Mucha razón les asiste a quienes opinan en el sentido de que las obras con visión futurista, con el tiempo adquieren mayor proyección global y este fenómeno deducimos de la historia de vida del ingeniero Miguel Ángel de Quevedo Zubieta quien dedicó mucho espacio de su trayectoria profesional al cuidado de los bosques, áreas verdes en general porque representan bienestar colectivo de largo plazo.
En el reporte de fin de semana proporcionado por el ingeniero Francisco Javier Ugalde Acosta, coordinador de Divulgación del Campo Experimental Cotaxtla presentó la imagen de un mexicano formado desde su niñez en Europa, cuyos estudios y experiencias aplicó a su regreso a nuestro país, siempre de impulso a temas relacionados con la reforestación, equilibrio ecológico, cuyos beneficios, a más de 100 años de distancia cobran relevancia ante la amenaza creciente del cambio climático.
El personaje del día, nació en Guadalajara, Jalisco en 1862. A corta edad quedó huérfano y se mudó a Bayonne, Francia; con su tío Bernabé. Hechura de una cultura extranjera que moldeó el carácter y la decisión de seleccionar su vocación que lo acompañó por el resto de su vida.
De Quevedo Zubieta tuvo oportunidad de estudiar el ambiente de montañas propio de los Pirineos y del Mar Cantábrico , donde, tal vez, la belleza del paisaje generó en él interés por el tema forestal. En 1883 ingresó a la Universidad de Burdeos, recibió el grado de bachiller en Ciencias de la Construcción de Puentes y Calzadas y más tarde curso otras materias en la Escuela Politécnica.
Regreso a nuestro país
La narrativa señala, en 1888 la fecha de su regreso a México ya especializado en Agricultura Hidráulica . De inmediato contratado por el gobierno de don Porfirio Díaz, para intervenir en la construcción del Gran Canal de Desague del Valle de México para evitar inundaciones en la capital. Alli permaneció hasta 1889.
Importante también su participación como jefe del Departamento Forestal de la Secretaría de Agricultura enfrentando a fondo los problemas de naturaleza ambiental y, por supuesto en el papel de exitoso gestor del desarrollo de sus proyectos ante el PresidentePorfirio Díaz y durante la administración presidida por don Venustiano Carranza. Un ejemplo concreto de los esfuerzos referidos aparece con la entrega del Primer Parque Nacional del Desierto de los Leones.
Sin faltar de mencionar, abundó Ugalde Acosta la sede de la oficinas centrales del INIFAP desde 1985 en el predio de una hectárea del Rancho “Panzacola” donado por el ingeniero Miguel Angel de Quevedo , que dio pie al primer gran vivero forestal de México conocido como Los Viveros de Coyoacán , declarado Parque Nacional en 1938.
Obras en Veracruz de Quevedo
Por supuesto en Veracruz dejó honda huella a su paso, veamos, entre 1890 y 1893 despachó como director de Obras Portuarias y, en ese cargo dedicó mucho esfuerzo a la mitigación del impacto de tormentas de arena que dificultaban construcción de un gran dique de entrada a la bahía.
Falleció el “Apóstol del Árbol” en 1946 a los 73 años de edad en su casa de la Ciudad de México: por cierto, su esposa Adolfina de la Luz era orgullosamente veracruzana.
Ojalá, esta historia de vida motive a jóvenes y de todas las edades a cuidar los árboles, aunque sean ajenos. Sus beneficios alcanzan a la humanidad en un contexto global.
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