Alemania asume el fin de una profunda recesión

La economía de Alemania, el motor de la zona euro, no pasa por su mejor momento, el índice ZEW de confianza del inversor se mantiene en negativo por séptimo mes, aunque en noviembre se situa en -2,1 puntos, desde los -22,8 puntos registrados en octubre, lo que supone la mayor subida mensual desde diciembre de 2014. Esto se debe a las buenas perspectivas sobre los frentes internacionales como el Brexit y las tensiones comerciales que tienen los inversores, que para la economía alemana podría ser un alivio y dejando atrás el miedo a una recesión larga y prolongada.

La reacción positiva se produce ante un escenario internacional positivo, hay una creciente esperanza de que el entorno político para la economía internacional mejorará en un futuro próximo. Eso explica la fuerte mejora del indicador ZEW. Los inversores prevén un aumento de probabilidades de un acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea para una salida ordenada, y un entendimiento entre China y EEUU. Y también se está valorando el alejamiento de la imposición de aranceles a los autos europeos.

El mercado esperaba un sensible aumento de la confianza de los inversores, pero no tan intenso. Esperaban que se situara en -13,2. También mejoró el sentimiento para la zona euro al pasar de -23,5 al -1. Pero los inversores germanos mantienen el sesgo negativo para la situación actual de la economía. Baja de los -23,5 de octubre a -24,7 en noviembre. El dato se da a dos días de conocer si Alemania entró en recesión en el tercer trimestre del año, tras la caída de la economía en el segundo trimestre. Recientemente, se han publicado datos positivos que sugieren que la cifra de PIB puede haber esquivado la recesión. Las exportaciones de septiembre sorprendieron al alza y las importaciones reflejaron una robusta demanda doméstica. Aunque los PMI (Purchasing Managers Index) de industria y servicios de octubre todavía marcan señales preocupantes, Los inversores reducen el riesgo de recesión para Alemania y la zona euro.

La fuerte mejora de la confianza de los inversores apunta a que lo peor para la economía alemana ha podido pasar tras el hundimiento de la industria después del verano. Fue castigada por la incertidumbre en el comercio exterior. La mejora de las perspectivas sobre el entorno político con Brexit y guerras comerciales ofrecen la posibilidad de una estabilización de la economía alemana para 2020. El ZEW indica un retroceso en los riesgos de recesión y apunta hacia unas expectativas positivas que favorecen una estabilización de la economía. La evidencia de los PMI hasta ahora apunta a que las perspectivas siguen siendo pobres para el cuarto trimestre del año, pero sugieren que las perspectivas deberían estabilizarse por fin.

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