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Opinión

Alma de trigo

Segunda y última parte

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La tercera panadería de gran fama era la que se estableció por muchas décadas en la calle 5 de mayo # 3 (penúltima cuadra de Xalapeños Ilustres) a unos cuantos pasos de la calle Arteaga, se llamaba “El Artillero”.

“La Camelia” era otro negocio de pan que se también se encontraba en la calle Fco. Díaz Covarrubias en el número 24. En el número 15 deleitaba a los xalapeños la panadería “La piedad”. La calle Revolución también contaba con la que consentía a los habitantes de aquel rumbo y era “La Colegiala”, en el número 22. En la sexta calle de Juárez todavía funciona una panadería que sigue ocupando leña para el cocimiento del pan, este negocio tiene más de cincuenta años de producirlo.

En la calle Josefa Ortiz de Domínguez, conocida como Corregidora, esquina con Eulalio Vela, hubo una panadería fundada en los años treinta del siglo XX y que todavía hace diez funcionaba, era de don Cecilio Gómez. Cocían el pan en un horno de barro y calentado con leña. También recuerdo la panadería ubicada en la primera cuadra de la calle Moctezuma y que sigue alagando a los vecinos del barrio. De aquí salen todas las tardes los panaderos con la canasta montada en su cabeza anunciando con su grito tan familiar para todos, que ya viene cerca y se alisten a comprar ¡el paaan!

El panadero es un personaje que forma parte de nuestro entorno, es el más conocido por todos en la cuadra y en la colonia, lo esperamos con agrado y familiaridad ya que es el responsable de llevar a nuestra morada las delicias de trigo que horas antes aguardaban en las charolas, desprendiendo aromas subyugantes después de salir de su sauna.

Nuestro país está considerado como el lugar donde se come más pan en el mundo, investigaciones indican que cada mexicano come un promedio de 33 kilos por año lo que equivale a una pieza diaria y el 90% de la población consume pan dulce y pan blanco; también es el país con el precio más bajo mundialmente de este alimento.

Los mexicanos somos muy fiesteros por todo lo que se pueda y en muchas de estas celebraciones tenemos al pan como factor importante. Para la recordar a nuestros muertos en noviembre ponemos en el altar del “Día de todos los Santos” el pan de “muerto”, el 6 de enero partimos la “rosca de reyes”. En las ceremonias religiosas como comuniones y confirmaciones se acostumbra ofrecer un desayuno donde el pan es acompañante imperdonable del chocolate. Para las fiestas decembrinas preparamos buñuelos.

Para los cumpleaños, las bodas, los bautizos y demás festejos por fechas importantes nos encanta partir un pastel. En los velorios se ofrece café y pan. La ostia para la Eucaristía es de trigo y en otras ramas de la religión se sustituye la ostia por trozos de bolillo.

Además de alimentar el cuerpo y el espíritu, el pan alimenta la imaginación del mexicano con frases y refranes que se apoyan en este popular alimento:

“Es tan bueno como el pan”, “Es un pan de Dios”, “Al pan pan y al vino vino”, “Esto es el pan de cada día”, “A pan y agua”, “A falta de pan,….”, “Las penas con pan son buenas”, “El pan ajeno hace al hijo bueno”, “A pan duro colmillo agudo”.

Pues ya vamos pronto a merendar porque si nos retrasamos y no llegamos pronto a casa nos puede pasar lo que a los “Maderos de san Juan que piden pan y no les dan”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.