Cada 17 de abril, el Día Mundial de la Lucha Campesina nos recuerda la urgencia de reconocer su papel fundamental en la producción de alimentos, la conservación del medio ambiente y la defensa del territorio. Esta conmemoración también exige justicia para quienes han sido despojados, silenciados o asesinados por defender su derecho a la tierra.
En México, el campo es mucho más que un sector productivo: es cultura, identidad y vida. A lo largo del territorio, millones de campesinas y campesinos trabajan la tierra enfrentando desafíos históricos como la desigualdad en el acceso a recursos, la pobreza rural, la migración forzada y el abandono institucional.

Una historia marcada por la resistencia: la lucha campesina
El 17 de abril de 1996, un grupo de campesinos organizados por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil fue brutalmente atacado por la policía militar mientras realizaban una protesta pacífica en Eldorado dos Carajás, en el estado de Pará.
La manifestación tenía como objetivo exigir el acceso a la tierra, parte de la lucha por una reforma agraria justa. Durante el ataque, 19 campesinos fueron asesinados y decenas más resultaron heridos; este trágico suceso marcó un hito en la historia de las luchas campesinas a nivel mundial, generando una gran conmoción y una mayor visibilidad de los problemas que enfrentan los pueblos rurales.

Importancia de conmemorar la lucha campesina
Este día visibiliza las múltiples problemáticas que enfrenta el sector rural: acaparamiento de tierras por grandes empresas, contaminación ambiental, pérdida de biodiversidad, desplazamiento forzado, violencia y pobreza. También recuerda la importancia de los pequeños productores en la lucha contra el hambre y el cambio climático.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO):
- Los pequeños productores generan más del 70% de los alimentos que se consumen en el mundo.
- En América Latina, cerca del 81% de las explotaciones agrícolas son de tipo familiar o campesino.
- Sin embargo, en muchas regiones, solo el 20% de la tierra cultivable está en manos de campesinos y campesinas.

En México, los datos del INEGI revelan que:
- Aproximadamente 5.3 millones de personas se dedican a actividades agropecuarias.
- El 72% de las unidades de producción rural son menores de cinco hectáreas.
- La mayoría de los productores enfrentan bajos ingresos, falta de apoyos técnicos y dificultades para comercializar sus productos.
Una lucha por el futuro
El Día Mundial de la Lucha Campesina no solo recuerda a los caídos en la defensa de la tierra, sino que también llama a la acción para fortalecer políticas públicas que garanticen los derechos del campesinado, promuevan la agroecología, el acceso equitativo a los recursos y reconozcan el valor del conocimiento ancestral.

Hoy más que nunca, la defensa del campo es clave para construir sistemas alimentarios sostenibles, proteger el medio ambiente y garantizar el bienestar de las comunidades rurales. Esta lucha es también una lucha por la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos. Es un momento para reconocer y apoyar las luchas campesinas en México y en el mundo, promoviendo políticas que fortalezcan la soberanía alimentaria y protejan los recursos naturales para las generaciones futuras.
El Día Mundial de la Lucha Campesina no solo es un recordatorio de las tragedias pasadas, sino una llamada de atención a la urgencia de garantizar la justicia para quienes sostienen la vida en el campo. La lucha por la tierra, la justicia social y el derecho a una vida digna sigue siendo fundamental, no solo para los campesinos, sino para la seguridad alimentaria y el bienestar de todos.
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