El trabajo cubierto sin afanes de lucro, de manera transparente, rinde frutos siempre. Esa experiencia vive el personal del Banco de Alimentos de Veracruz al llegar al penúltimo mes del año y tienen cubierta la meta establecida en el programa de entrega de despensas, tanto en el número de piezas como en el contenido de la misma.
Este pronunciamiento del contador Darío Jiménez Romero, director general de la institución, reviste doble significación porque adiciona apoyos extraordinarios enviados a damnificados de la región de Poza Rica en fechas recientes, del orden de 22 toneladas a través de 5 viajes, ocupando transporte propio. Esfuerzo de equipo que cumple cabalmente la función social que sostiene la iniciativa privada en Veracruz Puerto desde hace más de 2 décadas.
Esa conjunción de ventajas, explicó el funcionario del BAV, permite que al cierre de octubre, con carga de circunstancias adversas, sumen distribución mensual de 35,000 despensas a los beneficiarios registrados en el padrón actualizado; pero cabe destacar respuestas extras de aliados de empresas de la importancia de Sigma, especializada en manejo de embutidos, amplio surtido entregados con la mayor inmediatez a familias víctimas del desastre natural.
Ese ambiente de confianza generado en el curso de la emergencia motivó que organizaciones, entre éstas el Sindicato de Trabajadores del Sector Salud, solicitaran el servicio de transporte del Banco de Alimentos de Veracruz para acercar los satisfactorios acopiados por ellos. Lo fundamental radica en ayudar pronto sin aspirar a la conquista de aplausos; hablamos de un compromiso común.
Banco de Alimentos de Veracruz OPTIMIZA APROVECHAMIENTO DE RECURSOS MATERIALES
Jiménez Romero pidió señalar el acierto logrado en el plan realista tendiente a optimizar recursos materiales. Se alcanzó el objetivo mediante la adquisición de un vehículo con caja de refrigeración y capacidad de 6 toneladas, mejoría notable comparado con el anterior equipo de transporte. Además, incorporaron una cámara de congelación capaz de conservar hasta la carga de un tráiler de 18 toneladas, lo cual facilita la programación razonable de entregas, dejando atrás la movilización precipitada de alimentos por falta de espacios adecuados, una forma de optimizar el aprovechamiento de inventarios.
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