Mucho se habla de las películas que continúan presentando más entregas con el paso del tiempo, y algunas se demoran más de lo debido porque en realidad no se tenía el plan de realizarlas; pero en plena época en que las ideas están escasas, es como llegan cuando menos lo esperamos, y curioso resulta el caso de “Los ilusionistas”, que en 2013 tuvo su primera parte, la cual dio paso a una segunda en 2016, y ahora después de ocho años, los cuatro jinetes vuelven a la pantalla grande para una nueva secuela repleta de magia bajo la dirección de Ruben Fleischer, y el resultado es que “Los ilusionistas 3: Ahora me ves, ahora no” es enormemente entretenida, nos brinda nostalgia y esa rivalidad que ahora se presenta entre la vieja guardia y las nuevas generaciones funciona tan bien que vamos a lograr experimentar emoción, asombro, comedia y el factor sorpresa que nos deja en claro que tendremos más de estos personajes.

La historia sigue a un grupo de tres chicos comandados por Bosco que bajo el concepto de fanatismo de los populares y ya desaparecidos “Los cuatro jinetes”, rinden homenaje a aquellos que en su momento lograron gran fama y ahora, a manera de justicieros, es como el joven junto a June y Charlie, efectúan sus actos de asombro ante un público más reducido, robando lo necesario para vivir bien y, de paso, brindando a los demás aquello que otros han realizado de mala fe para dejarlos expuestos; pero en esa aventura no contaban con el regreso de Daniel Atlas, quien después de ser abandonado por el resto de los jinetes y estar dolido, busca a este grupo de nuevos magos que han suplantado la personalidad de los antiguos para realizar su mayor truco de magia que involucra quitar el poder a una de las familias más influyentes de Europa, quienes tienen en su poder un diamante en forma de corazón al que le darán mal uso. Sin embargo, todo cambia cuando los poseedores de extraordinarias habilidades para el ilusionismo, regresan para recuperar su lugar y efectuar el arte del engaño, ejecutando complejos y espectaculares atracos que desafían la lógica y la seguridad más avanzada, y los cuales serán el dolor de cabeza de Verónika Vanderberg, quien no descansará hasta eliminar a Daniel, Merritt, Jack, Henley y Lula.

El elenco de “Los Ilusionistas 3” está compuesto por los regresos de Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco, Isla Fisher, Morgan Freeman y Lizzy Caplan, uniéndose al elenco nuevos talentos como Dominic Sessa, Ariana Greenblatt, Justice Smith y Rosamund Pike, además de la participación especial de Mark Ruffalo, y ahora la fórmula es clara, ya que hacen todo por darnos espectáculo, ritmo y un giro final que promete más de lo que entrega, resultando sorprendente cómo ha resistido tres directores diferentes (Louis Leterrier, Jon M. Chu y ahora Ruben Fleischer) sin desmoronarse, dejando cada uno su marca: Leterrier trajo la grandilocuencia del mago de Las Vegas; Chu, el brillo y una mayor escala; y Fleischer, la energía despreocupada de quien sabe que esto es ridículo, pero igual se divierte haciéndolo, no buscando solemnidad ni coherencia, sino un ritmo que nos mantiene entretenidos de inicio a fin.

Es una buena comedia de acción, que denota naturalidad y buena química entre todos sus personajes, en especial ahora que los Cuatro Jinetes originales se cruzan con una nueva generación de ilusionistas, y el relato los reúne para un nuevo espectáculo global, una idea simple y básica, pero efectiva. El duelo entre la vieja magia del truco físico y el ilusionismo digital de pantallas y algoritmos agrada, jugando con eso sin pretender profundidad con un aire de camaradería hasta con la propia villana y dando ese brinco de nostalgia a películas de inicio del 2000 como “Los Ángeles de Charlie”. El giro final llega sin sorpresa alguna y hasta se siente simple, pero funciona porque el encanto nunca estuvo en el truco, sino en la preparación y en habernos permitido disfrutar y sentir emoción, prometiéndonos más diversión para lo que puede ser una interesante continuación.
