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Retomando el ADN

El comentario de Ángel Palma en El Dictamen.

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La criticada administración de Rodrigo Ares de Parga en Club Universidad no fue  tan mala como se pintó en su momento. Dejando de lado diversas declaraciones y acciones que trascendieron el carácter privado e influyeron en darle una imagen de villano, hay que destacar que Rodrigo, muy a su estilo, es un directivo con perfil humano que se preocupó por el aspecto familiar de sus jugadores; pero, sobre todo, hay que destacar las bases que sentó con su proyecto inconcluso al frente del patronato (estaba proyectado de 2016 a 2022), en el cual priorizó tres pilares: finanzas sanas, resultados deportivos y formación de jugadores.

A ello habría que sumar su legado en infraestructura, reflejado en las instalaciones que hoy se conocen como Cantera 2, la casa club y el hotel de concentración; bases importantes para ganar terreno en la carrera de formación y captación de talento en la que Chivas y Pachuca han tomado mucha ventaja ante la histórica cantera universitaria.

En la finanzas, hay que decirlo, Ares de Parga es sumamente capaz, algunos dirían que hasta un genio; (más de una vez fue blanco de serias críticas de la prensa que finalmente se quedaron en eso, críticas sin investigación seria que diera fundamentos); en lo deportivo se vivió una época de muchos altibajos que derivaron en aprendizaje, incluyendo la etapa de David Patiño en donde se rompieron malas rachas históricas, pero cuyo mal manejo de vestidor hicieron insostenible la continuidad.

En el camino se convirtieron en incógnita canteranos como Idekel y Figueroa, pero se consolidaron otros como Mozo e Andrés Iniestra; asimismo se descartaron otros más como Escamilla y Mendoza, de la mano de varios extranjeros. Volviendo al tema de los jugadores formados en casa, hay que aplaudir la contratación de Andrés Lillini como Director de Fuerzas Básicas pues, además, fue un movimiento que hubo que hacer con premura cuando su predecesor, el español Adolfo Abad, dejó libre el cargo al tomar una generosa oferta proveniente de China.

Sin profundizar demasiado en la trayectoria de Lillini, trabajó cinco años en Monarcas Morelia y tres en Boca Juniors; conocimiento del fútbol mexicano y experiencia como formador de élite, casi nada.

Finalmente, tras mucho aprendizaje y la acostumbrada política que se vive en Club Universidad, se dio la llegada de Jesús Ramírez y José Miguel González “Míchel”; de perfil humano diametralmente opuesto pero complementario, y no con pocos obstáculos que no trascienden a la prensa, han logrado que una admirable planeación, sumando esfuerzos de gestión de vestidor, inteligencia deportiva y muchas horas de entrenamiento, se reflejen en un liderato general tras un tercio de torneo.

Hoy la prensa alaba, posiblemente demasiado, los resultados de Club Universidad, la afición se ilusiona y la imagen de Pumas no podría ser mejor pues todos hablan de esa amalgama entre buenos refuerzos y buenos canteranos que, insisto, brillan con las bases que sentó Rodrigo Ares de Parga.

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