Un salvamento arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reveló un asentamiento prehispánico con características inéditas en las inmediaciones de la zona arqueológica de Campo Viejo, en el municipio de Coatepec, Veracruz.
El hallazgo se realizó en el fraccionamiento San Lucas, donde especialistas localizaron restos de edificaciones de carácter cívico-ceremonial, probablemente correspondientes al periodo Clásico Temprano, entre los años 200 y 600 d.C.
Entre los descubrimientos destaca una plataforma de 30 metros de largo por 12 metros de ancho, construida con lajas y piedra caliza careada de color blanco y textura yesosa. De acuerdo con el INAH, estas características no son propias de la región y no habían sido registradas previamente.
La estructura presenta ornamentación con líneas o figuras similares a cuadrados, así como piedras circulares en dos de sus flancos. Los especialistas consideran que el acabado pudo lograrse de forma inducida, posiblemente mediante un tipo de cocción para decorar los muros.
Asociada a esta plataforma fue localizada una escultura monolítica de 1.88 metros de alto por 1.47 metros de ancho en su parte más amplia. La pieza contiene grabados que aluden a un evento simbólico en el que dos personajes de élite, en posición sedente y con atavíos elaborados, reciben en un recipiente un fluido proveniente de una entidad divina ubicada en un plano superior.
De acuerdo con los especialistas, la escena podría representar la interacción entre el inframundo, el mundo terrenal y el supra mundo. Uno de los personajes representados presenta posibles rasgos mayoides.
Los restos fueron ubicados en un predio particular en Coatepec
Como parte de las labores de salvamento, también se recuperaron restos de maíz carbonizado, hallados como ofrendas, además de vasijas soterradas y una cuenta de piedra verde fragmentada en cuatro partes, materiales que serán enviados a laboratorio para su análisis.
Los objetos se encuentran bajo resguardo del grupo interdisciplinario coordinado por los arqueólogos del Centro INAH Veracruz, Alberto Vázquez Domínguez y Lino Espinoza García.
Respecto a la cultura a la que pudieron pertenecer los materiales, el INAH señaló que, aunque el término totonaca suele asociarse con poblaciones desarrolladas entre los ríos Cazones y Papaloapan, en este sitio no se han identificado indicadores de esa civilización. Por ello, los especialistas proponen que se trata de una cultura local con atributos de grupos de la Costa del Golfo.
Las labores arqueológicas se realizan en un predio particular bajo investigación desde finales de 2025. Se prevé que los trabajos de campo concluyan a mediados de agosto de 2026, mientras que el análisis de los materiales finalizaría en febrero de 2027.
El proyecto fue autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH y derivó de una solicitud de cambio de uso de suelo para el desarrollo de infraestructura urbana de carácter particular, en un área de aproximadamente 12 hectáreas destinada a uso habitacional.
El equipo de trabajo está integrado por los arqueólogos de campo Mireya Moreno Aguirre, Erika Ramírez Córdoba, Jorge Ulises Mota Landa y Emmanuel Hernández Sánchez, además de 30 trabajadores de campo.
El INAH informó que las investigaciones han permitido documentar de forma sistemática los hallazgos, obtener información sobre los procesos sociales de la época prehispánica y tomar medidas de protección en áreas que quedarán restringidas debido a la relevancia de los descubrimientos.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, señaló que este tipo de hallazgos aporta nuevos conocimientos sobre el pasado de México y reafirma la importancia de proteger el patrimonio arqueológico como un bien común.
AVC Noticias
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