En agricultura, los tiempos de siembra están definidos; sin embargo, la tentación de hacerlo fuera de los parámetros establecidos está latente en productores con el afán de cosechar cuando la oferta sea escasa y suban los precios. Hacerlo implica riesgo de pérdida sensible de la producción o bien total.
En el caso concreto del cultivo del frijol, ciclo invierno-primavera, el hecho de rebasar la fecha límite fijada de manera rigurosa, el 14 de febrero, representa un peligro potencial que puede arruinar la economía del productor al causar estrés por calor extremo que lleva al mito del “aborto” de las flores – caída de las mismas. Cuando el termómetro supera los 35 grados centígrados y suele alcanzar la barrera crítica de 38 grados, la planta entra en crisis reproductiva.
Según la explicación técnica del ingeniero Francisco Javier Ugalde Acosta, coordinador de Divulgación del INIFAP, el calor excesivo destruye la capa celular que nutre al polen, provocando que los granos se deformen y queden sin energía, y mueran antes de abrirse. Todo ese proceso desencadena un efecto dominó desastroso y pérdidas de cosechas del orden del 70 % o hasta totales.
SOLUCIÓN A CARGO DE INVESTIGADORES DEL CAMPO EXPERIMENTAL COTAXTLA
Investigadores locales realizaron un experimento inédito para ayudar a productores a lograr adaptación al cambio climático. Esto sucedió el 18 de febrero de 2026, 4 días después del límite ideal. Sembraron frijol en un invernadero de 600 metros cuadrados con techo de plástico para mantener temperaturas uniformes. Utilizaron un paquete tecnológico de vanguardia denominado Sistema de Producción Vertical con Tutor.
Las plantas se guiaron hacia arriba con hilos para optimizar el aprovechamiento de la luz solar y mejorar las bondades de la fotosíntesis; además, utilizaron riego por goteo y acolchado plástico para obtener nutrición precisa y un uso eficiente del agua. Los ejemplares llegaron a rebasar los 2 metros de altura, con una superficie llena de flores a temperaturas de 20 grados por las mañanas y 39 y 40 grados al mediodía.
La prueba de fuego llegó el 26 de abril cuando rompió récord histórico con sensación térmica de 44 grados dentro del invernadero, lo que llevó a evaluar las 3 variedades de frijol: Negro Jamapa, Negro Veracruz y Negro Comapa. A los 80 días de la siembra, iniciaron la cosecha y fue el Negro Veracruz, creado en el Campo Experimental Cotaxtla, quien demostró mayor resiliencia y rendimiento de 900 kilogramos por hectárea.
Por la experiencia referida, el investigador Ugalde Acosta concluye que la agricultura moderna, con un clima cada vez más impredecible, ya no se puede producir adivinando; se tiene que planificar y se confirma que el Frijol Negro Veracruz es el Escudo Tecnológico para salvar la inversión de la gente del trópico.
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