La protección del medio ambiente requiere mucho más que cumplir con requisitos legales, pues es necesario que ciudadanos, empresas y autoridades trabajen de manera conjunta para generar una verdadera cultura de conservación, afirmó el director de la consultoría ambiental Ecomare, Israel López Huerta, quien destacó que aún existe un amplio camino por recorrer para convertir la conciencia ambiental en una práctica cotidiana.
El especialista explicó que Ecomare desarrolla proyectos de educación ambiental, monitoreo científico, restauración ecológica, reforestación y asesoría técnica para ecosistemas costeros como manglares, arrecifes, dunas, lagunas y humedales, además de brindar acompañamiento a empresas en materia de trámites ambientales ante autoridades estatales y federales.
López Huerta recordó que desde hace más de dos décadas la consultoría impulsa una iniciativa ciudadana integrada por diversos proyectos ambientales, mediante la cual han trabajado de la mano con los ayuntamientos de Veracruz y Boca del Río para recuperar áreas verdes y reforestar espacios públicos en zonas como Costa Verde, Juan Pablo II, El Dorado y los alrededores de la antigua Casa de la Tierra.

“Encontramos espacios abiertos, solicitamos autorización a los ayuntamientos y realizamos jornadas de reforestación; además, desarrollamos jardines comestibles y otros proyectos que buscan acercar a la ciudadanía al cuidado de su entorno”, señaló.
Aunque reconoció que actualmente el medio ambiente ocupa un lugar importante en la agenda pública y privada, consideró que todavía prevalece la idea de verlo únicamente como un requisito para desarrollar proyectos.
“Lo tienen como una serie de requisitos a cumplir y no como parte de una verdadera conciencia ciudadana o institucional”, expresó.
Promueven compensación del del medio ambiente para un desarrollo sostenible
En ese sentido, indicó que la labor de las consultorías consiste precisamente en construir puentes entre las empresas y las autoridades para demostrar que el desarrollo económico y la conservación pueden avanzar de manera paralela mediante proyectos de compensación ambiental bien diseñados.
Como ejemplo, mencionó el proyecto de restauración de manglar desarrollado durante cuatro años en el fraccionamiento Río del Dorado, donde, aseguró, no fue necesario retirar un solo árbol de mangle y, por el contrario, se impulsaron acciones de educación ambiental que involucraron a estudiantes, universidades y cadetes navales de doce países durante una edición del Festival de Velas.

“Desde la crítica, construimos soluciones; ese proyecto permitió sumar poco a poco a quienes inicialmente estaban inconformes y terminó convirtiéndose en un espacio de participación para escuelas, universidades y ciudadanos”, comentó.
El director de Ecomare también destacó la importancia de que la población conozca los mecanismos legales para denunciar afectaciones al medio ambiente, pues advirtió que muchas personas creen que publicar en redes sociales equivale a presentar una denuncia formal.
“Les enseñamos cómo hacer denuncias ante las autoridades competentes y también cómo participar en las consultas públicas sobre proyectos ambientales. Si la ciudadanía no levanta la mano en el momento adecuado, la autoridad entiende que nadie tiene observaciones”, explicó.
Consultoría ofrece talleres gratuitos sobre protección ambiental
Añadió que la consultoría también brinda asesoría a ciudadanos y colectivos mediante un programa de responsabilidad social, con el que imparten talleres, conferencias, ferias ambientales y actividades educativas de manera gratuita cuando las comunidades requieren orientación sobre la protección de manglares, lagunas u otros ecosistemas.
Respecto a las jornadas de limpieza de playas, López Huerta sostuvo que, aunque continúan realizándolas, estas deben ir acompañadas de estrategias de educación ambiental para atacar el origen del problema y no únicamente sus consecuencias.
“No basta con recoger una tonelada de basura e irse contentos; al día siguiente el sitio puede estar igual. Hay que trabajar la raíz del problema, entender de dónde provienen los residuos y cambiar los hábitos que los generan”, puntualizó.
Finalmente, consideró que los proyectos de conservación deben integrar componentes sociales, legales y técnicos bajo una visión multidisciplinaria basada en el pensamiento complejo y la ecopedagogía.
“El despertar de las conciencias es el verdadero reto. La conservación no tiene por qué ser aburrida; conservar también divierte”, concluyó.
Síguenos en Twitter @ElDictamen
O si lo prefieres, en Facebook /ElDictamen.
Y también en Instagram: @ElDictamen
Más noticias: AQUÍ
