El éxito de toda empresa pública o privada se logra con la integración de todos los factores de la producción, garantía de rentabilidad, activo fundamental para establecer programas de largo plazo con calidad de excelencia y expansión del mercado interno y de exportación.
Este escenario conoció el reportero de El Dictamen en un reciente viaje a la Unión Americana, con recorrido por territorio con vocación agropecuaria de la franja que comprende los estados de Kansas, Oklahoma y Texas, asiento de grandes sembradíos de maíz, sorgo, algodón y ganadería bovina y porcícola.

Un desarrollo industrial del cual destacaremos la empresa Seaboard Food, cuya planta matriz se localiza en Oklahoma, pero está diversificada en Texas, Kansas e Iowa. Es una de las más importantes dedicadas a la cría, procesamiento y transportación de carne de cerdo enviada a California, Nueva York, Japón, China, México y también al consumo de otras localidades estadounidenses.
7 MILLONES DE CERDOS
En charla con directivos y personal técnico de la empresa mencionada, habló de planes de gran alcance. Veamos, tan sólo en la sede principal, las granjas disponibles producirán en el presente año una cifra poco superior a los 7 millones de cerdos, menos un 10 % de ese total por muerte de animales afectados en meses recientes por el coronavirus.
Muy completa la estructura y operación de este consorcio porcícola. Es permanente el trabajo de laboratorio a fin de superar riesgos de muertes y mejorar constantemente la calidad de la carne.
Ocupan 30 semanas desde el nacimiento hasta que el puerco es enviado al sacrificio con un peso entre las 290 y 320 libras. Casi el 100 % de la producción del nivel premium, dotada del marmoleo que el cliente selecto exige y paga, va al mercado exterior. En el caso concreto de México, la carne es transportada a granel, misma que se procesa para producir jamón.
AL MINIMO DEJAN EL DESPERDICIO
Insistieron los entrevistados en Seaboard Food en señalar la aplicación para obtener óptimo rendimiento de la materia prima. Por esa razón, en todas sus plantas disponen de biodigestores, equipo de avanzada que, utilizando excremento de los cerdos, genera gas metano que canalizan a un sistema de ductos destinados a California, donde esa energía se utiliza en múltiples necesidades.
Los beneficios de la integración no paran allí; también los animales que mueren por diversas causas, ya sea por manejo en transportación o como consecuencia de enfermedades, como mencionamos líneas arriba, todo se muele: carne, huesos, y elaboran harina rica en proteína con mucha demanda en la alimentación de reses, pollos y perros.
Ese aparato de grandes proporciones se mueve con una plantilla donde es creciente la contratación de veterinarios de la Universidad Veracruzana, Chapingo, Narro, entre otras, bajo la conducción jerárquica de un líder de equipo, gerente de granja, gerente de producción, gerente de operación, cargos ejecutivos.
Las entregas de la carne en canal procesada en rastro propio, transportada en vía terrestre y también en barco, todo comprendido en concepto de una integración completa de la mano con la productividad efectiva.
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