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Un día sin mujeres: Sí, el país es de ellas

Un día sin mujeres: Sí, el país es de ellas. Como nunca antes una ola de color violeta invadió Veracruz, en especial Veracruz-Boca del Río.

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Un día sin mujeres: Sí, el país es de ellas

Un día sin mujeres: Sí, el país es de ellas. Como nunca antes una ola de color violeta invadió Veracruz, en especial la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.

Como nunca antes una ola de color violeta invadió Veracruz, en especial la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, donde una onda que parecía confundirse con el mar y teñirlo de morado también. Eran miles de mujeres reclamando justicia, mujeres hartas de la violencia, cansadas de tener miedo, esas a las que llaman brujas porque calladitas no se ven más bonitas.

La escena se replicó en otras ciudades del estado, como Xalapa, Orizaba, Poza Rica y Coatzacoalcos, como un preludio al Paro Nacional de Mujeres #UnDíaSinNosotras, convocado por colectivos feministas del puerto de Veracruz.

Llegaron de todas partes, en camiones o caminando, vestidas de negro y de morado, con pañuelos verdes y violetas, otras prefirieron ir con la cara descubierta, para que sus agresores nunca las olviden.

El 8M nada ni nadie las detuvo, estuvieron más juntas que nunca, tomadas de la mano y a una sola voz que le gritó ¡ya basta! a un sistema patriarcal que por años las vulneró. Las veracruzanas al igual que millones de mujeres en el país demostraron este fin de semana que despertaron del letargo, que partir de ahora ni una más y ni una más menos, porque ya no están solas, se tienen a ellas.

Un día sin mujeres en Veracruz y Boca del Río

Un día sin mujeres en Veracruz y Boca del Río

Mujeres de todas las edades caminaron a través del boulevard Adolfo Ruiz Cortines, desde niñas, jóvenes y adultas mayores; marcharon por las que ya no están, por Magdalena, por Columba, por Carolina, por Claudia, por Ingrid, por Fátima y por las 10 mujeres que a diario mueren en todo México, por todas aquellas que ya no tienen voz, aquellas cuyos agresores gozan de impunidad porque el sistema de justicia penal no da sanciones ejemplares a pesar de saber quiénes son.

Protestaron mujeres cansadas de tener miedo, mujeres que portan la esperanza de que la violencia acabe, también mujeres que son madres, que acompañaron a sus hijas porque prefieren marchar a su lado y no sin ellas. Mujeres como María de los Ángeles Castillo, quien no ve a su hija Cielo desde el 16 de marzo de 2018, quien en medio de lágrimas narró el suplicio que pasó desde entonces, la indiferencia de las autoridades que protegieron a quienes se la llevaron; es la voz de una madre que clama justicia sin haberla encontrado todavía.

Ni la oscuridad provocada por el apagón de las luminarias del boulevard Ruiz Cortines las opacó, el vasto mundo de mujeres aglomeradas en un solo carril iluminó la noche con las linternas de cientos de teléfonos móviles. Fue entonces cuando más se escucharon sus gritos repletos de consignas hacia el patriarcado, hacia el Estado opresor, cuando más cantaron, fue entonces cuando más demostraron por qué son mujeres de resistencia, a las que nadie es capaz de restarles fuerzas.

Un día sin mujeres, muestra de la energía femenina

Marcha de mujeres: Veracruz se tiñe de violeta

Esta vez no hubo bengalas verdes ni moradas, pero no faltó el ruido de los tambores, tampoco el clamor de justicia, el alarido ahogado del “¡Nos queremos vivas!”. Obligaron a que los ojos de los veracruzanos voltearan a verlas, para hacerles saber que ya no están solas, que el mundo ya es de ellas y que de alguna forma el patriarcado se va a caer.

Y sí, ya no están solas, con su lucha logran sumar más conciencias cada día, en medio de los diversos contingentes se mezclaron los hombres: padres, hermanos, tíos, hijos, esposos y amigos; varones que también el temor de perderlas, de verlas salir de su casa y que nunca más vuelvan. También marcharon aquellos a los que la violencia ya les arrebató a una familiar, a una compañera o amigo.

Lo chusco tampoco fue la excepción, como el caso de los feligreses de la iglesia de Costa de Oro, que formaron una cadena humana para proteger el templo, pese a que los contingentes de feministas siguieron su andar sin darles importancias, enfocadas por completo en lo único que les importa: justicia para sus hermanas.

El país es de ellas 

El país es de ellas 

Entre todas las historias emergen algunas que desgarran el alma, como la Elizabeth Castillo, desaparecida a sus 43 años, y a quien su hija no volvió a ver desde que ella tenía 15, o la de Magdalena, asesinada en plena conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una joven de apenas 16 años y que se encontraba embarazada al momento de morir.

La marcha del 8M en Veracruz fue histórica, en las planas de los periódicos y en los recuerdos de los jarochos quedarán plasmadas las imágenes de miles de mujeres sororas marchando también en Xalapa y en la zona sur del estado, mujeres a las que les quitaron tanto, que también les arrebataron el miedo.

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