En el marco del Día del Peluquero, El Dictamen comparte la historia de un hombre que ha dedicado 45 años de su vida a un oficio que, aunque ha cambiado con el tiempo, sigue siendo sinónimo de estilo, confianza y amistad.
Don Miguel, como todos lo conocen, nos recibió en su peluquería ubicada en Benito Juárez 87, entre Morelos e Independencia, para compartir con nosotros un poco de su experiencia, sus anécdotas y el amor que siente por esta profesión que lo ha acompañado durante toda su vida.
“Empecé como aprendiz en el año de 1962, en una peluquería llamada La Moda. Estaba en Independencia y Emparan, y ahí trabajábamos ocho peluqueros. Yo entré porque necesitaba trabajar, quería ganarme la vida”, recordó con una sonrisa que no solo reflejó nostalgia, sino también orgullo de haber construido una carrera basada en la perseverancia
Con el paso de los años, Don Miguel ha visto cómo el mundo de la peluquería ha evolucionado. “Antes no había barberías como ahora, pero al final todos hacemos lo mismo, solo que con estilos y nombres diferentes”, comentó entre risas. Aun así, aseguró que lo más importante nunca cambia: el trato humano, la confianza y el cariño entre peluquero y cliente.
Su disciplina y dedicación son dos de los pilares que lo mantienen activo y con energía. Cada día inicia a las 5:00 de la mañana con una caminata rápida frente al parque de su casa, una rutina que ha mantenido durante más de 40 años. A las 7:00 a.m, ya está en su peluquería, listo para recibir a sus clientes, y no se detiene hasta las 8:30 o 9:00 de la noche incluso los domingos, cuando trabaja hasta las 4:00 p.m., Don Miguel está presente demostrando que la pasión por su trabajo no tiene horarios.
Cuando le preguntamos sobre su clientela, no dudó en sonreír y recordar:
“Tengo muchos clientes de años, de 20, 30… y hasta más. La verdad, ya no los veo como clientes, los veo como amigos, el secreto está en la amistad y el carácter con el que tratas a las personas.”
Las anécdotas abundan en su peluquería aunque asegura que en sus tiempos no había cortes “raros” como ahora, pero que sí ha vivido momentos divertidos y únicos con las personas que atiende todos los días. “La peluquería en sí es anécdota todos los días, siempre con diferentes clientes”, dijo mientras acomodaba sus tijeras.

Pero no todo ha sido fácil, Don Miguel admitió que al principio los ingresos eran pocos
Y que hacerse de una clientela tomó tiempo y esfuerzo, por eso a los jóvenes que desean iniciar en este oficio les aconsejó ser pacientes:
“Sean perseverantes no es fácil al principio, porque son pocos los ingresos mientras te das a conocer, pero con trabajo y constancia todo llega.”
Y si de consejos hablamos, aquí hay uno más directo:
“Así que tú, que estás leyendo esto y que vas a entrar a la escuela, ¿Qué esperas para ir por tu corte de cabello con Don Miguel?, Nada como empezar el ciclo con un corte bien hecho y con el estilo que solo alguien con tanta experiencia puede darte.”
Para Don Miguel, cada corte es más que un servicio; es un momento para conectar, platicar y sobre todo, hacer que cada cliente se sienta especial.
Su peluquería no solo es un lugar donde se transforma el look, sino también un espacio donde se construyen amistades y recuerdos que han perdurado por generaciones.
Para concluir, Don Miguel informó que sus horarios de atención son de Lunes a sábado de 7 de la mañana a 9 de la noche y los domingos de 7 am a 4 pm.
Su negocio se ubica en Benito Juárez 87, entre Morelos e Independencia, en el Centro Histórico de la ciudad.
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