A cuentas

El Pleno de la LXV Legislatura votó en contra del informe de resultados de esa cuenta pública

Ni la extraña (por no llamar sospechosa) inasistencia a la sesión extraordinaria de seis diputados locales -cuatro del PRI-Verde, dos panistas y uno independiente-, pudieron impedir que no se aprobara la Cuenta Pública del año 2018 correspondiente al último año de gestión de Miguel Ángel Yunes Linares.

El Pleno de la LXV Legislatura votó en contra del informe de resultados de esa cuenta pública, y pidió al nuevo Orfis que encabeza Delia González Cobos, revisar otra vez el trabajo que ya había dejado el anterior auditor Lorenzo Antonio Portilla Vázquez.
Con esto, al exgobernador Yunes Linares se le abre un nuevo frente en lo que parece ya un llamado a cuentas de la 4T por los agravios cometidos contra el morenismo durante su administración.

Se oye que los legisladores de Morena en el Congreso local detectaron un intento de maquillaje de Portilla Vázquez a las finanzas de la administración anterior, precisamente en el año de salida cuando se libró la elección estatal, periodo plagado de señalamientos de presuntos desvíos del erario público para favorecer la campaña panista del hijo del entonces gobernador.

Llama la atención lo expuesto por el diputado local, Víctor Emmanuel Vargas Barrientos, en el sentido de ir a fondo en la revisión de la Cuenta Pública de 2018, y actuar con rigor en el caso de posibles desvíos y actos de corrupción cometidos durante la administración estatal pasada: “no habrá impunidad ni se negociará como en antaño”.

ALTARES
El cruento periodo que la prensa de Veracruz enfrentó en anteriores administraciones estatales con saldo de 22 colegas asesinados (la mayor parte en el sexenio de Duarte de Ohoa con 17 y 5 durante el bienio de Yunes Linares) colocó a Veracruz en su momento en el primer lugar de muertes del comunicadores y convirtió el ejercicio de la profesión en nuestra entidad en altamente riesgosa.

Es cierto que la situación para la prensa se ha apaciguado en el actual gobierno de Cuitláhuac García, aunque ya se contabiliza un asesinato de periodista en el caso del Jorge Celestino Ruiz Vázquez, corresponsal en Actopan de un periódico de Xalapa, el pasado 3 de agosto.

Gran parte de esas muertes no se han esclarecido, y ello ha permitido que los criminales anden libres. Las autoridades en su momento siempre han tratado de deslindar que los asesinatos se hayan debido al ejercicio de la profesión -que no oficio como se llamó en algún tiempo- pero tampoco han precisado los móviles de los atentados.

No es un secreto que el ejercicio del periodismo ha incomodado históricamente no solo al poder político, sino a los poderes fácticos como el económico y el criminal.
Las muertes de periodistas no puede desligarse entonces de su quehacer intrínseco.
Por ello, para recordarlos, en el marco de los Fieles Difuntos, la Asociación de Periodistas de Veracruz montará este viernes 1 de noviembre un altar de muertos en la Casa del Periodista ubicada en Serdán, entre Zaragoza e Independencia, en el centro histórico de la ciudad, por un lado preservando la tradición, y especialmente para honrar su memoria.

TEMORES

Habitantes de la cabecera municipal de Manlio Fabio Altamirano se encuentran preocupados porque, al parecer, el ayuntamiento que preside Nora Vela Torres pretendería concesionar a una empresa privada la prestación del servicio de agua potable.

La especie ha cobrado fuerza entre la gente ya que de unos meses a la fecha trabajadores de una empresa que se rumora habría sido contratada por el municipio, se ha dado a la tarea de construir registros de la red de agua potable en ese lugar.

Por ello ha corrido la versión que dichos registros son para instalar medidores de agua por zonas y que, en breve, lo harán casa por casa, lo que ha causado alarma y preocupación entre la población porque se dice que el servicio será privatizado.

El temor de los pobladores de “Purga” es que se les impongan medidores y que las tarifas de agua potable se incrementen por ese motivo, situación que afectaría la economía de las familias del municipio.

Además, se preguntan, a quién se le ocurriría privatizar el servicio si la cabecera -como todo el municipio- no cuenta con red de drenaje sanitario y por tanto algún incremento por este motivo sería atentatorio y autoritario de las autoridades.

El temor justificado de la sociedad manliofabense es porque se ven en el espejo de lo que ha sucedido en los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín, en donde a través de concesiones oscuras se entregó la operación del agua a empresas privadas extranjeras dizque para mejorar el servicio, pero ha sucedido todo lo contrario: deficiente suministro y con tarifas carísimas.

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