jueves, agosto 11, 2022
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 Insect Allies, virus mutantes serían dispersados por insectos

Este viernes  se ha soltado una alarma por posible arma biológica. Cuatro equipos de científicos de EE UU investigan con virus modificados genéticamente para que alteren el ADN de los cultivos. El programa propone introducir alteraciones genéticas en campos de cultivos ya plantados, utilizando virus infecciosos que se dispersarían a través de insectos.

El programa Insect Allies. El programa ha sido definido por la agencia como un método para luchar contra las amenazas que puedan afectar “al suministro de alimentos de los Estados Unidos” proteger las cosechas de una repentina sequía, heladas… o un ataque exterior,especialmente aquellas “introducidas por agentes estatales o no estatales”.

Hoy en un artículo en la revista Science, varios especialistas plantean sus dudas sobre el programa Insect Allies, financiado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA, por sus siglas en inglés).  Según los autores del artículo, estas características hacen pensar que el proyecto tiene intención de ser utilizado de forma ofensiva y, por tanto, convertirse en una posible arma biológica.

Pero lo que resulta especialmente preocupante para los científicos es el método utilizado para dispersar el virus, ya que DARPA obliga a utilizar insectos como medio de distribución, en lugar de hacerlo con métodos más fáciles de controlar como la fumigación. “Todos los beneficios hipotéticos para la agricultura podrían probablemente alcanzarse a través de la fumigación”, afirman los investigadores, por lo que, en su opinión, el enfoque de DARPA refleja “una intención de desarrollar un medio de dispersión con fines ofensivos”.

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“El programa puede ser claramente percibido como un esfuerzo para desarrollar agentes biológicos con fines hostiles, lo que, de ser cierto, constituiría una violación de la Convención sobre Armas Biológicas”, aseguran los firmantes del artículo,  Guy Reeves y Derek Caetano, del Instituo Max Planck de Biología Evolutiva, Silja Vöneky, del Instituto de Derecho Internacional y Ética del Derecho y Christophe Boëte, del Instituto de Ciencias de la Evolución de Montpellier.

Sin embargo, los investigadores aseguran que, “el conocimiento que se obtendrá de este programa parece muy limitado a la hora de mejorar la agricultura estadounidense o para responder a emergencias nacionales” y advierten de que, a pesar de haber pasado ya dos años desde su inicio, “ha habido pocas explicaciones públicas de cómo se podrían aplicar los desarrollos derivados de la ejecución del plan a los beneficios agrícolas anunciados”.

Pero lo que resulta especialmente preocupante para los científicos es el método utilizado para dispersar el virus, ya que DARPA obliga a utilizar insectos como medio de distribución, en lugar de hacerlo con métodos más fáciles de controlar como la fumigación. “Todos los beneficios hipotéticos para la agricultura podrían probablemente alcanzarse a través de la fumigación”, afirman los investigadores, por lo que, en su opinión, el enfoque de DARPA refleja “una intención de desarrollar un medio de dispersión con fines ofensivos”.

“Lo que hace la infección del virus es modificar el ADN del huésped”, explica a eldiario.es José Miguel Mulet, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia e investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas. “Si esa modificación del ADN produce, por ejemplo, esterilidad en el maíz, lo que sucede es que perderás la cosecha, porque las mazorcas infectadas se volverán estériles y no producirán granos”.

La modificación de virus para introducirles este tipo de alteraciones se puede conseguir a través de distintas técnicas que ya “se han utilizado para cosas positivas, como el control de plagas, porque puedes poner genes que vuelvan estériles a los insectos”, explica Mulet. Sin embargo, “otra cosa es que ahora esa misma tecnología se pueda utilizar para, en vez de controlar plagas, extenderlas, o, como en este caso, para limitar la producción agrícola como un arma estratégica”.

El programa Insect Allies se inició en 2016, tiene una duración programada de 4 años y actualmente cuenta con más de 27 millones de dólares en contratos de investigación adjudicados a varios consorcios. Las plantas objetivo del programa de experimentación son el maíz y el tomate, mientras que las especies de insectos de dispersión incluyen saltamontes, moscas blancas y pulgones.

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