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Payasos sin trabajo en Veracruz, coronavirus les ‘mata’ la sonrisa

En su andar diario se convierten en superhéroes con facultades para contagiar el único virus capaz de dar vida: la risa.

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Payasos sin trabajo en Veracruz, coronavirus les 'mata' la sonrisa

Payasos sin trabajo en Veracruz, coronavirus les ‘mata’ la sonrisa pues la pandemia los ha dejado con nula actividad durante la cuarentena.

Sonreír a plenitud en medio de la emergencia sanitaria de COVID-19 es una tarea difícil para los payasos, pero aún con las afectaciones colaterales de la pandemia la risa no puede acabar.

Eso lo sabe mejor que nadie Gelacio Solís Flores, mejor conocido como “Lacho El Cucaracho”, que no dejó de subir a los camiones para ganarse la vida y alegrar la de otros.

Payasos sin trabajo en Veracruz pues se quedan sin contratos para fiestas familiares

Comediante desde hace doce años y payaso urbano desde hace cinco en el municipio de Veracruz, es la primera vez que “Lacho” observa un panorama como el que provocó la crisis sanitaria de coronavirus.

Hoy tiene 11 contratos cancelados de fiestas programadas entre el 20 de marzo y el 10 de mayo.

El sentir de los payasos en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río es de tristeza, de ansiedad y desesperación.

Por el coronavirus no pueden trabajar en las plazas públicas ni tendrán la oportunidad de ganar un ingreso extra en las escuelas, donde cada 30 de abril brindan espectáculo por el Día del Niño.

“Ha decaído en un 50 por ciento el ingreso para el payaso, para el cantante urbano, para todos los que nos dedicamos al arte urbano, a algunos compañeros a lo mejor hasta en un 70 por ciento. Ha decaído debido a la crisis del coronavirus”, comentó.

La pérdida de empleos y el cierre de negocios en el centro de Veracruz y parte de Boca del Río fue un factor que afectó a los payasos, ya que la gente que antes utilizaba el transporte público para trasladarse a sus trabajos no lo hace más, por lo que el flujo de personas en los camiones se redujo y, con ello, también las cooperaciones.

“Era gente que cuando nos veía nos cooperaba, desde un peso hasta 10, lo que ellos tuvieran o lo que les naciera de acuerdo con el show, pero ya no vemos a esa gente, los camiones van vacíos, inclusive hay pocos, hay trabajadores del volante que trabajan un día sí y el otro no”, señaló.

A pesar de la disminución de sus ingresos a “Lacho El Cucaracho” el coronavirus no lo afectó como a otros de sus compañeros, ya que además de ser payaso y comediante también es maestro panadero y promociona salsas, con lo que compensa las pérdidas sufridas en la cuarentena.

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Sin embargo, los ingresos no son suficientes para cubrir con facilidad ciertos servicios como el internet, ya que sus hijos lo necesitan para poder tomar clases en línea y realizar las actividades que los docentes les encargan.

“Como papá soltero hay que equilibrar la función papá-mamá, hay que guisar, hay que cocinar.

“Hay que estirar el dinero que muchas veces nosotros como hombres no sabemos lo que cuesta hacerlo rendir, eso les toca a las mujeres, y hoy me está tocando hacer rendir el dinero, que bien o mal sigue cayendo”, platicó.

Seguir subiendo a los camiones para ganarse la vida es riesgoso, para un payaso es difícil portar un cubrebocas, sin embargo, “Lacho” tuvo que cambiar ciertos detalles en su espectáculo, como separarse lo más que pueda de las personas y evitar interactuar físicamente con ellas como normalmente lo hace.

Al bajar de los camiones acude a gasolineras o con amigos que tienen establecimiento para entrar a los sanitarios y lavarse las manos con agua y jabón por un lapso de minuto y medio.

Payasos sin trabajo en Veracruz pues se quedan sin contratos para fiestas familiares

Tiene miedo de contagiarse, pero trata de no ser alcanzado por el COVID-19.

“Sí da miedo enfermarse, pero como muchos, tenemos que salir a buscar la chuleta”, apuntó.

Payasos sin trabajo en Veracruz pues se quedan sin contratos para fiestas familiares

Pese al sentimiento de incertidumbre y ansiedad por la crisis económica y sanitaria prescindir de la alegría es imposible para los payasos.

En su andar diario se convierten en superhéroes con facultades para contagiar el único virus capaz de dar vida: la risa.

“Nosotros aprendemos a reírnos de nuestra desesperación, de nuestro llanto, de nuestra tristeza, aprendemos a convivir con el dolor, con el hambre, con el clasismo de mucha gente que nos etiqueta, pero nosotros no podemos dejar de reír, porque por uno que nos etiquete hay cien a quienes hacer reír, nosotros no tenemos permitido por ética que la risa se acabe”, puntualizó.

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