Cuando los hermanos Coacoatemis le avisaron a su papá que iban a cambiar los cultivos de caña de los terrenos familiares por otros que serían rotados según la temporada, él se negó rotundamente. Siempre se había sembrado caña y café en sus tierras y eso no tenía por qué cambiar.
El caso de los hermanos Coacoatemis no es único. En Veracruz, una gran cantidad de pequeños productores se niega a incorporar nuevas tecnologías o a optar por otras prácticas en la agricultura debido a que prefieren quedarse con los conocimientos que les transmitieron de generación en generación, según Héctor Alonso Velázquez, supervisor de transformación agrícola de la región centro de Veracruz de Bayer.
Los siete hermanos, entre quienes había algunos ingenieros agrícolas, sabían que ahora existen nuevas técnicas para trabajar la tierra y que la rotación de cultivos es beneficiosa. Por eso, insistieron mucho hasta que convencieron a la familia. Hoy, en sus tierras se siembra, además de café, chile habanero, maíz y tomate, y cada ciclo rotan para tener una producción constante.

“Comprendo a mi papá, que se negaba a hacer este cambio porque él ya traía su escuela, el aprendizaje de sus papás, y lo que le enseñaron es a cultivar café y a cultivar caña”, contó Arturo, uno de los hermanos.
Agricultores en Veracruz optan por quedarse con las mismas técnicas
Esta resistencia no es gratuita. Las personas optan por quedarse con técnicas que probaron hace tiempo y que les funcionaban, y temen el ingreso de nuevos químicos, como las semillas híbridas (aquellas que son producto de la cruza entre dos especies para dar una nueva con características específicas, como resistir mejor algún ambiente), que confunden con transgénicas (las que en un laboratorio se modificaron genéticamente) y que consideran que pueden dañar sus tierras y el medio ambiente.
El problema, dijo Velázquez, es que en la actualidad han surgido más plagas y los efectos del cambio climático han impactado los suelos, por lo que las técnicas que funcionaban antes ahora provocan que exista baja producción o que los cultivos no sean exitosos.

Estas problemáticas, de acuerdo con la empresa Bayer, se presentan más en pequeños productores que cuentan con menos de 5 hectáreas, quienes se enfrentan a múltiples retos, pero que también han tenido mayor resistencia a incorporar nuevas tecnologías.
Reportan que el 80% de los alimentos son producidos por pequeños productores
De acuerdo con la empresa, en el país el 80 por ciento de los alimentos son producidos por pequeños productores, por lo que incrementar su producción serviría para que exista mayor abasto alimentario debido al aumento de la población y de las necesidades de alimentos.
Teresa Lugo, supervisora de Better Life Farming para México, Centroamérica y el Caribe de Bayer, señaló que intentan promover técnicas como la agricultura regenerativa, que consiste en renovar el suelo con la siembra de distintos productos realizados con semillas híbridas, lo que permite una producción constante, pero también se controlan las plagas.

“Lo que nosotros hacemos es romper el ciclo de plagas, y esto hace que haya una fertilización en consecuencia, lo que hace que cuando siembres otro cultivo ya no tengas que hacer tantas aplicaciones de fertilizantes. (…) En julio-agosto cosechan y al otro mes siembran otro cultivo. ¿Qué buscamos? Producir más con menos y renovar la salud de nuestros recursos naturales”, comentó, tal como realizan ahora los hermanos Coacoatemis.
Arturo Coacoatemis explicó que, tras la cosecha del chile habanero, siembran maíz para que el suelo se fortalezca y debido a que en la tierra queda una plaga, por lo que si se vuelve a sembrar el mismo producto, tiene más posibilidades de ser infectado.
Carlos Méndez Rodríguez, supervisor de transformación agrícola para la zona centro del estado en Bayer, afirmó que por ello han implementado parcelas de muestra en las que les enseñan a los productores este tipo de técnicas y los productos que se deben utilizar para reducir costos y maximizar el potencial de la tierra.
Lugo señaló que también se han implementado una serie de kioscos, de los cuales ya están instalados 63 en el país, ubicados en comunidades de difícil acceso donde se comercializa el producto y donde también se brinda asesoría técnica por parte de personas expertas que pueden visitar las parcelas para ofrecerles soluciones a las y los agricultores. Además, de un “cultibot” que es asesoría a través de WhatsApp.

buscan realizar educación en agricultores
Velázquez afirmó que como parte de esas labores también buscan realizar educación tanto a agricultores en activo como a sus hijos e hijas, para intentar que se adapten a mejores prácticas.
Explicó que la región, que es cafetalera, se enfrenta a múltiples problemas, como la presencia de la roya y la baja producción, que se podrían mitigar con la implementación de nuevas técnicas.
“Hay agricultores que siguen manteniendo sus cafetales y la producción la tienen en la copa, en la parte de arriba, y solo son unos cuantos kilos. Y el agricultor, como se lo heredaron sus papás, dice: ‘es mi herencia, no los voy a tirar (…)’. Les damos esas facilidades de que, si ya viene la temporalidad, hay que aplicar fertilizante; ya viene la seca, hay que aplicar un preventivo para el tema de roya, pero aun así les va costando”, afirmó.
Incorporación de nuevas técnicas
Las nuevas generaciones son las que menos resistencia mantienen para incorporar las nuevas técnicas, productos o semillas híbridas. Sin embargo, en muchas ocasiones, las personas más jóvenes no se quieren dedicar a este rubro.
Silviano Juárez, un cafeticultor de la región, dijo que los bajos precios del producto, el coyotaje, la dificultad para el trabajo y múltiples problemáticas más generan que las personas se alejen de este oficio. Sin embargo, advirtió que es fundamental este relevo generacional, ya que es desde el campo donde se obtienen los alimentos.

“Hay un eslogan que ahorita o desde hace tiempo se ha estado manejando donde dicen que los jóvenes estudien y no se queden en el campo porque el campo es muy sufrido, pero ese mismo eslogan nos está partiendo toda la maceta porque los campos se quedan sin gente y el campo es el que mantiene a la gente que está fuera en las ciudades porque el campo es donde comemos”, afirmó.
Por eso, Alejandro Coacoatemis, desde hace tres años, comenzó a llevar a su hijo, que ahora tiene 13, al campo para enseñarle a sembrar, regar o cosechar. Saliendo de la secundaria, acude con él con la esperanza de que aprenda, le guste y algún día pueda ser quien trabaje las tierras familiares, pero con técnicas nuevas que le permitan tener mayores ingresos.
Lugo afirmó que se encuentran acompañando a las y los productores, de manera que puedan aumentar sus producciones con menores inversiones. Ello, de acuerdo con Bayer, les conviene a ellos y le conviene al país, ya que se calcula que en 30 años se incremente un 70 por ciento la demanda de alimentos en el país.
Síguenos en Twitter @ElDictamen
O si lo prefieres, en Facebook /ElDictamen.
Y también en Instagram: @ElDictamen
Más noticias: AQUÍ
