A sus 26 años, Alan Santtiago cuenta con una trayectoria que no muchos pueden presumir. Gracias a su creatividad y años de trabajo duro, logró consolidar su propio estudio de tatuajes, llamado Apolo Studio.
En el marco del Día del Tatuaje, te compartimos la historia de éxito del veracruzano que ha plasmado su tinta en la piel de decenas de estrellas y puesto el nombre de Veracruz en alto.

En entrevista exclusiva con El Dictamen, Alan Santtiago rememoró sus inicios en el mundo del tatuaje y confesó que esta aventura nació desde que tenía 8 años de edad, cuando descubrió su pasión por el dibujo.
“Siempre me ha gustado pintar, dibujar, hasta dibujar en las paredes. Desde niño me llamó mucho la atención. Además, como me llevaba mucho con mis hermanos, que son más grandes que yo, una vez mi hermana me llevó a acompañarla a hacerse un tatuaje. Yo tenía como 6 años, fue como en 2006. En esos años no era tan conocido. Yo veía en MTV cosas como ‘Miami Ink’ y todo eso, y por eso me empezó a gustar“, recordó de esa etapa en su vida.
Alan Santtiago, el tatuador de las estrellas
Gracias a su talento, el creativo se ha convertido en la primera opción de muchas estrellas de la música, incluyendo a la cantante e influencer veracruzana Yeri Mua y al boxeador Lazy Boy.
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Sobre su estilo de tatuajes favorito, Alan Santtiago comentó: “Principalmente retratos e ilustraciones. Puedo hacer desde cosas muy sencillas hasta muy detalladas, a veces con color, a veces con sombra. No me gusta cerrarme (…) Me gusta mucho hacer retratos, especialmente de películas. Eso es algo que disfruto mucho, que me nace hacer“.
Sin embargo, la sociedad veracruzana se ha caracterizado por sumarse a tendencias alejadas de esta técnica. En su lugar eligen diseños estéticamente “aceptados”.
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“Ahorita creo que mucha gente se hace mangas. Ya no quieren tatuajes pequeños; ahora muchos chavos quieren mangas. También se repiten mucho diseños que son aceptados por la sociedad, como un Zeus, un Poseidón o un león”, continuó.
Ser tatuador: una aventura llena de retos
Sin embargo, no todo ha sido fácil en su camino como tatuador. Y es que tras decidir tomar riesgos y emprender camino en otro país, se enfrentó a una realidad que representó un nuevo comienzo.

“Aunque ya tengas buen nivel, tatuar en otro país, donde nadie te conoce, es un nuevo reto. Es como volver a empezar, como si te mudaras a otra ciudad. Poco a poco tienes que hacerte de clientes e ir ganando el mismo reconocimiento que ya tienes aquí“, recalcó.
Pese a los retos que dicha carrera trae consigo, su mensaje para las nuevas generaciones de tatuadores fue claro: “Échenle ganas”, sentenció.
Alan Santtiago finalizó diciendo: “Si realmente quieren empezar a tatuar, que hagan algo que les apasione. Si solo entran porque ‘está chido tatuar’, van a ser uno más del montón y ni clientes van a tener. Ya hay muchísimos tatuadores”.
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