‘Mi mascota es un León’ – Crítica

Mario E. Durán es fan del cine desde antes de nacer, no hay estreno que se pierda. Puedes seguir más de su trabajo, noticias y reseñas en CinéfilosMD y aquí puedes leer más de CINÉFILOS.

Las películas de este género me agradan porque de alguna manera siempre traen consigo algún mensaje que va dirigido para todos los integrantes de la familia; pero ¿qué ocurre cuando partimos de una historia que es totalmente absurda? Tenemos lo que en Latinoamérica se llama “Mi mascota es un león” a la que deberían haber respetado su título original “Mía y el león blanco”, cinta que es un drama totalmente forzado que pese a contar con los típicos elementos para encajar, que aquí principalmente es crear conciencia sobre la caza de animales, existe un algo que no termina de convencer, y eso es la dureza que le hace falta a la historia para hacerla entrañable.

Mia tuvo que abandonar su natal Londres a los 10 años para mudarse a África, donde sus padres han sido contratados para administrar una granja de leones. Para la pequeña, el cambio es abrupto y complicado, abandonando su escuela, sus amigos y su estilo de vida para enfrentarse a la soledad de una majestuosa selva. Al poco tiempo de su llegada, Mia es parte del nacimiento de un león blanco, al cual ha llamado Charlie y quien le devolverá la felicidad que creía perdida. Por tres años, Mia y Charlie fueron inseparables amigos y compañeros, pasando los días y noches juntos, aprendiendo y jugando. Sin embargo, cuando el león ha crecido a su tamaño adulto, Mia empieza a descubrir el plan de su padre: vender al animal a un grupo de cazadores de trofeos partiendo de que dicha mascota representa un peligro para el hogar. Angustiada por perder a su mejor amigo, Mia decide escapar de la granja y llevar a Charlie a una zona segura, enfrentando peligros constantes.

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Si bien la personalidad de la niña por momentos desespera (típicos de una adolescente en desarrollo que no mide las consecuencias de sus actos), la poca química que existe entre la familia se hace notar en los momentos en los que el sentimiento tendría que estar a flor de piel (salvo por los hermanos), pero se valora el que durante tres años se realizó la filmación de esta película, notando ante nuestros ojos el crecimiento de los niños actores muy al estilo de lo visto en “Boyhood”.

Cabe destacar que el director francés Gilles de Maistre junto a su esposa Prune de Maistre hicieron un viaje a Sudáfrica, lugar en el que fueron testigos de la caza de animales salvajes como deporte, motivo que los llevó a realizar esta cinta que si bien no cuenta con las mejores actuaciones, es la relación de la protagonista con la peculiar mascota lo que la salva, ya que además de ser muy predecible, sumémosle un villano caricaturesco que no aporta gran cosa.

Se aplaude el que la protagonista en la vida real convivió con un león, lo cual se proyecta con la conexión íntima entre ambos cual leal amistad, omitiendo la crudeza que representa la caza que es legal en aquel lugar, ya que no debemos olvidar que se trata de una cinta para toda la familia.

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