fbpx
jueves, septiembre 24, 2020

Estrés y adaptación

Liderando el movimiento

Liderando el movimiento: Cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

Exitoso Campeonato Estatal de Fundamentos de Gimnasia Rítmica

Asociación Veracruzana agradece apoyo del IVD.

Emociones: ¿debilidad o biología?

Emociones: ¿debilidad o biología?. Artículo cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

El fino control entre glucosa y estrés

Glucosa y estrés. Artícula cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

Desmitificando obesidad, resistencia a insulina y diabetes

Artículo cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

Dr. Alexander O. Krouham

La naturaleza reta a todos los seres vivos con las más variadas agresiones. Es un mecanismo de selección que, en las palabras de Charles Darwin, permite la supervivencia no del más fuerte o el más inteligente, sino del que mejor se ajusta al cambio. Cada especie ha tenido que desarrollar determinadas capacidades para subsistir: desde la liberación de sustancias químicas tóxicas o el mimetismo, hasta la velocidad, el tolerar largos periodos sin hidratación o la transición metabólica en condiciones climáticas extremas.

Las crisis representan lo que conocemos como estrés, término que proviene de la física para denotar la transformación experimentada por un material al ser sometido a una fuerza. En biología, donde la respuesta orgánica es muy diversa, hablamos de alostásis para identificar los procesos de adaptación frente a circunstancias cambiantes y de carga alostática como la suma de agresores.

El caso del ser humano es muy peculiar. Primero, conforme hemos evolucionado nuestros retos son otros. Hoy no luchamos contra el mamut o el tigre dientes de sable, pero si contra un jefe demandante e irracional, el tráfico o la incertidumbre económica. En segundo lugar, sufrimos ataques tanto contra nuestra integridad física como emocional. Y, quizás lo más importante, somos la única especie que presenta estrés por anticipación, nos agobia aquello que no ha ocurrido y que pudiera nunca suceder (por ejemplo: problemas monetarios, familiares o políticos).

El estrés es bueno e indispensable pues nos mueve a hacer cosas y a desarrollarnos…pero hasta cierto punto. En el mundo actual, y particularmente en el medio urbano, la mayoría vivimos estresados; es la enfermedad del siglo XXI. Se presenta en formas aguda o crónica, ya sea por un sobresalto o un evento intempestivo o bien por situaciones que nos preocupan en el largo plazo.

Unhappy, Man, Mask, Sad, Face, Sitting, Depressed

En el estrés súbito el organismo libera adrenalina y noradrenalina, preparándonos para luchar o huir, aunque en la mujer la producción suele ser de oxitocina, que genera una conducta de protección y cobijo para cuidar de sus críos. Cuando el estrés es prolongado impacta al cortisol, una hormona que fabricamos diariamente para adaptarnos a las demandas de la vida.

Nutrición: El Más Potente Medicamento

Empatía, estructura y ciencia

El descubridor de esta respuesta, el Dr. Hans Selye, la llamó síndrome de adaptación general y describió 3 etapas: alarma, resistencia y agotamiento. Sus consecuencias en cada persona dependerán de su estado de salud física y mental y su resiliencia (capacidad de afrontamiento).

El exceso de cortisol reduce la inmunidad incrementando la susceptibilidad a infecciones, daña al hipocampo (la estructura cerebral primaria responsable de la creación de memorias), aumenta el apetito y el peso corporal y es causa de osteoporosis, diabetes e hipertensión. También produce fatiga extrema, dolor, depresión y ansiedad, trastornos hormonales femeninos incluyendo síndrome premenstrual e infertilidad, insomnio, alergias, confusión mental y malestares gastrointestinales.

Hasta aquí todo claro y transparente, ¿correcto? Pues no, ya que más allá de los motivos convencionales de estrés como divorcios, fallecimientos, despidos laborales o mudanzas, existe una amplia gama de causas insospechadas que tienen repercusiones terribles. La lista es larga pero resaltan: aumento de la permeabilidad intestinal con absorción de elementos tóxicos de la flora intestinal, consumo de alimentos procesados o de aquellos a los que pudiera existir sensibilidad, carencias nutricionales, trastornos del sueño, oscilación en las concentraciones de glucosa en sangre, toxicidad por metales pesados, empleo de edulcorantes artificiales (Splenda, aspartame, sacarina, etc.), infecciones crónicas, ejercicio exhaustivo y deficiencia de hormonas sexuales. En suma, se pueden englobar los detonadores de estrés en 4 categorías: mental y emocional, disturbios del sueño, factores de inflamación y desequilibrios de glucosa en sangre.

Desde esta óptica es evidente que, en mayor o menor grado, todos estamos sujetos a estrés y es un hecho que no a todos nos afecta de la misma forma, pero eso no significa que pase desapercibido. Aunque existen muchas formas de valorar esta condición, incluyendo estudios específicos de laboratorio, el siguiente cuestionario te guiará para saber cuánto estrés tienes y cómo lo manejas.

Si respondiste afirmativamente a 15 o más preguntas, el estrés te está afectando de manera significativa; 8 a 14 implica estrés moderado; menos de 7 te encuentras en buenas condiciones. Es mucho lo que puede hacerse para mejorar esta condición, te daremos recomendaciones en los próximos artículos.

Para más información del tema visita Vita Plenus

Más noticias AQUÍ.

ULTIMAS NOTICIAS

Contenido Relacionado

Liderando el movimiento

Liderando el movimiento: Cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.

Exitoso Campeonato Estatal de Fundamentos de Gimnasia Rítmica

Asociación Veracruzana agradece apoyo del IVD.

Emociones: ¿debilidad o biología?

Emociones: ¿debilidad o biología?. Artículo cortesía del Dr. Alexander O. Krouham.