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jueves, septiembre 24, 2020

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Exitoso Campeonato Estatal de Fundamentos de Gimnasia Rítmica

Asociación Veracruzana agradece apoyo del IVD.

Emociones: ¿debilidad o biología?

Emociones: ¿debilidad o biología?. Artículo cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

El fino control entre glucosa y estrés

Glucosa y estrés. Artícula cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

Desmitificando obesidad, resistencia a insulina y diabetes

Artículo cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

Estrés y adaptación

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El fortalecimiento de la relación médico-paciente, pilar de la Medicina Funcional, genera un lazo de comprensión y entendimiento que se traduce en trabajo conjunto para alcanzar el bienestar para ambos; sin la participación de cualquiera de los dos los objetivos no se lograrán. ¿Por qué para ambos? Porque en su esencia el profesional de la salud tiene una vocación y el operar como mercenario es contrario a sus principios; su satisfacción proviene de mejorar la calidad de vida  de sus pacientes.

Salvo por circunstancias muy específicas, como la psicoterapia grupal, la medicina se practica en corto, uno a uno. Excepcionalmente se cuestiona acerca de los entornos familiar y social en que se desenvuelve el individuo y de la influencia que estos ejercen en su estado de salud. Mucho menos se contempla siquiera la importancia que para la persona tienen el poder compartir experiencias o ayudar a otros. Esta situación genera y perpetúa sentimientos de aislamiento y minusvalía.

Por naturaleza, el ser humano es un ente social y esta característica debe ser explotada con dos propósitos: involucrarlo en su cuidado y motivarlo a extender estos beneficios a los demás. De ahí las estrategias de cambio que hemos desarrollado para democratizar la Medicina Funcional y así llevar salud a amplios sectores de la sociedad.

El fino control entre glucosa y estrés

Desmitificando obesidad, resistencia a insulina y diabetes

Debemos reconocer que el camino para recuperar el bienestar no es terso y llano sino que está plagado de obstáculos, que suelen ser culturales, psicológicos o económicos. No obstante, también es cierto que es posible eliminarlos y para ello incorporamos un sistema de recompensas e incentivos monetarios y emocionales.

El proceso inicia con uno mismo, con el reconocimiento del problema y de la necesidad de resolverlo. En la primera evaluación se acuerdan objetivos claros de mejora, metas específicas a alcanzar, y se involucra a la persona en un programa de liderazgo comunitario. En la medida en que nos abra las puertas de sus círculos familiar o social para educarlos en la optimización de hábitos de vida, es que se hace acreedor a los primeros estímulos. Si los objetivos trazados se concretan se aplican los siguientes incentivos, pero si se mantienen durante un periodo prolongado (previamente establecido) le confiere al individuo el privilegio de convertirse en benefactor de personas de muy bajos recursos para ayudarlos a recuperar su salud. En esencia, fomentamos que el paciente se ocupe de sí mismo y que contribuya a extender esos beneficios a quienes lo rodean.

People, Hands, Achievement, Group, Help, Support, Team

La creación de grupos que comparten ideologías y propósitos transforma sociedades y es mucho más potente que la mejor prescripción médica. Nuestra red social es más importante que la genética, de manera que las condiciones de salud de familiares y amigos definen el cómo estamos; si el núcleo con el que convivimos es obeso tendremos una alta probabilidad de estar excedidos de peso. Esto ha sido investigado y comprobado en el terreno de la salud, ejemplo de ello es el “Plan Daniel” que se implementó en una comunidad religiosa en el sur de California a partir de enero de 2011 y que al cabo de un año había conseguido la espectacular reducción de más de 113,650 kg de peso por un total aproximado de 15,000 participantes.

Esta experiencia ha sido replicada en otras circunstancias y siempre con el mismo resultado, la sociedad logra más en su conjunto que el médico en consultas unitarias.

El reto es grande pero no insalvable, modificando nuestro sistema de creencias podemos incluso curar padecimientos tradicionalmente considerados permanentes. Es prioritario que reconozcamos que todos somos partícipes de la crisis de salud que vivimos, que somos capaces de revertirla y que nadie la va a resolver por nosotros. Que somos dueños de nuestras decisiones y que la industria tiene una única preocupación de generar dividendos para sus accionistas. Que, aunque existan factores genéticos predisponentes a enfermedad, el que ésta aparezca es determinado por influencias ambientales y de hábitos de vida. Que no necesariamente se requiere de evaluaciones y tratamientos sofisticados y costosos pues acciones simples pero precisas pueden dar excelentes resultados. Que existen interacciones biológicas y emocionales, por lo que lo que suceda en un órgano repercute a todos los niveles. Y, lo más importante, que el organismo tiene sus propios mecanismos de auto sanación, de ahí que el énfasis debe de hacerse en recuperar el equilibrio.

Más que una instrucción, lo que he querido con estos artículos es sembrar la semilla de la curiosidad y motivar a la búsqueda de información que empodere a la gente a tomar las riendas de su cuidado. Es tiempo de empezar a cuestionar y de exigir resultados, si la medicina convencional no está funcionando no significa que no haya nada más que pueda hacerse. Cierro reiterando lo que comenté muchas páginas atrás: todos tenemos derecho a la salud y a vivir con plenitud absoluta. Es posible, y por ello es que la frase “Devolverle la salud a México” debe de convertirse en el mantra que nos guíe en esta cruzada.

Para más información del tema visita Vita Plenus

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