Por: Manuel Lucio/Retratista
Destacándose en el manejo experto de la luz natural y el uso del foco suave en sus retratos, este estilo se caracteriza por un dominio notable de la luz de día, simplificando la técnica para realzar la naturalidad y delicadeza de sus imágenes sin complicaciones excesivas, desarrollando un concepto propio denominado “Soft” y ha sido pionero en la fotografía de autor, centrando en capturar momentos especiales con un enfoque creativo y discreto, técnica con foco suave que resalta los rostros con nitidez en los ojos y rasgos faciales mientras suaviza el resto, logrando un equilibrio entre claridad y suavidad que transmite una atmósfera íntima y emotiva. Este tipo de iluminación suave es clave para lograr retratos artísticos que transmiten emociones con sutileza, aportando confort visual y una sensación de naturalidad. También es popular para belleza y moda, donde la piel debe lucir luminosa sin exceso de brillo o sombra dura. En definitiva, los focos suaves son una herramienta versátil y muy usada en la fotografía de retrato artístico para controlar la atmósfera y acentuar lo mejor del sujeto con sensibilidad y simplicidad técnica.





