Por: Elvira del Carmen Tejera/El Dictamen
Desde el Mirador Jarocho y en el Vagón del Tiempo
CONVERTIMOS NUESTRAS PUPILAS EN UN CALEIDOSCOPIO
Sentadas frente al mar en una noche de luna convertimos nuestras pupilas en un bello caleidoscopio que nos brinda incontables figuras que podemos comparar con el tiempo separando los acontecimientos tristes, amargos o difíciles de los momentos dulces, llenos de amor, de alegría y de felicidad… Todos están inmersos en nuestro interior, en el sentimiento que tiene como símbolo el corazón, y todos forman nuestra historia de vida. Pero depende de cómo movamos el caleidoscopio la aparición de esas figuras que podemos catalogar como positivas o negativas, y de las que dependen el entusiasmo, nuestra grata actitud ante la vida, cuando nos brindan calma, paz, alegría y nos llenen de felicidad. O que nos sintamos tristes, contrariados y desesperados porque no nos gusta como gira el mundo, porque no nos parece como marcha nuestra comunidad y porque no encontramos la oportunidad que deseamos…
DIOS NOS ENVIÓ COMO SERES HUMANOS PERFECTIBLES
Pensamos que Dios nos puso en el mundo como seres imperfectos pero perfectibles, y puso también a nuestro alcance las piezas para forjar nuestro entorno con lo que podríamos alimentarnos, creando la naturaleza entera, con árboles, agua, mares, montañas, nos dio una inteligencia superior y repartió dones artísticos, científicos, pero sobre todo fraternales y espirituales. Tal vez en muchos aspectos hemos perdido el camino o la memoria para reflexionar…






RECUPERAR NUESTROS VALORES
Pero, ¿cómo podemos desandar ese camino?, ¿cómo podemos recuperar los valores que nos fueron transferidos?… Muy fácilmente: Proponiéndonos encontrar el lado positivo en todo, porque hasta de las acciones negativas podemos sacar lecciones de vida. Participando en el equipo de los soldados de trabajo y paz que han creado los integrantes de valiosos grupos y clubes que laboran desinteresadamente para revertir carencias de salud, de alimentación, de techos para gente que vive en situaciones verdaderamente precarias y que saben que solos no podrán salir adelante…
LUCHAR EN LA MEDIDA DE NUESTRAS POSIBILIDADES
Tenemos que unirnos a ellos en la medida de nuestras posibilidades (pero reales porque es muy fácil con un no puedo porque estoy muy ocupado) y no siempre es material la ayuda o el apoyo, a veces con una simple caricia o compañía bastan. Y también unirnos a ellos para luchar por sus derechos humanos, por las víctimas de los genocidios, porque reciban la justicia que merecen y por librarlos de líderes ambiciosos y mentirosos que se aprovechan de su vulnerabilidad, de sus carencias o de su ignorancia…
LA ORACIÓN NUESTRO VÍNCULO MÁS CERCANO A DIOS
También debemos unirnos a Dios en la oración porque es el vínculo cercano que tenemos con Él y a través de ésta nos reconfortamos, y se acrecienta nuestra fe en la vida eterna que tendremos en su compañía y donde volveremos a vernos con nuestros seres amados que ya se encuentran en el reino prometido. El tiempo pasa, el tiempo vuela, pero queda en su historia con los acontecimientos sucedidos en todas las épocas. Pero vamos unidos al tiempo que nos toca vivir en la tierra y contarán siempre las acciones que hayamos realizado para nuestros hermanos en la tierra… Y los que estamos aquí y ahora debemos encontrarle la cuadratura al ángulo para ser felices como decimos antes en el servicio que es como dicen los japoneses, nuestro ikigay o sea nuestra razón para vivir y en la que encontraremos la felicidad retratada en el espejo de nuestras acciones…Nos gustarían sus comentarios en el correo [email protected]
