Voy a ser muy sincero: “Scream 7” tiene varios elementos tan malos que puedo considerarla como la segunda peor de la franquicia después de la decepcionante tercera parte del 2000, pero también cuenta con varios detalles tan bien aterrizados en los que juega con esa actualidad que tenemos en nuestros días y que ahora va enfocado hacia la famosa Inteligencia Artificial; es por ello que puedo responderme a mí mismo sobre ese cuestionamiento que he realizado en mi mente al tratar de entender cómo es posible que algunas franquicias que su fórmula ya está muy gastada, sigan entre nosotros después de tantos años, y por las que al llegar una nueva entrega, corremos al cine a verla.

Un claro ejemplo de esto es la protagonizada por Ghostface desde aquel 1996 en que hizo su arribo gracias a la creación de Wes Craven y que nos ha regalado un total de seis entregas a la que se acaba de sumar la séptima, que si bien su historia está demasiado forzada a comparación de las sorpresas que nos dieron con ese reinicio ante la llegada de las ahora desaparecidas hermanas Samanta y Tara Carpenter (Melissa Barrera y Jenna Ortega), por los problemas que ya todos sabemos, la misión de esta nueva parte era completamente titánica para volver a retomar el curso con la protagonista original, Sidney Prescott en la piel de Neve Campbell, y el regreso sorpresivo que ya habíamos tenido en la anterior con la presencia de Billy Loomis (Skeet Ulrich), y ahora Matthew Lillard como Stu Macher, quien prácticamente tiene varios momentos dentro de la cinta y del que nos quisieron manejar una versión de seguir vivo que por momentos si nos la creemos, pero esto ocurre no de la manera en que lo pudiéramos imaginar, sumándose con él Laurie Metcalf como Debbie Salt, la villana de la segunda entrega, y Scott Foley como Roman Bridger, el villano medio hermano de la tercera; lo que nos hace permanecer en un círculo del que pareciera que nunca podremos salir porque todos, de alguna manera, siempre estarán relacionados con nuestra eterna protagonista.
A “Scream 7” la puedo reconocer como una película de continuación en la que conoceremos la vida actual de Sidney ahora que está alejada de todo para tratar de hacer de la vida de sus hijas y su esposo, algo mucho mejor de lo que tuvo ella con la enorme cantidad de pérdidas en el camino, pero pese a que los intentos siempre tratan de ser efectivos, sabemos que no se podrá lograr porque el mal siempre regresa con ese enmascarado de traje negro que busca, a como dé lugar, deshacerse de la protagonista y todos los que estén a su paso; el detalle, si bien hemos tenido villanos memorables, el par de esta ocasión representa una autentica sacada de la manga, siendo el fallo principal de la cinta por ser los más débiles y de los que sus motivos, la verdad, para nada son atractivos, pero claro, esto debido a que como lo dije antes, la fórmula ya está gastada, pero extraño resulta que estamos entretenidos en la sala de cine, nos emocionamos con las apariciones especiales, tenemos ese aire de nostalgia que nos hacer seguir dentro de esta historia que en algunas escenas se respira un aire muy estilo “Halloween”, en la que el baño de sangre está garantizado pero no en las dosis violentas de antes, tratando de omitir por completo esas muertes absurdas que en lugar de sorprendernos, nos terminan causando alguna gracia como ocurre en algunos momentos de suspenso y tensión que se viven.

Cuando un nuevo asesino Ghostface aparece en el tranquilo y relajado pueblo donde Sidney Prescott ha intentado reconstruir su vida al lado de su esposo Mark Evans, sus peores pesadillas vuelven. Todo se vuelve aún más aterrador cuando su hija mayor Tatum se convierte en el nuevo objetivo del enmascarado. Obligada a enfrentarse a los traumas que creía enterrados, Sidney deberá enfrentarse a su oscuro pasado y a un enemigo implacable. En una carrera contra el tiempo, madre e hija lucharán por sobrevivir y acabar con la masacre de una vez por todas.
¿Qué es lo que para mi gusto falla en esta película? Independientemente de que nos da una introducción para saber en dónde estamos y conocer a las caras nuevas, da un paso a la acción de manera tan sorpresiva que desde ahí comenzamos a sentir algo raro, pero en realidad lo que ocurre es que nunca logramos conectar con los personajes en general, y eso es extraño porque a varios ya los conocemos, pero pareciera que no nos encontramos en una continuación de esta saga, y es que jugando con los reglamentos y fó0rmulas puras del terror noventero, a nosotros como espectadores nos ponen a dudar de todos, pero al ir viendo cómo uno a uno los van eliminando, principalmente a los nuevos personajes, se va desdibujando la idea que podíamos intentar aceptar de tener de vuelta a Stu, que lo hubiera considerado una super fumada, pero esto no ocurre y la revelación es tan insípida como decepcionante al ver los rostros de aquellos que estuvieron haciendo de las suyas detrás de la máscara, porque ahora serán tres.

Entre las caras nuevas juveniles están Mckenna Grace, que gracias a Dios es la primera eliminada y en lo personal considero una muy mala actriz; Sam Rachener interpretando al novio de Tatum (Isabel May) y quien despertara las sospechas rápidamente; Asa Germann como un extraño vecino obsesionado con Sidney y Gale; Celeste O´Connor como una amiga demasiado gris, dejando entre las caras adultas nuevas Anna Camp, quien rápidamente será olvidable, y el regreso de David Arquette para una aparición especial como el querido Dewey Riley; pero lejos de la secuencia de entrada que cumple con explotar más de lo que representa la franquicia de “Stab” con una recreación a especie de museo de la casa donde inicia todo el horror, el tener nuevamente a Courteney Cox como una Gale Weathers con menor participación es lo que nos hace ver que la suya fue la sexta entrega, y Sidney es la dueña de esta, encontrando también a Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding como los hermanos Mundy y Chad a quienes conocimos en la quinta y sexta parte y que parecen también invencibles.

Sé que no podemos pedirle mucho a esta saga que tiene todos estos años realizando más entregas, pero no puedo negar que, si llegan más, ahí estaré viéndolas, tratando de justificar su presencia, pero gozando con la presencia de Ghostface y la ahora aguerrida Sidney, muy al estilo de la Jamie Lee Curtis de la última trilogía de “Halloween”, quienes pareciera que ya están listas para enfrentar al mal una y otra vez.
