir a un “paro” de este tipo – que conlleva pagar todos los gastos que generan, más la nómina de los trabajadores. Tenemos que entender como país que los primeros en quebrar económicamente serían ellos.

Si estas condiciones se dan y los deja morir (o hace todo para que mueran) es por que sí tiene un plan. La prensa tacha al Presidente de necio o loco; no, señores, no está loco. Ya nos lo dijo, esto le cae “como anillo al dedo” para su 4T, y cuando en el resto del mundo escucharon esas declaraciones, las interpretaron de las siguientes maneras: 1) el Presidente de México da a entender que esto le beneficia en su proyecto económico, 2) el Presidente de México habla de la pandemia y muertes en el resto del mundo como si esto fuera una broma.

En su cabeza, entre más pobres tenga este país, más gente necesitará de sus planes sociales, y más asegura su “base”; para Él, hacer un México más igualitario no es hacer un México donde existan menos pobres y más clase media – que es la aspiración de todos los países con economías crecientes. Ningún país, excepto los que ya conocemos, quiere que su población caiga en pobreza y que necesite del gobierno para subsistir, pero tal vez esa es la idea que le resulta tan atractiva: que no exista economía sin Estado, que no exista una clase media cada vez mayor, y como consecuencia una disminución de la pobreza – la operación matemática parece estar invertida.

Él le apuesta a que todos sus planes de gobierno los pagará la mafia del poder; con un crecimiento económico de -7%, va a caer la recaudación y ¿de dónde sacará dinero para sus proyectos? Es un suicidio colectivo. Cuando caiga la recaudación se va a recortar el gasto público, y – esta pregunta es seria y tenemos que hacérsela de frente –  ¿de dónde va a sacar el dinero que promete para sus planes sociales o para sus caprichos, como Dos Bocas o Santa Lucía?

Él dice que se dedicará a sus preocupantes cifras – donde sólo tiene contemplados “22 millones de pobres“, cuando la cifra oficial no es la que se inventa en cada mañanera; las oficiales hablan de casi 60 millones de pobres. En su “nómina“ existen sólo 22 millones, que son a los que les asegura hacerles llegar algún tipo de ayuda social; y la cifra, como todo en este país, también está en crisis porque antes de esta administración se atendían 27 millones de pobres. Entonces, desde la raíz, esto es gravísimo porque acabará sin poder atender ni siquiera a los que más lo necesitan; estamos hablando de gente que podría morir de hambre, porque no existen medidas de emergencia para la muerte de la clase media.

La Secretaría del Trabajo dio a conocer que se han perdido más 350 mil empleos formales en tan solo 3 semanas; esto es más o menos 14 mil despidos diarios de ciudadanos en empleos formales.

Le molestan las comparaciones con Europa o Estados Unidos, por lo lejos que estamos de esas economías, ¡bueno! revisemos Latinoamérica. Argentina, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, todos están haciendo planes fiscales que van desde 4 meses hasta 2 años de plazo para cuidar el máximo de empleos formales, pero sobretodo, están protegiendo a las pequeñas y medianas empresas de no caer, no quebrar, por lo que significa esto no solo en medio de una pandemia sino porque podría traerles problemas enormes de seguridad pública, es una cadena.

El llamado a denunciar a los empresarios de pequeñas y medianas empresas que corran a sus trabajadores “sirve en otros escenarios“, no en el económico, no en la reactivación económica del país. Si los empresarios no tienen facilidades para sostener sus empresas, no va a importar que se llenen los juzgados, que saturen la junta de conciliación y arbitraje; si no tienen para cubrir nóminas, van a llegar – si bien nos va – a pequeños arreglos individuales o colectivos, pero esto ya es en el peor de los escenarios. Tendrían que estar cuidando los empleos formales que da la clase media, no buscando cómo prácticamente ahogarla y extinguirla.

¿Qué México nos espera donde sólo existan dos clases sociales totalmente partidas y divididas? No funciona así; o salva a todos o hunde a todos, porque resulta que justo los de en medio son los que sostienen los dos bloques.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.