En el marco de una más de las celebraciones del Día del Maestro con eventos tradicionales, cada vez menos: debemos reconocer a este personaje como el artífice de la educación integral que forme ciudadanos de bien, capaces, competitivos ante avances científicos y tecnológicos que nos toca vivir. El cambio global es real y, con ese rigor debemos enfrentarlo.
Contundente pronunciamiento corresponde a la maestra Irma Morales Matus, egresada de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rebsaben”, maestría en educación con especialidad en Investigación y licenciatura en Historia quien durante 40 años acumuló experiencia desde planteles de primaria hasta de la Universidad Veracruzana.
Vivimos incesante cambio
Estamos conscientes, dijo más adelante, el mundo moderno se encuentra en incesante cambio y aquí, la labor del maestro con vocación genuina deberá adaptarse y compartir ventajas con sus alumnos a fin de que éstos reúnan herramientas actualizadas que les permita optimizar el aprovechamiento de recursos disponibles en el ambiente que le toca laborar.

Tampoco el maestro es “mago”
Ahora bien enfatizó Morales Matus, el propósito fundamental del docente radica en generar entes innovadores, interesados en la lectura , cultura que les permita crear identidad, se distinga de la mayoría en base a beneficios propios y de la comunidad.
Nada fácil la tarea de inducir a niños, jóvenes a consultar la biblioteca o también otros recursos digitales, complementarios a lo contenido en espacios del aula.
Por esa razón, cabe reflexionar el tamaño de las limitaciones del horario y programa escolar. Veamos, explicó, con sólo 4 horas de clases, durante 5 días y 200 días del programa escolar oficial que no es efectivo, el profesor debe ser “mago” para cubrir, de verdad, los objetivos establecidos por el gobierno.
Han venido a menos los reconocimientos
En tanto, al hablar del impacto de reconocimiento al maestro, la entrevistada, asegura que los eventos masivos han venido a menos en tamaño e interés de gobernantes en ese sentido.
Pareciera en opinión de Morales Matus que el maestro es un objeto más, en la práctica sin alcances de autoridad en la escuela para corregir conductas inadecuadas. Prevalece incipiente libertinaje, mal entendido el concepto de derechos de padres, al grado de querer mandar en temas ajenos a su posición, todo bajo la complacencia de la autoridad.
Esa excesiva flexibilidad repercute en la calidad de la educación tanto en conocimientos, hábitos y respeto a los valores en general. En conclusión, no todo lo pasado fue malo.
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