Damián tenía cuatro años cuando entró solo a una sala para participar en una audiencia judicial. Durante cerca de una hora respondió preguntas de personas desconocidas sobre un proceso legal que lo acompañaba desde que era un bebé.
Años después, ese recuerdo dio origen a “Tu voz importa”, un kit de acompañamiento emocional para niñas, niños y adolescentes que participan en procedimientos judiciales.
Damián comenzó a acompañar a su madre, Ixchel Ortiz Vidal, a los juzgados cuando tenía poco más de un año. Hoy tiene ocho, y de acuerdo con la activista e integrante de la colectiva Justicia para Madres e Infancias, gran parte de su infancia ha transcurrido entre audiencias, trámites, abogados y expedientes.
Ortiz Vidal recuerda que, cuando pensó que aquella audiencia había quedado atrás, el menor la mencionó durante una conversación cotidiana.
“Me dijo que lo que más le ayudó a sentirse tranquilo fue un squishy que llevaba consigo”, relató.
Ese recuerdo se convirtió en el punto de partida de una propuesta que busca hacer menos traumática la participación de infancias y adolescencias en procesos judiciales.
Audiencias pensadas para adultos
La propuesta surgió tras años de experiencia en juzgados y de cuestionar por qué los procedimientos judiciales se siguen diseñando desde una lógica adulta, incluso cuando quienes participan son menores de edad.
“¿Por qué seguimos teniendo audiencias donde el Poder Judicial no se baja al nivel de las infancias? ¿Por qué seguimos interrogándolos como si fueran adultos?”, cuestionó.
De acuerdo con Ixchel Ortiz Vidal, uno de los principales problemas es que los espacios judiciales continúan siendo profundamente adultocéntricos.
En el caso de Damián, recordó que fue entrevistado sin la presencia de una persona de confianza y sometido a una dinámica que poco tenía que ver con la forma en que niñas y niños procesan emociones o expresan experiencias.
“Lo interrogaron con 30 preguntas durante una hora, con dos personas que ni conocía y sin acompañamiento de ningún familiar”, señaló.
La experiencia la llevó a reflexionar sobre las condiciones en que muchos menores enfrentan procedimientos familiares, civiles o incluso penales en distintas partes del país.
Un kit construido desde la mirada de las infancias
La propuesta fue diseñada entre madre e hijo, luego de que Ixchel preguntara directamente a Damián qué le habría ayudado durante aquella audiencia.
“Me hubiera gustado dibujar o hacer figuritas de plastilina”, respondió el menor.
A partir de esas ideas surgió el kit “Tu voz importa”, que contempla materiales diseñados para brindar contención emocional antes y durante las audiencias.
Entre los elementos considerados se encuentran un libro para colorear, materiales para explicar de manera sencilla qué es una audiencia, ejercicios de regulación emocional, laberintos de relajación, plastilina y juguetes sensoriales como los squishies.
La intención es que las infancias comprendan lo que está ocurriendo y cuenten con herramientas para reducir la ansiedad y el estrés que pueden generar estos procedimientos.
De una experiencia personal a una política pública
El proyecto fue presentado ante autoridades estatales y actualmente es analizado por la Dirección General de Cultura de Paz y Derechos Humanos (DGCPDH), así como por el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes de Veracruz (SIPINNA).
La propuesta busca incorporar la experiencia de especialistas para desarrollar versiones adaptadas a distintas etapas del desarrollo, desde la primera infancia hasta la adolescencia.
“No puedo regresar el tiempo y que la audiencia de Damián sea distinta, que me encantaría, pero puedo hacer que para las demás infancias que estén atravesando por procesos judiciales sea menos traumático”, afirmó.
La activista considera que el proyecto representa una forma de transformar experiencias dolorosas en acciones concretas para mejorar el acceso a la justicia de niñas, niños y adolescentes.
Ley Damián, el origen de la propuesta
La idea del kit surgió de la misma experiencia que impulsó la llamada Ley Damián, iniciativa presentada en el Congreso de Veracruz para reconocer el abandono afectivo como una causal de suspensión de la patria potestad.
Ortiz Vidal explicó que, aunque el progenitor dejó de convivir con su hijo, rechazó participar activamente en su crianza y actualmente no mantiene contacto con él, el sistema jurídico continúa reconociéndole derechos sobre decisiones fundamentales de su vida.
Este vacío legal, aseguró, afecta a miles de infancias en México.
“La patria potestad no debería pertenecer a quien solo aparece en un papel. Debería pertenecer a quien cuida, cría, acompaña y está presente en la vida de una infancia”, sostuvo.
La activista comenzó a trabajar la propuesta en octubre de 2025, después de enfrentar la imposibilidad de tramitar el pasaporte de su hijo porque necesitaba la autorización de una persona que llevaba años ausente.
“Somos Damián y yo luchando contra un fantasma que decidió no estar y contra el sistema que le da derechos a ese fantasma sobre la vida de mi hijo”, afirmó.
Tras difundir la iniciativa, comenzó a recibir mensajes de mujeres de distintas entidades que enfrentan situaciones similares.
Actualmente mantiene contacto con madres de Chihuahua, Durango, Puebla, Estado de México, Quintana Roo y Nuevo León, quienes llevan años litigando casos relacionados con la ausencia parental.
A su juicio, la discusión sobre el abandono afectivo no se limita a conflictos familiares, sino que también abre preguntas sobre el papel que desempeñan las instituciones en la protección de niñas y niños.
“El interés superior de la niñez tendría que estar por encima de cualquier derecho de las personas adultas”, señaló.
Mientras la iniciativa avanza en su ruta legislativa, Damián continúa acompañando el proceso. Ha escuchado los borradores de la propuesta, asistió a su presentación en el Congreso y sabe que una ley lleva su nombre.
Para Ixchel Ortiz Vidal, tanto la Ley Damián como el kit “Tu voz importa” comparten el objetivo de que las infancias dejen de ser espectadoras de procesos diseñados por adultos y comiencen a ser escuchadas desde sus propias necesidades.
“No puedo cambiar la audiencia que vivió Damián, pero sí puedo intentar que otras infancias tengan una experiencia distinta”, concluyó.
Con información de AVC Noticias.
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