A lo largo de sus 35 años de carrera profesional, la actriz mexicana Cecilia Suárez ha sabido “escuchar los cambios” de la industria cinematográfica para “poder seguir sintiendo que hacer cine vale la pena”, afirma en una entrevista con EFE, aunque reconoce que a sus colegas hombres “se les han abierto las puertas con más facilidad”.
Tras haber sido homenajeada durante la presente edición del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) con la Cruz de Plata ‘Más Cine’ y la Medalla Filmoteca UNAM, Suárez defiende que lo “ideal” sería que “no hubiera una tendencia de género, sino que el cine se abriera por igual a hombres y mujeres”.
Después de haber trabajado con directores de la talla de Tommy Lee Jones en ‘Los tres entierros de Melquiades Estrada’ (2005) o con Ernesto Contreras en ‘Las oscuras primaveras’ (2014), la oriunda de Tamaulipas ha ido afinando la elección de sus proyectos hasta convertirse en un referente y activista en la lucha contra la violencia de género.
Como vocera global y embajadora contra el feminicidio en México desde las Naciones Unidas, Cecilia Suárez traslada ese compromiso a un proyecto feminista como la adaptación teatral del libro de Cristina Rivera Garza, ‘El invencible verano de Liliana’, por el que su autora recibió el Premio Pulitzer en 2024 en la categoría de Memoria o Autobiografía.
“Es una realidad e historia urgente y una novela referente en este tema y tengo muy claro por qué tanta gente se está acercando a esta historia. Es muy querida por todas nosotras, y muchos de nosotros, que también quisiera incluir a los hombres“, explica la artista de 54 años.

Resiliencia del cine mexicano
En la década de 1990, la industria del cine mexicano entró en crisis por la caída de la producción de películas y la falta de apoyos estatales, un periodo en el que Suárez comenzó su carrera rompiendo récords de taquilla con ‘Sexo, pudor y lágrimas’ (1999), lo que demostró la fuerza del cine nacional.
“El gremio del cine se aferra a no dejarse caer y a mantenerse firme en su convicción de que es importante. Además, otorga una identidad nacional, habla de quiénes somos y de cómo observamos la vida, de cómo la atravesamos. Tiene un propósito mucho más grande que el entretenimiento”, destaca.
Para la intérprete Cecilia Suárez, esa finalidad es la que logra que las producciones mexicanas, y de otros países, “se mantengan en momentos con presupuestos escasos”.
Aun así, confiesa que la cinematografía de países como México tiene momentos mucho más brillantes, de apoyo y de productividad cuando se basa en “razones y formas de ser muy repetitivas”, aunque al final termina obedeciendo “al gran gusto y pasión que tiene que tener toda la gente que se dedica a algo tan demandante como el cine”.
Relevancia de los festivales de cine
Después de haber sido recibida con los brazos abiertos en Guanajuato, Suárez no quiere perder la oportunidad de reivindicar la relevancia de festivales como el GIFF, a los que considera auténticos “santuarios para el cine” y uno de los “puntos de encuentro” más relevantes para la industria cinematográfica.
“Aquí es donde se gestan los proyectos del futuro. Dentro de los festivales se hacen alianzas y se tienen encuentros para producciones muy importantes. Además, son una cita anual para sentir la temperatura de donde estamos”, argumenta.
Tras su paso por el GIFF, la actriz regresará a los escenarios con la preparación de la gira nacional en México de ‘El invencible verano de Liliana’, que comenzará oficialmente el 20 de agosto de 2026 en el Festival de Teatro de Nuevo León y supondrá un nuevo reto en la carrera de la reconocida artista.
Agencia EFE
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